martes, 25 de agosto de 2026

POLICÍA Y DEMOCRACIA EN LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA (Libros)

Utilizo este mes de agosto para leer libros que se me han ido apilando durante el año. Unos me los ha regalado, otros me los han dejado y algunos los he ido adquiriendo en diferentes Ferias. Este está escrito por varios autores ( Diego Palacios Cerezales, Adrián Magaldi Fernández, Antonio Muñoz Sánchez, José Antonio Pérez Pérez, Julio Ponce Alberca, Oscar Jaime Jiménez, Sandra Blasco Lisa, Sergio Vaquero Martínez, Víctor Aparicio Rodríguez, Víctor Fernández Soriano, y Virginie Philippe).

¿Puede el aparato policial de una dictadura abrazar los valores democráticos de la noche a la mañana? 

La evolución de la policía española durante la transición demuestra que el cambio fue complejo, marcado por continuidades, conflictos y negociaciones. Lejos de ser una simple herramienta al servicio de los gobiernos reformistas, los policías participaron activamente en la definición de su lugar en la España constitucional, condicionados por sus culturas profesionales, memorias corporativas y expectativas. La democratización policial se desarrolló, además, en un contexto internacional en plena transformación.

Durante la Guerra Fría, la idea misma de una “policía democrática” fue objeto de intensos debates en los que intervinieron juristas, asociaciones de Derechos Humanos, responsables políticos, periodistas, académicos y los propios policías. A través de la vida política, las relaciones entre policía y sociedad y los cambios en la organización y las prácticas de los cuerpos, este libro reconstruye cómo se forjó el nuevo modelo policial y ofrece una nueva mirada sobre uno de los procesos más decisivos y menos conocidos de eso que llaman transición democrática.

lunes, 24 de agosto de 2026

UN MEDIOCRE ENTRE DOS NOTABLES

Bonito lugar, bonita pose, curioso imaginario. Ni al de su derecha ni al de su izquierda les llega a la suela del zapato pero este buen hombre ha debido terminar por creérselo (o algo así). Y es que hay que tener un nulo sentido de la vergüenza para prestarse a posar de semejante forma y de semejante guisa. ¡Pero, al menos, por simple respeto, ponte una corbata, hombre!

Al parecer las rémoras salientes se turnan las entrevistas: Como dijimos ayer, a una segundona como Urtasun la mandan al Medio segundón (Deia) y al ciudadano de Matrix le reservan el principal Medio de referencia del PNV (e Ilustre de Bilbao), El Correo Español. No deja de ser más que curioso.

¿Con qué frase de las vanas o frases vacías y de plastilina se quedarían ustedes? ¿Con la de "no voy a negociar la seguridad de Aste Nagusia ni con Bilboko Konpartsak ni con nadie"? ¿O con la que, porque teme que la mayor afluencia de gente genere más tensiones asegure que "no habrá espacios de impunidad"? 

Será su última Semana Grande. Tras doce años con la makila en sus manos, no repetirá como candidato del PNV en los comicios del próximo año. En esta entrevista deja claro que en la histórica pugna con Bilboko Konpartsak no va a ceder ni un ápice. 

Vamos a extraer algunos pasajes de la entrevista para, a renglón seguido, poder valorarlos mejor.

P. ¿Por qué va a destacar la Semana Grande este año?

R. "Voy a decir por qué me gustaría que destacase: por el respeto, por la convivencia, por la alegría, por la seguridad. Eso es lo que me gustaría". Joder... Eso le gustaría a él, a nosotros y a todo el Mundo.

P. En términos de seguridad, ¿hay alguna amenaza este año? ¿Han sabido de esos grupos itinerantes que andan por las fiestas en verano?

R. "No hemos notado una amenaza especial. Quizá lo que ocurre este año, como situación especial, es que al ser la Aste Nagusia la última semana de agosto puede que tengamos más gen te que otros años, y, siempre lo digo, cuando hay más gente también hay más tontos". Tiene toda la razón Aburto. También, cuando hay más coches suele haber más tráfico.

P. ¿Se ha reforzado el operativo de seguridad?

R. "Tenemos un gran dispositivo policial con Ertzaintza y Policía Municipal, dos centros de coordinación, un puesto de mando avanzado que se reunirá todas las mañanas, un gran despliegue de cámaras de seguridad las 24 horas, la utilización de drones... También vamos a prestar una especial atención al acceso al recinto festivo, a los controles: con la última modificación del reglamento de armas (el Gobierno central reforzó la prohibición del porte y uso de armas blancas a propuesta del PNV), esos objetos punzantes deben ser detectados. Y hay otro momento que nos preocupa: la salida del recinto festivo, a las 3, 4, o 5 de la mañana, cuando hay gente que no está en las mejores condiciones. Habrá patrullas que se ubiquen en distintos ámbitos para vigilar esas zonas". Nada que objetar. La mayor de las suertes.

