Les vamos a proponer un ejercicio comparativo. En primer lugar, les exponemos este artículo firmado por Paco Allende tras la Asamblea General Extraordinaria de EAJ-PNV celebrada en Zestoa los días 3, 4 y 5 de julio de 1.987. Dice así:
"Recurrentemente nos envuelve el fragor de las campañas que se realizan contra los partidos políticos. Al lado de las críticas bien intencionadas, se escucha también el zumbido de los señalamientos malévolos. Si éstos deben ser enfrentados resueltamente, aquellas no conviene desdeñarlas
La democracia se expresa y se realiza a través de sus partidos políticos. Sin partidos políticos, la democracia carecería de voz organizada y de aparatos efectivos de locomoción. El pluripartidismo es la superación del individualismo y del caudillismo autocrático. No es por azar histórico -¿existe el azar histórico?- que la era de los partidos estalla después de las dictaduras. Antes, durante Primo de Rivera, predominó la acción dispersa de decididos luchadores o el gesto informe de la coincidencia generacional. Cuando años más tarde se presenta la reincidencia franquista, el establecimiento partidista era suficientemente sólido para protagonizar la resistencia clandestina y contribuir al rescate de las instituciones democráticas La hazaña de la democracia reconquistada se fraguó con sangre y emoción partidista.
Cuando exaltamos el rol de los partidos políticos, no estamos creyendo que los partidos deben copar el espacio cívico y vital del país La lucha social debe ser encabezada, pero no monopolizada, por los partidos Hay que tomar en cuenta, junto con los partidos, a los sindicatos, las asociaciones patronales, las organizaciones de vecinos, gremios profesionales, entes culturales y deportivos, etc., y además agrupaciones intermedias, que existen entre el individuo y la administración Los partí dos no pueden ni deben invadir áreas de competencia ajena, tentados por afanes clientelistas inconvenientes o reclamos hegemónicos condenables El impulso racionalmente jerarquizado de las instancias de influencia y de poder, es una exigencia relevante del balance democrático. Esa verdad no tiene por qué ser arrasada, ni por insensatos sectarismos, ni demencias proselitistas
El pragmatismo es otro extravío que los partidos deben evitar Estigmas bochornosos en el rostro de los partidos son sus inconsecuencias ideológicas Las claudicaciones doctrinarias jalonan a veces, como piedras, los caminos biográficos de los partidos. Esos traspiés desdibujan la apuesta que originalmente se había hecho, desafían la lealtad a la causa comprometida y hacen Incierto el porvenir. Lo natural y lo lógico es que haya periódicos 'aggiornamentos' de los planteamientos programáticos partidistas a medida que sean convertidos en realidad, pero sin caer en la mengua de la filosofía política, bajo cuyas banderas se ha luchado y sonado Cambiar las metas programáticas conforme a la evolución de los realidades económicas y sociales, pero esas nuevas metas exigidas por la marcha de la Historia tienen que ser busca das y alcanzadas dentro del marco de lo identidad doctrinaria que se ha proclamado en Zestoa. Eso es lo que trata de hacer el PNV.
No sólo el clientelismo prepotente y del pragmatismo alienante deben permanecer distantes los partidos políticos, sino también del elitismo. El elitismo es el confinamiento de las decisiones partidistas a círculos dirigentes reducidos. Es el privilegiar de unos pocos para que resuelvan en nombre de todos. Hasta ahora, la mayoría de los partidos políticos salvo el PNV se han inspirado en la concepción del centralismo democrático leniniano aplicado, a raíz del triunfo de la Revolución en 1917, por el comunismo soviético. En forma piramidal, desde la base hasta la cúspide y mediante la filtración escalo nada de numerosas instancias ascienden, generalmente distorsionadas, la voluntad y la opinión de los militantes En cada uno de los tramos intermedios hay ocasión para que se ejerza la presión del grupo dirigente que controla la maquinaria partidista o el halago del poder adquirido, o las ventajas, si es el caso, del ejercicio de gobierno Así se forman los grupos de presión.
Es por tanto y genéricamente una necesidad impostergable la democratización de los partidos. Los militantes y los cuadros de dirección media no pueden ser espectadores inermes que se limitan a contemplar a los que desde arriba disponen sin consulta a los de abajo Tienen que crearse mecanismos efectivos de participación entre el lugar donde se mueven los dirigentes y la base donde trabajan los afiliados comunes. Sería ir contra la corriente del avance histórico del país no abrir esos canales comunicativos, a fin de que llegue hasta los organismos máximos de dirección la voz de los que también deben ser escuchados y para que los que reciban el mandato de conducción de la organización no alcancen tal investidura con el favor de la manipulación sino con el respaldo de la genuino expresión del querer partidista Así habría en todos los partidos identificación sin fisuras entre las bases y las cúpulas dirigentes La democracia interna participativa asfixiara las tendencias a la cantonización que a veces parcela y paraliza a los partidos, y reforzaría por lo contrario, su instinto de conservación propia y su latente vocación hacia la unidad.
