miércoles, 23 de septiembre de 2026
UNOS CONCILIANDO A TIEMPO PARCIAL, Y OTROS "A OTRAS COSAS" A TIEMPO TOTAL
martes, 22 de septiembre de 2026
RADIOGRAFÍA DE LA RGI: ¿FUNCIONA REALMENTE Y CUÁNTO FRAUDE HAY? (Por José A. del Moral en GANANZIA)
Lo que sí sabemos es que el perfil de una parte importante de los desempleados que cobran la RGI hace particularmente difícil su incorporación al mercado laboral. Una investigación de las economistas Sara de la Rica y Lucía Gorjón realizada con los registros administrativos completos de Lanbide encontró que, en los datos analizados de 2015-2016, alrededor del 60% de los perceptores desempleados no tenía estudios secundarios y el 52% llevaba más de dos años buscando trabajo. El grupo más numeroso estaba formado precisamente por mayores de 30 años, desempleados de muy larga duración y con estudios primarios como máximo.
Esta circunstancia se refleja directamente en sus posibilidades de encontrar empleo. En aquella investigación, un desempleado que cobraba RGI tenía una probabilidad media mensual de encontrar trabajo de aproximadamente el 3%, frente al 9% de los desempleados que no recibían la prestación. Pero el estudio introducía un matiz fundamental: cuando se comparaban individuos con características equivalentes, no encontraba que cobrar la RGI retrasase, en promedio, la incorporación al trabajo. Buena parte de la diferencia se explicaba porque quienes llegan a la RGI parten de una situación mucho peor en términos de formación y duración del desempleo.
La investigación sí detectó dónde parece estar una de las principales soluciones: la formación. Las políticas activas de empleo y, especialmente, la formación tenían un efecto positivo significativo sobre la probabilidad de encontrar trabajo entre los perceptores de la RGI. Sin embargo, pese a que teóricamente todos los perceptores desempleados debían participar en políticas de activación, solo alrededor del 40% había participado en alguna durante los seis meses anteriores.
La propia OCDE llegó posteriormente a una conclusión parecida sobre Lanbide. En su análisis del mercado laboral vasco señalaba que en 2019 únicamente el 23% de los perceptores de RGI aptos para trabajar había sido acompañado hasta un empleo. También advertía de la elevada carga administrativa que suponía gestionar la prestación: Lanbide estimaba que un expediente de RGI exigía cuatro veces más tiempo que el de otro demandante de empleo y la carga de trabajo alcanzaba los 427 casos por trabajador dedicado a activación.
La reforma de la RGI intenta precisamente corregir este problema haciendo compatible protección y activación laboral. Los perceptores que pueden trabajar tienen obligaciones de búsqueda de empleo y participación en las medidas de inclusión, mientras que la RGI puede complementar un salario insuficiente. Euskadi tampoco constituye una excepción internacional: todos los países de la UE disponen de alguna modalidad de renta mínima y la tendencia europea es precisamente combinar una renta de último recurso con obligaciones de activación, formación y acompañamiento hacia el empleo.
Euskadi destaca, en realidad, por la elevada cobertura de su sistema. La OCDE señala que País Vasco y Navarra han sido las excepciones españolas en las que las rentas mínimas autonómicas alcanzaban una cobertura próxima o superior a la población potencialmente beneficiaria, mientras que en muchas comunidades españolas no llegaban al 50%.
La RGI exige además participar en medidas de activación e inclusión, estar inscrito como demandante de empleo cuando corresponde y extiende determinadas obligaciones a la unidad familiar. Por ello, tener más perceptores que otro territorio no demuestra por sí mismo que el sistema funcione peor: también puede significar que llega a una proporción mayor de las personas pobres.
La comparación europea tampoco permite identificar un único modelo ganador. La Comisión Europea constata enormes diferencias entre los sistemas de renta mínima en cobertura, cuantía y exigencias de activación. En torno al 35% de la población europea en edad laboral en riesgo de pobreza ni siquiera está cubierta por una renta mínima u otra prestación social.