P. ¿Se siente cómodo organizando con Bilboko Konpartsak la Aste Nagusia?

R. "Nosotros hacemos nuestro programa festivo, Bilboko Konpartsak hace el suyo, y trabajamos de manera coordinada en la elección de quien vaya a ser pregonero o pregonera. También en los protocolos de lucha contra las agresiones sexuales y la violencia machista. Ahí intentamos trabajar de manera colectiva. Creo que es bueno que la relación entre Bilboko Konpartsak y el Ayuntamiento sea fluida, y me consta que lo está siendo. Pero hay ámbitos en los que no compartimos las formas de actuar y a los cuales yo no voy a renunciar, faltaría más". Con lo fácil que es contestar a esa pregunta con un simple no...

P¿A qué se refiere?

R. "La seguridad es competencia del Ayuntamiento y del Gobierno vasco, de la Ertzaintza y la Policía Municipal, y la seguridad no la voy a negociar ni con Bilboko Konpartsak ni con ningún otro agente". A ver si es verdad...

P. ¿Han pedido negociarla?

R. "Siempre hay peticiones determinadas en las cuales no quiero incidir. Pero lo que quiero trasladar a la ciudadanía es que el dispositivo policial está para actuar en todos y cada uno de los momentos, y no habrá espacios donde no haya Policía. Es decir, no habrá espacios para que sea Bilboko Konpartsak quien actúe. Las policías, además, no son enemigas de nadie, sino las garantes de que las personas nos sintamos seguras. No habrá espacios de impunidad. Sin leyes o con ellas". Lo dicho, habrá que verlo.

P. Bilboko Konpartsak dice que no se van a tolerar «ataques euskarófobos en las txosnas». ¿Qué es un ataque euskarófobo en una txosna?

R. "Yo lo que siempre he entendido es que el euskera tiene que ser un lugar de encuentro y tener la presencia que le corresponde. Es uno de nuestros idiomas oficiales. Habría que preguntarle a Bilboko Konpartsak lo que quiere decir, es una cosa que no hemos dicho nosotros". En realidad Aburto no sabe lo que quiere decir eso, pero que esté tranquilo porque nosotros tampoco lo entendemos.

P. Lo dijeron en una rueda de prensa conjunta y sin preguntas en la que estaba usted. ¿Ha mejorado la relación entre ambas partes en cuanto a los protocolos de seguridad?

R. "Desconozco cuál es el protocolo de seguridad de Bilboko Konpartsak, pero insisto una vez más: el protocolo de seguridad es el del Ayuntamiento y el Gobierno vasco. La seguridad no queda al albur de lo que diga Bilboko Konpartsak, sino que va a ser garantizada por la Policía Municipal y por la Ertzaintza". Pues estamos en las mismas. Él desconoce ese protocolo y nosotros tampoco lo conocemos. En el resto, nada que objetar. Totalmente de acuerdo.

P. En el programa municipal oficial, el colectivo de las comparsas dice que en Aste Nagusia «Marijaia es la alcaldesa y no hay leyes, porque hay valores». ¿Cómo le suena eso a un alcalde de Bilbao y a un licenciado en Derecho?

R. "No sé qué es lo que quiere decir. Lo que puede trasladar es que en Bilbao todos los días del año y también en Aste Nagusia hay leyes y hay valores. Y por eso precisamente no hay ámbitos donde esté excluido el imperio de la ley. Los marcos normativos van a afectar al conjunto de la ciudad. De hecho, este año, por ejemplo, un marco normativo como el TicketBai va a ser el primer año que tenga protagonismo en las txosnas". De nuevo estamos en las mismas. La respuesta es la adecuada.

(...)

P.  Antes hablaba de seguridad, y la seguridad a menudo está relacionada con la exclusión. ¿Qué le pasa por la cabeza cuando ve a chavales que han entrado en Ceuta diciendo que quieren venir a Bilbao?