El PNV, el más antiguo partido popular de toda la historia vasca, se apresta a dar un paso importante en el proceso de plantear a la afiliación el derecho a participar más efectivamente en todas las decisiones. Interpretando ese deseo, el Partido Nacionalista Vasco lleva un año poniéndose al día para impulsar su acción mirando más al fin de siglo que a lo que pueda ocurrir dentro de un mes.
Desde la Asamblea de Zestoa hemos trabajado para plasmar una nueva reglamentación interna, un marco jurídico interno que posibilita una democracia mucho más directa y eficiente. Quienes no hayan participado en este proceso pueden calibrar, desde la publicación de las ponencias aprobadas, el esfuerzo importante realizado por el nacionalismo vasco de cara a dotar a este país de instrumentos vitales que le permitan una próspera supervivencia.
Y aquellos que hace apenas un año dejaron la organización de su vida, también pueden contemplar nuestras nuevas propuestas que no son otra cosa que el interés por hacer un PNV mucho más amplio, moderno y tolerante, porque ley de vida es ir acomodándose a los nuevos tiempos, nuevas circunstancias y nuevos retos."
Técnicamente, el artículo de Paco Allende es tan impecable como voluntarioso (si se me permite, hasta posibilista) pero, claro, el texto tiene 39 años. Hoy, en 2026, Allende forma parte (como vocal) de una Comisión de Control y Garantías del Partido Nacionalista Vasco de la que, poco ha sobrevivido a aquellas Bases Organizativas y, de forma especial a lo que recogieron en el punto 2.4. (págs. 20 y 21) de aquél documento. Pues eso... Que a día de hoy, Allende forma parte de una opaca Comisión presidida por la cuñada de Aitor Esteban (hermana de Itxaso Atutxa) a la que correspondía, teóricamente, velar por la limpieza y transparencia del último proceso electoral interno de EAJ-PNV. Cosa que (como hemos venido diciendo y denunciando desde este Blog) no ocurrió ni por asomo.
Como siempre decimos, ¿Se imaginarían -en la actualidad- que la presidenta del Tribunal de Garantías español (el Tribunal Constitucional) fuese la cuñada de Pedro Sánchez? ¿A que no? Pues es algo muy parecido a lo que ocurre en un PNV empeñado en no reconocer uno de los más básicos principios de la democracia aplicada a un partido político: Un afiliado-a, un voto.
Debemos insistir hasta la saciedad (lo hemos hecho, lo hacemos y, mientras no cambien las cosas, lo seguiremos haciendo) que una Comisión que debe velar por la limpieza de un proceso electoral interno no puede estar presidida por la cuñada de uno de los candidatos. Entendemos esto como lo que debería ser lo "normal".
A otros candidatos alternativos (tan afiliados y con los mismos derechos y obligaciones que los señalados como "oficiales") tanto a la presidencia del Bizkai Buru Batzar, como a la del Euzkadi Buru Batzar, esa Comisión -que aún sigue presidiendo Amaia Atutxa- les puso todas la piedritas en el camino y todo tipo de palitos en las ruedas para dificultar que esos afiliados no pudieran ejercer su legítimo derecho a postularse y a ser elegidos:
- No les facilitaron el Censo. ¿Se imaginan un proceso electoral ordinario donde los candidatos no sepan el número real de electores con derecho a voto?
- Se les puso todo tipo de trabas y pegas para que no pudieran exponer sus programas electorales al resto de la militancia.
- Tras las elecciones, y al más estilo Chavista, no hicieron públicas las Actas Electorales.
- Convocaron un proceso electoral con un calendario en el que se fijaban diferentes Asambleas en diferentes días y diferentes horas. ¿Se imaginan una Elecciones Generales en el Estado dónde los de Soria votan un lunes, los de Córdoba un jueves, los de Oviedo un viernes, los de Cáceres el siguiente lunes, y los de Zamora dos días después? Sería imposible contabilizar con garantías todo ese desaguisado sin tener total confianza en los custodios de esos datos que, por si fuera poco, en el caso del PNV, se iban filtrando diariamente a la Opinión Pública.
La opacidad llega a tales puntos que en la sección de Transparencia de la web de EAJ este órgano, que se ha demostrado de mucho control y de pocas o nulas garantías, no figura por ninguna parte. Por regla general, nadie sabe cuando caduca su mandato, como tampoco se sabe qué alderdikides lo componen.
Así, la reflexión se antoja oportuna: El tiempo pasa, el escrito de Allende (de quién nada tenemos en contra, más bien al contrario) quedó en papel mojado. Pasan los años pero se mantienen los malos hábitos ya que, si el propio autor del artículo (Paco Allende) fuese consecuente y coherente con lo que perfectamente expuso, no podría seguir ni un minuto más perteneciendo a una Comisión que hace exactamente lo contrario a sus -entonces- enunciados y a su línea argumental.
No. Así no funcionan las cosas -ya- en el primer cuarto del siglo XXI, cosa que Paco, muchos de ustedes y de nosotros, sabemos perfectamente.