La comparación correcta de la RGI con Francia, Alemania, Países Bajos o Finlandia debería combinar por ello cuatro variables: cobertura de los pobres, reducción efectiva de la pobreza, permanencia en la prestación y capacidad de reincorporar al empleo a quienes pueden trabajar.
La evidencia disponible ofrece así una respuesta bastante matizada a la pregunta de si la RGI funciona. Como instrumento contra la pobreza, diferentes evaluaciones han encontrado efectos positivos y la cobertura vasca es elevada. Tampoco existe evidencia de que cobrarla reduzca, en promedio, la probabilidad de encontrar empleo una vez consideradas las características de los beneficiarios.
Pero existe un núcleo importante de perceptores de larga duración y las evaluaciones disponibles señalan una utilización insuficiente de las políticas de activación. La gran incógnita sigue siendo cuántos de los desempleados de larga duración continúan durante años dentro del sistema y cuántos consiguen abandonarlo gracias a un empleo.
Precisamente el bajo nivel educativo de muchos perceptores plantea si la formación debería desempeñar un papel mucho mayor dentro de la RGI. La normativa ya permite exigir participación en medidas de activación y formación, pero los datos históricos indican que su aplicación efectiva ha sido limitada.
Si seis de cada diez perceptores desempleados analizados por De la Rica y Gorjón carecían de educación secundaria y la formación aumentaba significativamente sus probabilidades de empleo, vincular de manera mucho más intensa prestación, cualificación y búsqueda de empleo aparece como una de las cuestiones centrales para evaluar futuras reformas.
La segunda gran polémica de la RGI es el fraude, y aquí resulta fundamental no confundir fraude con cobro indebido. Lanbide reclama dinero siempre que determina que una persona recibió una prestación superior a la que le correspondía, pero eso puede deberse a una falsedad deliberada, al incumplimiento de una obligación, a información incorrecta, a cambios en los ingresos o incluso a desajustes en el funcionamiento de la propia Administración. La Ley vasca establece expresamente que pueden aparecer cantidades indebidas como consecuencia de actualizaciones de cuantía, controles, revisiones administrativas o procedimientos sancionadores.
El antiguo funcionamiento de la RGI generaba precisamente enormes cantidades de cobros indebidos sin que necesariamente existiese fraude. Cuando una persona encontraba un trabajo o modificaba sus ingresos, Lanbide podía tardar en recalcular la prestación y continuar abonándole una cantidad que posteriormente le reclamaba. El nuevo sistema trimestral pretende evitar precisamente estas situaciones: Lanbide explica que ahora los cobros indebidos deberían generarse fundamentalmente cuando se detecten incumplimientos o datos erróneos.
Las cantidades reclamadas, en cualquier caso, son muy elevadas. Las respuestas parlamentarias obtenidas por Gananzia permiten calcular que Lanbide reclamó por cobros indebidos aproximadamente 29,3 millones de euros en 2022, 35,9 millones en 2023, 57,4 millones en 2024 y 25,7 millones en 2025. Durante los seis primeros meses de 2026 se habían generado otros 17,8 millones. No todo ese dinero corresponde a fraude ni son cantidades definitivamente perdidas: una parte importante acaba siendo recuperada.
La capacidad de recuperación ha sido históricamente considerable, aunque muy desigual. Calculando los porcentajes sobre los importes incluidos en las respuestas parlamentarias, Lanbide había recuperado aproximadamente el 72% de las cantidades reclamadas en 2022, el 76% de las de 2023 y el 71% de las de 2024. Para 2025 el porcentaje baja al 48% y para el primer semestre de 2026 al 26%, pero estas dos últimas cifras no son directamente comparables porque esas deudas han tenido mucho menos tiempo para ser cobradas.