R. "Primero, me pasa por la cabeza que estamos ante un problema humanitario. Segundo, que llevo muy mal asociar seguridad con inmigración. Sería mejor relacionar inmigración con atención a personas mayores, con servicio doméstico en nuestras casas, con trabajo en la hostelería, en definitiva, con aporte a nuestro PIB. Y también me viene a la cabeza que ante problemas de esta envergadura ya está bien de enfrentamientos, de polarizaciones. Hay que sentarse y dejar de decir ciertas cosas que no se pueden decir, porque hay unas normas. Cada vez que hablamos de una repatriación de un menor tenemos que saber que cada menor debe ser devuelto en base a un expediente, que tiene que haber una intervención de la Fiscalía, que tiene que analizarse el retorno... También habría que ver por qué se produce esta situación. Creo que Europa debe plantearse seriamente el desarrollo de África para que no se produzcan esas avalanchas de personas buscando un mundo mejor. Y en este sentido queda mucho por hacer". 

Hay es donde tiene el Talón de Aquiles. No es raro encontrarse con cada vez más comentarios en los que, directamente, co-responsabilizan a Aburto del innegable "efecto llamada" cuyas consecuencias observamos de forma especial en la Villa de Bilbao.   

P. Lo preguntaba porque desde hace años las crisis migratorias vienen tensionando los servicios sociales de Bilbao, algo en lo que ha insistido usted mucho. ¿No mejora esta situación?

R. "Nosotros estamos haciendo un gran esfuerzo. Hemos crecido mucho en el número de plazas dedicadas a atender a los jóvenes extranjeros que salen del sistema de protección. Y lo que decimos una vez más es que cuando se habla de repartos, yo también demando que se hable de repartos no mirando a las comunidades autónomas del Estado, sino también atendiendo a lo que pasa en la nuestra, y en los municipios de Bizkaia. Bilbao está asumiendo más de un 70% tanto de las plazas como del presupuesto destinado a este tipo de personas". Claro que tiene que mirar a otras autonomías y, por descartado, debe fijarse en ese 70%. Las preguntas son obvias: ¿Cuántas son ese 70% de las plazas? ¿Cuánto dinero supone ese 70%? Está claro que "lo demanda" pero, o no le hacen caso o no lo hace de una forma contundente (...)

Y ahora viene lo bueno...

P. ¿Está el PNV gestionando bien el relevo generacional?

R. "Lo que está claro es que mi partido ha decidido que haya un relevo generacional importante. Se aprecia si miramos la edad del alcalde de Donosti, o del próximo candidato a la Alcaldía de Bilbao, o del portavoz en el Parlamento vasco. Creo que es muy importante que los jóvenes adquieran protagonismo, sin duda. Lo que creo también es que ese protagonismo de los jóvenes debería ser progresivo. (...)" Se le olvida que es recomendable ser del PNV antes de ocupar cargos. No tendría que buscar muy lejos. Solo le faltaría un simpñe espejo. 

P. ¿A qué se refiere exactamente con eso de que haya un relevo generacional más progresivo?

R. "Hasta ahora lo habitual era que las personas fuesen trabajando en diversos ámbitos de la Administración pública hasta llegar a ocupar puestos de relevancia. Es algo que ocurría de manera mayoritaria. Pero ahora yo creo que lo que hay es una apuesta decidida para que los jóvenes asuman compromisos de hondo calado y responsabilidades que en otros momentos llegaban más tarde, de manera más progresiva. Es un cambio de modelo. Y querría que avanzasen más poco a poco, de manera más gradual. A mí me gustaría que fuese más progresivo, y en esos tres casos que he puesto no está siendo tan progresivo. Pero eso es una opinión exclusivamente mía. Dicho eso, el alcalde (...)"

P. ¿Cree que esa falta de experiencia en la gestión que tiene Mikel Hidalgo es su punto más débil?

R. "No digo que tenga falta de experiencia en la gestión (...)". Ya... no digo pero lo digo. 

P. ¿Está satisfecho con cómo ha gestionado el PNV su caso, la decisión de que no repita como candidato?

R. "Mi caso se ha gestionado con normalidad. Cuando una persona lleva tres mandatos, doce años, y tendrá cumplidos los 66 años cuando finalice este mandato, hay que verlo con normalidad. En política es necesario que haya cambios. Me parece bien que haya nuevas ideas. Y tanto el partido como Mikel van a contar con mi apoyo y total disposición para hacer este tránsito de la mejor manera". Pues, miren por donde, creemos que no acaba de asumir e interiorizar que no va a ser alcalde. El quería repetir, el lenguaje no verbal denota que está más que rebotado. No lo decimos nosotros aunque sí lo percibimos: Lo dicen gentes que tienen o han tenido trato con él... gente de unos entornos no tan lejanos.

P. Usted ha dejado muy claro en varias ocasiones que ha sido el PNV quien ha tomado la decisión de que no repitiera. Algunos compañeros suyos han visto en eso cierta deslealtad. ¿Entiende que piensen así?

