No están mal estos análisis. No son nuestros. Simplemente los recibimos y creemos que contribuyen al debate. Evidentemente, nosotros no somos ni por asomo del PP pero lo que, en este caso, dicen es verdad al observar que la percepción de que el PP carece de estrategia desde mayo de 2023.
Desde las elecciones locales y autonómicas de mayo de 2023, diversos analistas políticos han señalado que el Partido Popular atraviesa un periodo de indefinición estratégica. No se trata de una crítica personal, sino de una lectura estructural del comportamiento del partido en el ciclo 2023–2026.
El artículo de César Calderón 👉🏻https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-02-09/victoria-sabe-derrota-articulo-calderon/ es un ejemplo de esta interpretación de LEADERSHIP KEYNOTE: describe un partido que obtiene victorias electorales, pero que no logra convertirlas en una narrativa coherente ni en una posición de liderazgo estable. Esa es la clave del análisis: No es una cuestión de resultados, sino de rumbo.
1. La victoria de 2023 no se convirtió en un proyecto político
Tras las elecciones de mayo de 2023, el PP se situó en una posición de fuerza territorial. Sin embargo, varios analistas coinciden en que:
NO se articuló un relato estatal claro.
NO se definió una estrategia diferenciada para cada territorio.
NO se transformó el éxito local en una visión de país.
El resultado fue una paradoja: ganar sin avanzar.
2. La relación con V 0x se convirtió en un eje no resuelto.
Una de las críticas más frecuentes en el análisis político es que el PP no ha definido una estrategia estable frente a una ultraderecha peligrosa como la de V 0x. Los analistas señalan tres elementos:
Oscilación entre confrontación y acercamiento.
Mensajes contradictorios según el territorio.
Ausencia de una línea clara comparable a la de otros partidos europeos.
En países como Alemania, Francia o Portugal (donde se ha establecido un cordón sanitario contra los ultras de Chega! en las Elecciones presidenciales de esta misma semana propiciando la elección de un socialista como presidente de la República), la derecha tradicional ha establecido límites explícitos frente a la extrema derecha. En España, según estos análisis, esa definición no ha sido clara, lo que genera incertidumbre estratégica.
3. La campaña de 2023–2026 se percibe como reactiva, no proactiva
El artículo de Calderón describe una dinámica que otros analistas también han señalado:
Campañas centradas en la crítica al adversario.
Poca o nula diferenciación programática.
Dependencia de la agenda mediática.
Ausencia de un mensaje propio sostenido en el tiempo.
Esto alimenta la percepción de que el PP reacciona, pero no marca agenda.
4. El contraste con Europa refuerza la lectura
Muchos análisis comparan la situación española con la europea:
En Europa occidental, la derecha tradicional suele mantener una identidad clara.
define su espacio ideológico.
Establece límites estratégicos frente a fuerzas más radicales.
La percepción de que el PP no ha definido ese marco contribuye a la idea de falta de estrategia.
5. Las elecciones autonómicas recientes han amplificado la sensación
Según estos análisis, los resultados en territorios como Aragón o Extremadura han reforzado la idea de que:
El PP gana, pero no consolida y no cree en un estado autonómico con distribución de poder.
El temor de Feijoo a Ayuso hace que Madrid sea un estado dentro del Estado.,
Obtiene votos, pero no construye mayorías estables,
No logra convertir la debilidad del adversario en fortaleza propia.
De ahí la frase que aparece en varios artículos: “victorias que saben a derrota”.
6. Conclusión: la percepción de falta de estrategia es estructural, no coyuntural.
Lo que subrayan analistas (como César Calderón) es que:
No se trata de un error puntual.
No se trata de un fallo de campaña.
Quizá tampoco de un problema de liderazgo personal. Es una cuestión de arquitectura estratégica por falta de relato, falta de posicionamiento claro, falta de coherencia territorial, y falta de una visión nacional articulada.
Por eso, desde 2023, se ha instalado la idea de que el PP no ha definido una estrategia para el ciclo político actual.
LEADERSHIP KEYNOTE.
Euskadi, Catalunya, y Madrid tienen tres grandes partidos sin estrategia (y Europa ya lo ha detectado). Hay momentos en los que un país no necesita halagos, ni excusas, ni discursos tranquilizadores. Necesita claridad. Necesita rigor. Necesita un diagnóstico honesto sobre el estado de sus principales fuerzas políticas.