El problema aparece con las cantidades que nunca se recuperan. Entre 2022 y 2026 han prescrito 18.601 deudas por unos 38 millones de euros. Solo en 2022 fueron 12.148 expedientes por 29 millones; en 2025 prescribieron otros 3.488 por siete millones. Lanbide explica que la prescripción se produce cuando no ha conseguido recuperar la deuda dentro del plazo legal. A ello se añaden 37.349 procedimientos de apremio iniciados entre 2022 y 2025 para intentar cobrar cantidades pendientes.
La dificultad para recuperar el dinero enlaza además con otro problema descubierto en las respuestas parlamentarias: localizar a determinados perceptores. En 2025 Lanbide realizó 707.956 notificaciones relacionadas con RGI y PCV y 74.990, el 10,59%, terminaron recurriendo a la publicación oficial después de que no pudiera practicarse la notificación por las vías anteriores. Y, una vez publicado el anuncio en el Boletín Oficial del País Vasco, únicamente el 1,13% de los interesados acudió a la correspondiente oficina de Lanbide a recoger la notificación durante los cinco días hábiles siguientes.
El problema de localización tiene consecuencias económicas. Entre 2022 y 2025, 9.969 procedimientos de apremio correspondían a deudas que previamente habían sido notificadas exclusivamente mediante edicto. Además, las propias cifras de Lanbide muestran que las deudas notificadas de esta manera se recuperan con mucha más dificultad que aquellas cuya comunicación se consigue practicar personalmente. No hay dinero en la cuenta.
Pero los datos disponibles tampoco sostienen que exista un fraude masivo equivalente al volumen de cobros indebidos. Lanbide creó a finales de 2023 una unidad específica con 19 inspectores y revisó las 5.426 prestaciones concedidas mediante declaración responsable durante aquel año.
De aquella revisión inicialmente solo surgieron catorce procedimientos de control que podían terminar con la extinción de la prestación y 18 expedientes fueron derivados a las fuerzas policiales. Existen casos de fraude real -en 2025, por ejemplo, la Ertzaintza investigó a una beneficiaria acusada de obtener irregularmente 46.380 euros durante varios años-, pero deben diferenciarse de los simples pagos indebidos.
El propio Lanbide asegura que la reforma está reduciendo sustancialmente estos problemas. Su director general, Francisco Pedraza, afirmó en julio de 2026 que los pagos indebidos habían caído a la mitad en un año y que el número de infractores estaba disminuyendo, aunque reconocía que continuaban existiendo conductas fraudulentas. El objetivo declarado por el organismo es alcanzar el «fraude cero».
Cobros indebidos no significa fraude:
Fuente: elaboración propia a partir de respuestas del Gobierno Vasco a preguntas parlamentarias. Los porcentajes de recuperación están ponderados por importe. Una deuda por cobro indebido no implica necesariamente fraude.
La radiografía resultante es, por tanto, bastante diferente de las dos caricaturas habituales sobre la RGI. No es cierto que sus más de 70.000 perceptores sean desempleados que viven de las ayudas: Aproximadamente la mitad trabaja o es pensionista. Tampoco los decenas de millones reclamados cada año pueden identificarse automáticamente con fraude, porque buena parte de los cobros indebidos se origina por ajustes de ingresos, incumplimientos o problemas administrativos.
Pero tampoco faltan señales de problemas estructurales. Casi 14.100 perceptores llevan más de diez años vinculados a la RGI; las evaluaciones disponibles muestran que muchos desempleados beneficiarios tienen una cualificación muy baja y que históricamente solo una minoría participaba suficientemente en políticas de activación; Lanbide genera decenas de millones de euros anuales en reclamaciones por cobros indebidos; 38 millones han terminado prescribiendo desde 2022; y una de cada diez notificaciones administrativas acaba recurriendo a la publicación oficial porque no ha podido practicarse por las vías anteriores.
La evidencia disponible ofrece así una respuesta bastante más compleja a la pregunta de si la RGI funciona. Durante buena parte de la última década el número de perceptores disminuyó conforme bajaba el paro, lo que indica que una parte de ellos abandonaba el sistema cuando mejoraba el mercado laboral.