R. "No me consta que hayan visto deslealtad. Creo que si algo tengo es lealtad a mi partido. Deslealtad sería decir lo contrario de lo que ha ocurrido. Yo he dicho que es una decisión que comparto, pero no voy a decir que he tomado una decisión que no he tomado. Ha sido un proceso compartido de manera exquisita con el presidente del Bizkai, Iñigo Ansola. Si algo soy, he sido y espero seguir siendo es una persona leal. Ojalá todos fueran igual de leales que yo". Que sí, Juanmari, que sí... ¡Qué coño vas a decir al periodista! En cuanto a la lealtad ya la pudimos observar cuando el Gobierno vasco, con el Visto Bueno del EBB optó porque la Ertzaintza, en un ejercicio de transparencia, decidió dar a conocer a la Ciudadanía la procedencia de las detenidos. Entonces, Aburto decidió hacer lo contrario, es decir, ordenar a la Policía Municipal que secuestrase esa información a la Ciudadanía (aunque dicha Ciudadanía lo sabe) en todo un ejercicio de opacidad que puede llamarle como quiera menos "leal" a su partido, a las autoridades jerárquicamente superiores y, sobre todo, desleal con las y los ciudadanos.  

Y claro, tratándose de El Correo Español como entrevistador, y de Aburto como entrevistado, no podía faltar EH-Bildu:

P. Además del cambio de candidato, ¿Qué más tiene que hacer el PNV para evitar que Bildu siga avanzando y recuperar los votos que perdieron en las últimas elecciones?

R. "Estamos todavía en una situación en la que a quienes nos tocó gobernar en la pandemia tuvimos que tomar decisiones que no han sido bien entendidas por parte de la ciudadanía. Es una gente que no se ha ido a votar a otros partidos, sino que está en la abstención. Y está dispuesta a volver a votar al PNV en el momento en el que se consideren nuevamente representados. Es muy importante escuchar a esa gente, trasladarles confianza y volver a ilusionar". Claro, la Ciudadanía no sabe entender a Aburto, la polarización, y lo del votante "blandito". Que sí... Conocemos de memoria ese soniquete. No cuela. Por otro lado, ¿Alguien entiende esta explicación?

P. ¿Cómo se hace?

R. "Desde una escucha activa y sincera. Y luego, poniendo un programa sobre la mesa que genere confianza". Desde luego hay que tenerlos cuadrados para responder eso sin pestañear. ¿Demanda escucha activa quién solo escucha a su camarilla? ¿Escucha sincera? Vamos a ver, una persona con semejantes niveles de soberbia jamás puede tener la humildad para llevar a la práctica una escucha sincera. De nuevo, tampoco cuela.

P. Da la impresión de que el PNV no tiene mucho banquillo. ¿Ha perdido la política la capacidad de atraer o retener talento?

R. "Creo que eso no se acerca a la realidad. El PNV ha demostrado siempre que tiene banquillo. No como en otros partidos, donde los líderes siguen siendo los mismos de siempre, donde no importa la edad. En el PNV no tenemos esa preocupación: tenemos gente preparada, con una gran formación, con compromiso y capaz". Sin más... Este señor no vive en Deusto, vive en Matrix.

P. ¿Teme que el anuncio de su marcha pueda minar la autoridad del alcalde en este año que queda?

R. "Todo lo contrario. Estoy sintiendo mucho cariño y reconocimiento de la gente en la calle, y eso me da fuer-a para seguir estos diez meses". Lo dicho: En Matrix, o en Mordor, o en la Tierra Media, o por ahí...

domingo, 23 de agosto de 2026

LÁGRIMAS DE COCODRILO

Comienza Aste Nagusia en Bilbao y empieza el medallero y los reconocimientos. Veremos el balance final porque tiene toda la pinta que, tras ese balance (por muy maquillado y que nos lo empaqueten para regalo) no habrá semejantes reconocimientos así que mejor hacer la entrevista antes del Txupin para no tener que responder a preguntas incomodas.

Ojalá nos equivoquemos y el balance sea del todo óptimo pero todas y todos sabemos que, con lo que tenemos encima, no parece que vaya a ser así. Una pena pero tenemos un par de grandes defectos: No vivimos en Matrix y pisamos acera.

Volviendo a la entrevista que DEIA le hace a la -aún- concejala de Fiestas y Saraos en el Ayuntamiento de Bilbao, Itziar Urtasun, aún no sabemos si el informador es un becario haciendo una entrevista a otra becaria. 

No tiene desperdicio la última entrevista en su sempiterno cargo, a la edil solo le falta una palangana de plañidera. Muchas lágrimas  y muchos cleanex para cosa buena. 