Hoy, tanto el PNV como el Partido Popular, atraviesan un fenómeno que los analistas europeos conocen bien: La pérdida de estrategia; No la pérdida de votos, ni de poder territorial, ni de presencia institucional. La pérdida de algo mucho más profundo: La capacidad de anticipar, interpretar y liderar un ciclo político.
Hay una coincidencia en algo esencial: España tiene partidos que ganan elecciones, pero no saben qué hacer con la victoria.
I. El caso del PNV: Un partido que -aún- administra, pero no lidera.
En una radiografía interna el PNV muestra un partido que ha evitado más o menos una guerra, pero no ha definido un rumbo.
El pacto Ortuzar-Esteban pacificó la superficie, pero dejó intactas las tensiones estructurales. El PNV ha pasado un año gestionando contradicciones, apagando incendios y equilibrando sensibilidades internas. Pero gobernar no es reaccionar. Gobernar es prever: El PNV no tiene una estrategia para el ciclo 2025–2030.
II. El caso del PP: Un partido que ganó en 2023, pero perdió el rumbo.
Desde las elecciones locales y autonómicas de mayo de 2023, diversos analistas coinciden en que el PP no ha articulado una estrategia coherente. Como hemos avanzado anteriormente, César Calderón lo expresa con crudeza: victorias que saben a derrota.
El PP ganó territorios, pero no construyó un proyecto nacional. Ganó poder, pero no ganó dirección. Ganó instituciones, pero no ganó relato. Y, como señalan muchos analistas, no ha definido una estrategia clara frente a V 0x, lo que genera una percepción de improvisación, oscilación y dependencia táctica.
III. Los 6 puntos estructurales: El patrón común de la falta de estrategia.
A continuación, se integro los seis puntos que explican esta percepción (aplicables tanto al PNV como al PP) con mayor gramática, cadencia y profundidad:
1º. La victoria no se convirtió en proyecto político.
Tanto el PNV en Euskadi como el PP en España han obtenido victorias electorales. Pero esas victorias no se han transformado en una visión de país, ni en un relato coherente, ni en una hoja de ruta estratégica. Ganar sin avanzar es una forma de estancamiento.
2º. La relación con sus competidores no está resuelta.
El PNV no ha definido su posición frente a EH-Bildu ni frente a Moncloa. El PP no ha definido su posición frente a V 0x. En política, la indefinición no es neutralidad: Es vulnerabilidad.
3º. La política se ha vuelto reactiva, no proactiva.
Ambos partidos han pasado meses respondiendo a crisis, titulares, tensiones internas o movimientos del adversario. Pero un partido que solo reacciona deja de marcar agenda. Y cuando deja de marcar agenda, deja de liderar.
4º. El contraste europeo es evidente.
En Europa occidental, los partidos tradicionales (de centro‑derecha y de centro‑izquierda) han definido con claridad:
En España, esa claridad no existe hoy en los dos partidos analizados.
5º. Las elecciones recientes han amplificado la sensación.
En Euskadi, el PNV llega a 2027 sin relato, sin candidatos definidos y con un adversario que sí tiene estrategia. En España, el PP ha obtenido victorias que no consolidan mayorías ni generan estabilidad. La política no perdona la falta de dirección.
6º. La conclusión es estructural, no coyuntural.
No se trata de errores puntuales. No se trata de campañas mal diseñadas. Ni tan siquiera (aunque lo parezca) se trata de liderazgos individuales. Se trata de arquitectura estratégica:
- Falta de debate interno y de democracia.
Falta de relato.
Falta de coherencia.
Falta de visión.
Falta de anticipación.
Y eso, en Europa, siempre tiene consecuencias.
IV. Conclusión: Se necesita partidos que piensen, no solo que compitan.
El PNV y el PP han sido, en distintos momentos, partidos de estabilidad, de visión y de anticipación. Pero ninguna organización puede vivir de su pasado. Hoy, ambos necesitan algo más que gestionar. Necesitan pensar. Necesitan definir. Necesitan estrategia.
Porque un país no se construye con improvisación. Se construye con dirección.
Eskerrik asko Jaun‑andreok.