Pero la RGI cayó mucho menos que el desempleo y sigue existiendo un importante colectivo de larga duración. Saber si ese diferencial se explica por trabajadores y pensionistas —que legítimamente permanecen en la prestación— o por desempleados que se cronifican exige un dato que Lanbide debería publicar: Cuántos de sus perceptores desempleados llevan cinco y diez años cobrando la RGI y cuántos salen cada año porque encuentran trabajo.
En paralelo hay que responder a otra pregunta que se hace mucha gente: ¿hay un problema con ciertas nacionalidades? Los extranjeros están claramente sobrerrepresentados entre los perceptores de la RGI, aunque las diferencias entre nacionalidades son enormes. Los datos facilitados por el Gobierno Vasco para 2023 muestran, por ejemplo, 5.015 perceptores marroquíes, 1.426 nigerianos, 1.290 argelinos y 1.286 senegaleses. Los americanos suponían el 10,55% de los perceptores, encabezados por 1.570 colombianos, mientras que los asiáticos apenas representaban el 1,4%. Solo 18 ciudadanos chinos cobraban la prestación.
No es un fenómeno nuevo y los datos históricos permiten comprobar que algunas nacionalidades presentaban tasas extraordinariamente elevadas de utilización de la RGI. En diciembre de 2016 la cobraban 4.482 de los 20.255 marroquíes residentes en Euskadi, aproximadamente el 22%. Entre los senegaleses eran 1.296, alrededor del 31% de toda la población de esa nacionalidad, y entre los nigerianos 891, aproximadamente el 28%. En el extremo contrario estaban los chinos: únicamente 15 de los 5.323 residentes, apenas un 0,3%.
Las diferencias son demasiado grandes como para explicar la utilización de la RGI simplemente por la condición de inmigrante. Dos personas extranjeras pueden presentar probabilidades completamente distintas de necesitar la prestación dependiendo de su formación, situación laboral, estructura familiar, ingresos o redes familiares. El contraste entre senegaleses y nigerianos, con tasas próximas al 30% en aquellos datos, y chinos, por debajo del 1%, es probablemente el mejor ejemplo.
Los extranjeros también estaban sobrerrepresentados en los cobros indebidos, aunque nuevamente eso no equivale a fraude. Una respuesta parlamentaria de 2014 contabilizó 48.210 titulares no pensionistas, de los que 22.903 -el 47,5%- habían nacido fuera de España, incluyendo a los posteriormente nacionalizados. A este colectivo correspondían 25,1 de los 47,6 millones de euros de cobros indebidos detectados, el 52,7%. Los nacidos en el extranjero tenían, por tanto, un peso algo mayor en los indebidos que entre los perceptores, pero la diferencia no era enorme.
Por países también aparecían cantidades significativas. Los perceptores nacidos en Marruecos acumulaban 4,1 millones de euros en cobros indebidos; los procedentes de Bolivia, 3,8 millones; Colombia, 2,7 millones; y Rumanía, 1,2 millones. De los 25,1 millones correspondientes al conjunto de nacidos en el extranjero quedaban entonces 19 millones pendientes de recuperar.
Pero estos datos no permiten concluir que determinados inmigrantes defrauden más. Lanbide denomina cobro indebido a cualquier cantidad percibida por encima de la que correspondía, incluyendo desajustes de ingresos, incumplimientos y datos erróneos. El propio Gobierno Vasco ha diferenciado históricamente estas situaciones del fraude deliberado. Actualmente, con el nuevo procedimiento de actualización trimestral, Lanbide explica que los indebidos se generan cuando un procedimiento de control descubre incumplimientos o datos erróneos y recalcula la prestación correspondiente.