Les vamos a dejar la entrevista íntegra (https://www.deia.eus/aste-nagusia/2026/08/21/hemos-mejorado-cosas-aste-nagusia-11403097.html) pero no podemos pasar por alto tres preguntas y sus respuestas:

Esta primera es de nota: 

P. ¿Cómo afecta el cambio climático a la programación de fiestas?

R. "El cambio climático es una realidad que está transformando la forma de planificar Aste Nagusia. El año pasado se suspendieron actividades de teatro callejero por temperaturas altas. Los artistas y compañías teatrales solicitaban espacios alternativos para cuando hace demasiado calor. Como respuesta, se trasladó el teatro de calle a Isozaki Atea, donde hay mejor ventilación y circulación de aire. Además, se han incluido los Refugios Climáticos en la aplicación oficial de Aste Nagusia y se instalaron múltiples fuentes en la ciudad para que ciudadanos y visitantes puedan refrescarse. La organización es consciente de que los patrones meteorológicos han cambiado perceptiblemente."

Vamos a ver. ¿Va en serio preguntar a la Sra. Urtasun que haga una valoración de impacto (más o menos solvente) sobre el binomio cambio climático y Aste Nagusia? Sólo se le ha olvidado del disfraz de helado derretido que pusieron a un reloj-termómetro al lado del puente de El Arenal junto a la churrería. Muy original (y suponemos que nada barato) pero resulta que la fuente casi debajo del reloj no funcionaba. Igual la idea era subir a chupar el polo de fresa derretido.

Y otro par de preguntas destacadas:

P. ¿Será especial esta edición de Aste Nagusia para usted?

R. "Sí, esta será mi última Aste Nagusia tras veinte años vinculada a las fiestas: los cuatro primeros como adjunta a Isabel Sánchez Robles, y desde 2011 como responsable directa. Es el último año de mandato, y aunque todas las Aste Nagusias son especiales, esta tendrá un añadido emocional. Creo que lloraré, especialmente el día del chupinazo: será mi último balcón, la última vez que cogeré a Mari Jaia de la mano. Serán nueve días intensos sabiendo que después mi rol cambiará.

Vamos a ver... En cuanto a la primera, cita a Isabel Sánchez Robles. El difunto alcalde Azkuna decía que tenía tres "Marijaias": La de verdad, la citada y la de la entrevista; y que no tenía otro remedio más que tener dos así que echó a Isabel (sí, la echó) y se quedó con la actual. Una mala decisión desde nuestro punto de vista.

P. ¿Cree que el alcalde se emocionará?

R. "Desde luego. Juan Mari Aburto, con quien he trabajado estrechamente todos estos años, también se emocionará. Y es más de mostrar sus sentimientos que yo."

Pues nada... Todo un baño de lágrimas que no nos inspiran ni la menor pena. Al contrario.

Menos mal que este año el auto de choque les va a mandar a casa (si es que se van a casa). Todo un alivio para una buena parte de la Ciudadanía de Bilbao. Seamos serios: En un sistema electoral de "listas abiertas" ¿Alguien cree en serio que esta señora sería concejala? ¿Alguien cree que Juanmari Aburto sería el candidato más votado?

En fin... Una vez terminen de secarse las lágrimas de cocodrilo, que les vaya bonito y que disfruten de sus nuevas ocupaciones personales. Esperemos que no lo sean públicas porque eso del tiovivo giratorio hace un inmenso daño electoral y reputacional al Partido que tanto dicen querer. Por lo demás, a llorar a la "llorería".

sábado, 22 de agosto de 2026

TONTOCRACIA. EN BUSCA DE LA SENSATEZ PERDIDA (Libros)

Es la primera vez que vemos a tantos titulados superiores que son analfabetos funcionales”.

¿Y si el verdadero problema de nuestro tiempo no fuera la desinformación, sino la pérdida del criterio? ¿Y si la sociedad hubiera empezado a premiar más la apariencia que el conocimiento, más el ruido que la reflexión y más la mediocridad que la excelencia?

Esa es la tesis que defiende Santiago Ávila en Tontocracia. En busca de la sensatez perdida (Ed. Vergara, 2026), un ensayo en el que analiza cómo esa lógica se ha ido instalando en la política, la empresa, la educación o los medios de comunicación.

