En efecto, según una placa en su estatua en la parte baja del Guggenheim. Estatua sufragada por la Diputación Foral de Bizkaia tras la dotación de un terreno por parte del Ayuntamiento de Bilbao.
En esa placa pone "Ramón Rubial, Lehendakari de Euskadi". Eso es del todo incierto y nadie ha hecho ni hace nada por corregirlo. Es un relato del todo incierto.
Y lo es porque D. Ramón Rubial fue presidente del Consejo General Vasco. Y no podía ser Lehendakari sencillamente porque ya había un Lehendakari con nombre y apellido pero estaba en el exilio: Se llamaba D. Jesús María de Leizaola.
Así, lo que pone en esa placa es incierto y el mero hecho de no modificarla por quién corresponda conlleva mentir a toda aquella persona que pueda llegar a leerla. Como nos indicaron en una ocasión, dicha placa se puede encuadrar como fake news.
Dejémoslo clarito: para los vascos, Lehendakari no hay más que uno pese a lo que ponga en una una estatua en Bilbao, en la zona baja del Guggenheim, la citada que reza "Lehendakari Rubial". Estamos en las mismas: En la época de D. Ramón Rubial, presidente del Consejo General Vasco, ya había un Lehendakari, lo que que ocurría es que estaba en el exilio y se llamaba D. Jesús María de Leizaola.
O sea, Lehendakari sí había y, como hemos dicho, solo uno salvo para el imaginario o el relato del los socialistas del PSE-PSOE.
Situada en la Campa de los Ingleses, la escultura de Casto Solana (1958) es un monumento al político socialista. Se trata de una realista figura de cuerpo entero, en bronce, que avanza con las manos en los bolsillos hacia la llamada Puerta de los Honorables, un gran bloque prismático de hierro que, dibujando un gran hueco interior, agranda la perspectiva del político.
Sé lo que fuere, la descripción de la misma no se ajusta ni a la historia, ni a la realidad, ni a la verdad. Cuando deje de columpiarse con sus socios de Gobiernos, qué salga Andueza y diga lo contrario. No lo podría hacer ni por vergüenza torera.
Solo ver que el actual "heredero" de Don Ramón Rubial es Eneko Andueza ya es suficiente para que los socialistas se lo hagan mirar. SI vamos a buscar coincidencias, observaremos que Rubial era un tipo inteligente y Andueza es un cafre que ejerce de bombero-torero.
ResponderEliminarY si hiciésemos más equivalencias, podríamos ver que Rubial nunca fue Lehendakari... Y Andueza tampoco, nunca, lo será.
Máximo respeto por don Ramón Rubial, presidente del Consejo General Vasco. Al menos fue una persona coherente y un socialista convencido. El chiquilicuatre banderillero Andueza no le llega ni a la suela del zapato. Y es que ser socialista es del todo respetable pero ser "socialisto" o "sociata" no conlleva mérito alguno.
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