
Los Pinos es el lugar donde el Gipuzko Buru Batzar tiene se sede en Donostia. La tenía antes en pleno centro donostiarra, en el meollo de la ciudad. Aquél era un lugar magnífico para ver, ser visto y consultado pero, cuando se busca la opacidad, hay que alejarse de lo cercano e irse a un lugar tan misterioso y boscoso como Los Pinos y desde allí dirigir lo poco que va quedando en Gipuzkoa del jelkidismo militante.
Digo esto porque me han llamado varios amigos para comentarme la aberración que supone que un tipo expulsado por el Partido sea quién presente María Eugenia Arrizabalaga para sustituir a un doctor en derecho como Xabier Ezeizabarrena (abogado, jurista profesor universitario e historiador de 56 años) en la presidencia de las Juntas Generales de Gipuzkoa y deje su representación a una posible victoria de un chisgarabís de la calaña de Joseba Agirretxea, con 60 años, (¿dónde queda el apostar por el nuevo ciclo?), más conocido como el paje de Egibar y María Euge.
Este Agirretxea es de Ondarroa, por tanto no es gipuzkoano, es bizkaino, elegido para el órgano representativo de Gipuzkoa. Y, como ondarrés, fue concejal de su Ayuntamiento de Ondarroa entre 1987 y 1990. Como paje mayor de Joseba Egibar, éste le nombró asesor de las Juntas Generales de Gipuzkoa y, enchufado por Andoni Ortuzar, trabajó como asesor de Comunicación de la Secretaría de Acción Exterior del Gobierno Vasco. Un tipo a quien los Medios conocen, temen y huyen de él. Hizo sus pinitos en la Cadena SER y en Tele País hasta que, hartos de su insustancialidad, le dieron la patada.
En las elecciones municipales de 2007 integraba la Candidatura de su pueblo (Ondarroa) en la plancha del PNV que presentaba a Aitor Maruri como cabeza de lista. Eran los años de aquel Partido Comunista de las Tierras Vascas que asume el disfraz del nombre histórico de ANV-Eusko Abertzale Ekintza, sigla de camuflaje de una IA que no condenaba la violencia y que, por esta razón democrátrica, anuló la Candidatura. Ante aquello le tocaba asumir las concejalías del Ayuntamiento a EAJ-PNV.
Pero al cabeza de lista, Aitor Maruri, y a Joseba Agirretxea les da el prurito hiperabertzale diciendo que se trata de una ilegalidad española no dando la menor importancia al salario asesino de aquella ETA que mataba y que en aquella legislatura casi mata a toda la Comisaría de Ondarroa en un solo acto. Pero para Maruri y Agirretxea aquello no iba a con ellos y por más que Urkullu les instara a asumir sus concejalías le dijeron que NO y le dejaron en la estacada. No les importó crear un conflicto en base a una grave desobediencia al Bizkai Buru Batzar y a Iñigo Urkullu.
Fueron miembros de la Gestora que comienzan a ser amenazados desde el mismo día de su constitución mientras los Maruri y Agirretxea, traicionando gravemente al PNV, dejaban su Acta.
Como consecuencia de ésta rebeldía el Tribunal Municipal del PNV en Ondarroa expulsó del PNV a estos indeseables. Lo hizo posteriormente el Tribunal Territorial de Bizkaia y finalmente el Tribunal Nacional del PNV, es decir, todas las instancia judiciales del PNV expulsaron a este grupo de ex concejales por su negativa a asumir las direcciones del EAJ-PNV.
Tras la indulgencia lograda por el servilismo lloroso exculpatorio, Joseba Egibar "premió" esta conducta incluyéndole en las listas del PNV gipuzkoano para el Congreso, donde Agirretxea ha sido diputado desde 2008 hasta hoy, nada menos que 18 años, sin que se le haya conocido ninguna iniciativa parlamentaria digna de mención. Y ahora la noticia es que a este sujeto le vuelven a "premiar" nominándole para ser presidente de las Juntas Generales de Gipuzkoa. Algo inconcebible en un partido democrático con valores y con memoria que se precie.
En resumen:
Tras todo lo que les hemos expuesto, ¿Nos pueden decir ustedes en qué manos estamos?