Doctor en Economía, militar de carrera, profesor universitario y antiguo directivo de grandes empresas, Ávila sostiene que el problema no reside únicamente en quienes ocupan posiciones de poder. A su juicio, la responsabilidad también recae sobre una sociedad que ha dejado de valorar el conocimiento, el esfuerzo y el pensamiento crítico para abrazar la comodidad de las respuestas fáciles. En esta entrevista reflexiona sobre el papel de la educación, el liderazgo, las redes sociales o la inteligencia artificial, pero también sobre la necesidad de formar ciudadanos capaces de pensar por sí mismos.

Pregunta. El libro parte de una afirmación contundente: vivimos en una sociedad que premia la banalidad, castiga la excelencia y ha normalizado la mediocridad. Es una tesis deliberadamente provocadora. Para empezar por el principio, ¿qué es exactamente la tontocracia y por qué cree que vivimos en una?

Respuesta. Bueno, el concepto de tontocracia no lo invento yo. Me refiero al ambiente en el que estamos viviendo, pero hay muchos autores que ya habían hablado de ello. Stephen Covey, por ejemplo, decía que hasta la Segunda Guerra Mundial predominaba la ética del ser y que, después, fue imponiéndose la ética del parecer. Antes un apretón de manos valía más que un contrato; ahora importa mucho más la apariencia que lo que uno realmente es. Vivimos en una apariencia constante.

Y, además, vivimos de forma sobreactuada. En el mundo laboral se habla de felicidad laboral; en la educación, de que los alumnos tienen que ser felices... ¿Pero qué me estáis contando? Se están banalizando conceptos muy importantes. Lo que intento con el libro es pelear contra eso y recuperar un poco el sentido común que, a mi juicio, hemos perdido.

Hoy cualquiera, amparándose en la tecnología, puede decir la mayor barbaridad y, con tal de que la diga con seguridad, tiene una trascendencia enorme. Solo hay que mirar la política: vivimos en la apariencia de la apariencia. Decir la verdad, ser honesto, parece que ya no está de moda. Ahora lo importante es ser un espabilado. Si alguien tiene mucho dinero, aunque lo haya conseguido de forma poco ética, hay quien dice: “Fíjate qué listo”. Y yo creo que contra eso hay que pelear, porque es una miseria moral.

P. Habrá quien lea el libro y piense que siempre ha habido mediocres, oportunistas o charlatanes. ¿Qué hace que este momento sea diferente?

R. Porque ahora la mediocridad está estandarizada. Antes un mediocre era alguien de quien procurabas alejarte. Ahora, muchas veces, es el que triunfa. Lo vemos en la política: en lugar de intentar elevar a la sociedad, muchos dirigentes se limitan a mirar por dónde va la corriente y se suman a ella para captar votos. No tratan de conducirla hacia un lugar mejor, sino de simular que lo hacen. Y eso acaba siendo una gran mentira.

Pero no es un problema exclusivo de la política. Ocurre también en la empresa, en la educación o en la propia sociedad. En cualquier sitio donde hay poder hay luchas por el poder y, muchas veces, acaba promocionándose al mediocre porque resulta menos incómodo que alguien brillante. Lo vi muy pronto. Recuerdo mi primer comité de empresa: cada vez que hacía un comentario para mejorar algo se montaba un revuelo. En un descanso pregunté qué estaba pasando y me dijeron: “Cada vez que dices algo con sentido, quienes no quieren que la empresa cambie utilizan tus palabras para bloquearlo”. Ahí entendí que no todo el mundo estaba trabajando por el bien de la organización; muchos estaban pensando únicamente en cómo salir beneficiados ellos. 

Hay una anécdota del libro que resume muy bien esa lógica. Cuando tenía 14 años, en el colegio organizaban un concurso de belenes. Mi grupo no tenía ninguna intención de esforzarse y acabamos haciendo un belén bastante malo. Estábamos convencidos de que quedaríamos los últimos, pero terminamos en mitad de la clasificación. ¿Por qué? Porque quienes habían hecho los mejores belenes votaban al mediocre para no dar votos a un rival fuerte. Con el tiempo he visto esa misma actitud en la política y en las empresas: a veces no se elige al mejor, sino al que menos amenaza representa.

P. En el libro dedica un capítulo entero a la educación. ¿Por qué cree que es uno de los lugares donde mejor se observa esa deriva?

R. Porque es donde antes se ve. Todo empieza en la familia, pero donde adquiere una presencia mucho más clara es en la educación. Hoy dar clase es prácticamente un imposible. Ya no hablo de la veneración que antes podía existir hacia un buen profesor, sino de algo mucho más básico: se ha perdido el respeto por su autoridad. Muchas familias no aceptan un suspenso porque les complica la vida, y eso acaba trasladándose a las aulas.