Los datos sobre rechazo de empleos tampoco respaldaban algunas de las acusaciones formuladas durante la polémica de 2014. Aquel año hubo 142 resoluciones de suspensión, extinción, denegación o mantenimiento de suspensión relacionadas con el rechazo de un empleo. Según los datos remitidos al Parlamento, 73 correspondían a autóctonos y 69 a extranjeros. En Vitoria, donde la polémica se había centrado especialmente en marroquíes y argelinos, solo cinco perceptores de estos dos orígenes habían recibido resoluciones relacionadas con el rechazo de un empleo.
Los datos permiten por tanto hablar de sobrerrepresentación de algunas nacionalidades en la RGI, pero no de una sobrerrepresentación demostrada en el fraude. Son dos preguntas diferentes. Para responder a la primera basta con dividir los perceptores de cada nacionalidad entre la población residente de ese origen. Para responder a la segunda habría que conocer los casos de fraude acreditado de cada nacionalidad y dividirlos entre sus perceptores. Lanbide no publica actualmente ese cruce.
La evolución desde 2016 sugiere además que sería especialmente interesante actualizar aquellas tasas. Los perceptores marroquíes han pasado de 4.482 a 5.015 entre 2016 y 2023; los nigerianos, de 891 a 1.426; y los senegaleses se mantienen prácticamente estables, de 1.296 a 1.286. Pero esas cifras absolutas no dicen si ha aumentado o disminuido la dependencia de la RGI porque durante esos años también ha crecido considerablemente la población inmigrante.
La conclusión provisional es que sí existe una concentración muy desigual de la RGI entre determinados colectivos extranjeros, que merece ser analizada, pero los datos disponibles no permiten atribuirla a un mayor fraude. La cuestión pendiente es averiguar por qué algunas nacionalidades presentan una utilización históricamente muy elevada mientras otras, sometidas formalmente a las mismas reglas de acceso, apenas recurren a la prestación. Para distinguir entre pobreza, desempleo, estructura familiar, cronificación y fraude sería necesario que Lanbide volviera a publicar por nacionalidad los perceptores, su situación laboral, su antigüedad en la prestación, los cobros indebidos y los fraudes acreditados.
Fuentes: perceptores, datos del Departamento de Trabajo y Empleo remitidos al Parlamento Vasco; residentes, INE.
lunes, 21 de septiembre de 2026
MÁS RABAS DOMINICALES. ¡ Y QUE NO FALTEN !
Salió impune, de su desastrosa labor en Acción Social, con centenares de empadronados, en un piso, estafas de 1 millón de euros por unos pakistaníes, pero no pasa nada, como premio obtuvo la Alcaldía de Bilbao, realizando idéntica labor que en su anterior cometido. Y termina diciendo "Tanta paz lleves Aburto, como descanso dejas". Amén.
No es extraño que en esa "despedida" EH-Bildu asegure que "la opción de una alternativa esté tocando a la puerta". Y no se equivoca la portavoz Del Río pero no tuvo la deferencia de apuntar en ese toque de aldaba que todo ello se deba a la inacción de Aburto, su repertorio de promesas incumplidas, y la lista de proyectos inacabados. Suponemos que los tendría apuntados en aquélla absurda libreta roja (que ni sabe en qué cajón la ha metido) en la que, en alguna ocasión, la utilizó para escribir con la libreta al revés.
domingo, 20 de septiembre de 2026
UNA BUENA NOTICIA: ESCOCIA, GALES E IRLANDA DEL NORTE RECLAMAN SU DERECHO A LA INDEPENDENCIA.
Los tres líderes nacionalistas desean que sus naciones abandonen Reino Unido y en el acuerdo firmado exponen que ningún gobierno de Westminster (la sede política del gobierno británico en Londres) tiene derecho a "bloquear la democracia".
Pero mientras que John Swinney, de Escocia, y Michelle O'Neill, de Irlanda del Norte, pidieron referendos en una rueda de prensa conjunta, Rhun ap Iorwerth, de Gales, se negó a dar un calendario para celebrar uno en su país.
Es la primera vez desde que comenzó la descentralización que Escocia, Gales e Irlanda del Norte tienen ministros principales que desean abandonar Reino Unido.