En la universidad he tenido alumnos entrando y saliendo de clase constantemente o peinando a una compañera en mitad de la explicación. Y cuando intentas poner límites, pasas a ser un autoritario. Al final muchos profesores ceden porque enfrentarse a esa situación solo les trae problemas.

Pero el perjudicado no es solo el profesor; también lo es el alumno. Si acostumbras a una persona a que nunca tenga un desencuentro académico, cuando llega la vida de verdad no sabe afrontar un fracaso, un problema laboral, una enfermedad o una decepción. Hemos transmitido la idea de que uno viene al mundo a ser feliz, y a mí me parece una falacia terrible. Precisamente por eso mi próximo libro irá contra esa felicidad obligada.

P. Vivimos rodeados de información y, sin embargo, usted sostiene que cada vez hay menos pensamiento crítico. ¿Qué está fallando?

R. El problema no es la información, sino qué hacemos con ella. Hoy tenemos una cantidad enorme de información, pero eso no significa que tengamos más conocimiento. Es la primera vez que vemos a tantos titulados superiores que son analfabetos funcionales. Hay universitarios que terminan una carrera y no saben interpretar un texto o resolver una regla de tres. Y eso es muy serio.

Ahora parece que el conocimiento funciona como un supermercado: necesito algo, voy a la inteligencia artificial, lo cojo y sigo adelante. Pero si no tienes una base previa, tampoco puedes saber si esa respuesta es correcta. A mí me ha ocurrido que algún alumno me ha entregado como suyo un artículo que había escrito yo. Si no tienes conocimiento, no puedes discernir. Primero está la información; después, el conocimiento, que consiste en estructurarla; y solo entonces puedes aplicar inteligencia sobre ese conocimiento.

La IA es muy útil para el conocimiento operativo, para resolver tareas, pero no tiene conocimiento afectivo ni especulativo. No anticipa las consecuencias humanas de una decisión ni tiene una ética. Y por eso me preocupa que muchos jóvenes le estén confiando incluso cuestiones psicológicas. En términos antropológicos, una inteligencia artificial es un psicópata: sabe operar, pero le da igual lo que ocurra desde un punto de vista emocional o ético.

P. ¿Las redes sociales y la inteligencia artificial son la causa del problema o simplemente amplifican algo que ya existía?

R. Son una herramienta. Si el ser está bien construido, pueden ser extraordinarias; si está mal construido, lo único que hacen es amplificar el problema. Antes una tontería se quedaba en la barra de un bar o en una conversación entre amigos, pero ahora cualquiera puede coger un móvil, decir la mayor barbaridad y encontrar miles de personas dispuestas a compartirla. La tecnología no cambia la naturaleza humana; simplemente le da más alcance. Por eso no creo que las redes sociales sean la causa de esta deriva, sino el altavoz de un problema que ya existía.

P. Además de profesor universitario, ha pasado más de dos décadas dirigiendo equipos y ocupando puestos de responsabilidad en grandes empresas. Desde esa experiencia, ¿Cómo se manifiesta la tontocracia dentro de las organizaciones?

R. Se manifiesta cuando el liderazgo deja de buscar a los mejores y empieza a rodearse de personas que no cuestionan nada. Hay directivos que prefieren tener alrededor a aduladores antes que a gente brillante, porque alguien competente siempre resulta más incómodo. Eso acaba empobreciendo a toda la organización.

Un buen líder no necesita que le den siempre la razón; necesita personas que le aporten puntos de vista distintos. Si todos piensan igual, la empresa deja de aprender. Lo he visto muchas veces: se promociona a quien genera menos problemas, no necesariamente a quien más valor aporta. Y así se termina construyendo una cultura donde el servilismo pesa más que el talento.

P. En el libro cuestiona una idea muy instalada en los últimos años: que el objetivo de la educación, del trabajo o incluso de la vida debe ser la felicidad. ¿Qué le preocupa de ese discurso?

R. Me preocupa que se convierta en un eslogan vacío. Yo no voy a trabajar para ser feliz; voy a trabajar para hacer bien mi trabajo. Si además encuentro un buen ambiente, estupendo, pero convertir la felicidad en una obligación genera frustración, porque nadie puede ser feliz permanentemente.

Creo que hemos confundido bienestar con felicidad. Hay trabajos muy duros que merecen la pena y momentos difíciles que también forman parte de una vida plena. Si transmitimos que cualquier incomodidad es un fracaso, estamos educando personas incapaces de afrontar la realidad. La felicidad no puede ser el objetivo de una organización; debería ser, en todo caso, una consecuencia.

P. Después de todo lo que hemos hablado, uno podría concluir que la responsabilidad es de quienes ocupan posiciones de poder. Sin embargo, usted sostiene que también recae sobre el resto de la sociedad. ¿Hasta qué punto somos corresponsables de la tontocracia que denuncia?

R. Somos mucho más corresponsables de lo que nos gusta admitir. Tendemos a pensar que el problema siempre está en quienes ocupan posiciones de poder, pero una sociedad también decide qué comportamientos premia y cuáles tolera. Si dejamos de valorar el conocimiento, el esfuerzo o la honestidad, no podemos sorprendernos cuando quienes llegan arriba representan justamente esos valores que hemos normalizado.

Por eso creo que la solución pasa por formar ciudadanos adultos, con criterio y capaces de pensar por sí mismos. La educación tiene mucho que ver con eso. Una sociedad mejora cuando sus ciudadanos son exigentes consigo mismos y también con quienes aspiran a dirigirla.

Al margen de la entrevista, sobre el libro, destacaríamos este pasaje:

"No pertenece a la familia, y lo máximo a lo que puede aspirar es a ser un «asimilado».

En la empresa familiar el apellido pesa más que el mérito y para algunos que no forman parte de la saga, el peloteo es la única estrategia que les permite ganar «caché» suficiente para sobrevivir.

El criterio para ascender suele ser casi siempre fidelidad, sumisión y obediencia.

La continuidad bajo el amparo de la familia se convierte en una prueba inversa de criterio; cuanto más tiempo se permanece, menos autonomía y carácter se demuestra. El que aguanta mucho suele ser un camaleón, jamás muestra su opinión, solo la que imagina que el 'pater familias' quiere escuchar. Y si alguna vez se atreve a tener criterio propio y a manifestarlo, lo habitual es que se le revuelva a modo de catapulta, es decir, que sea lanzado al vacío antes que tarde.

El jefe «palo muerto».

Por el contrario, este no hace nada, ni siquiera finge actividad. Pertenece a la familia y su cuna es su vacuna: está blindado por sangre, no por méritos. La lucha no va con él, porque su pasividad es su carta de presentación.

Ambos se parecen en lo esencial: no aportan valor y permanecen porque conviene a quien manda.

Este cuadro se vuelve especialmente pintoresco con el «pelota»: No aporta soluciones, solo halagos. Sabe detectar en segundos el humor y las preferencias del jefe y adaptarse al instante."

Les proponemos un ejercicio simple: Vuelvan a leer las últimas líneas y piensen durante 1 minuto. ¿Cuántos nombres y apellidos les han venido a la cabeza? ¿10, 15, 20...?

A nosotros, así, a bote pronto, unos 150...


(*) Entrevista de Nacho Meneses a Santiago Ávila en El PaísEl economista, profesor universitario y autor de "Tontocracia. En busca de la sensatez perdida" advierte de que la sociedad ha dejado de premiar el conocimiento y reclama una educación que forme ciudadanos con criterio.

viernes, 21 de agosto de 2026

AÚN FALTA PUBLICAR LA PLAYLIST

Mucha gente se pregunta si no podría promocionar un libro vasco pero, ¿Para qué leer en euskera? Con todo, su mensaje es muy correcto. Por lo menos recomienda una versión en español de un libro de Joël Dicker y no de Tom Sharpe... Exhibición impúdica o encuentro tumultuoso.

¿Este señor es un Lehendakari? A este tipo de personajes los definía muy bien Unamuno.

Pero es que, además de en "X" (antes Twitter), lo vuelve a difundir en Facebook 

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https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=122268215858122499&id=61553674996261&rdid=uYRkdEYHEMbupSzg#

Lo más curioso de su difusión en esta red social es ver los comentarios: Ahí encontrarán nombres de usuarios (que a algunas y a algunos les sonarán) haciéndole la pelota de la forma más cutremente posible.

Vamos a ver, este falso progre se ha convertido en todo un mal imitador de Pedro Sánchez. No sabemos si es cosa suya o es cosa del tropel de trepas que le asesoran pero no hace falta más que tener ojos en la cara y un ordenador para observar que viste igual (mismas tonalidades y modelos), que posa igual (los famosos "deditos"), que intenta sonreír igual aunque no le sale y, ahora, de remate, también recomienda lecturas. No tardará en recomendarnos su playlist de Spotify.

Al tiempo...

Con todo, yo me quedo con Tintín... Con Itoiz y con Oskorri. Ccomo grupo no actúa, pero su exlíder, Natxo de Felipe, actuó ayer por la tarde en el Santuario de Arantzazu junto al Kuarteto Philiperena, y ello dentro del programa de la Quincena Musical de Donostia.