El memorando de entendimiento dice: "Para quienes nos observan desde estas islas, para quienes nos observan desde todo el mundo, no podría haber una señal más clara de que el tiempo de Westminster está llegando a su fin. Ningún gobierno de Westminster tiene derecho a bloquear la democracia ni a socavar el principio de que nuestro pueblo decidirá su propio futuro. Reconocemos que nuestros partidos tienen posiciones constitucionales diferentes y que cada Nación determinará su propio futuro a su manera y a su debido tiempo".
El líder escocés, Swinney, dijo que se trata de un "momento significativo y crucial para Reino Unido" y que las cosas han cambiado "para siempre. Los ciudadanos de Escocia, Gales e Irlanda tienen derecho a la autodeterminación... Tienen derecho a decidir su propio futuro. Fundamentalmente, nuestras conversaciones de este lunes giran en torno a reconocer la importancia del momento que estamos viviendo".
La ministra principal de Irlanda del Norte y vicepresidenta del Sinn Féin irlandés, O'Neill, afirmó que los intereses de la gente de toda la isla de Irlanda "nunca han sido atendidos por quienes están en Westminster. Debemos estar preparados para la reforma constitucional cuando llegue. La elección de tres primeros ministros nacionalistas por primera vez es una clara indicación de que la gente se da cuenta de que Westminster no está trabajando para la gente del Norte, Escocia o Gales".
Pues, como no pudiera ser de otra forma, todo nuestro apoyo desde Euzkadi. Qué envidia... Por aquí "a completar el Estatuto" y..... ya. ¡Ánimo!
sábado, 19 de septiembre de 2026
LA CORRALA DE LA PACA (Por Cáustico)
Nosotros, los que convivimos a la fuerza con ellos, vimos mucho facha de ésos e, incluso, su heredero espiritual mandó no hace mucho a esa misma corrala a unos cuantos cejijuntos, metralleta en mano para salvar a la patria. Eso si que fue espectacular y no ese gordo engominado del puro. También fue muy español el arrebato de la reinona de los áticos y de las residencias de ancianos llamando hijo de puta al presidente de gobierno en sede parlamentaria (como les gusta decir para quedar de finos). Porque la política española tiene mucha, mucha clase. Inabarcable.
Para los que se ponen exquisitos diciendo que en este tan exquisito foro no hay que hablar de los asuntos de La Corte, les recuerdo que hoy mismo los tribunales españoles han ajusticiado a garrote vil otro decreto del Gobierno Vasco sobre perfiles lingüísticos en la Administración vasca porque según los dioses oscuros, el Gobierno Vasco lo ha desarrollado mal (Como en el PISA, ayyy) Aunque intuimos que podría ser siendo malpensados que lo hacen porque nos tienen paquete o así. Les da igual que sea sobre eso o sobre la cría de salmonetes en cautividad, el caso es poner el enorme, nervudo y colorado cipote español sobre la mesa. En resumidas cuentas, que aquí manda España y punto. Nos dejan jugar con gobiernillos y estatutos pero siempre con la Constitución por delante como dice el socialista emocional Eneko Andueza, sin distraernos en vagas ensoñaciones identitarias y siempre por supuesto animando a La Roja.
Asumido pues que tiene su interés para los vascos y vascas lo que se cuece en Madrid y volviendo al asunto de la chulería de la derechona, siempre sobreactuada y tan tradicional ella, este señor del puro resulta poco convincente comparado con Franco, su señora La Collares, Mola, Queipo de Llano o Millán Astray (que ésos sí que eran chulos) pero claro, es que con una pistola en la mano se convence mejor. De momento ahí queda el paseíllo con el puro, mucho más light que los paseíllos de antaño hasta las tapias de los cementerios.
Y llegados a este punto es interesante considerar que si son tan chulos es porque históricamente el PSOE siempre ha mantenido ante la derechona bruta nacional un punto de sumisión/acojono, con excepciones dignas de tener en cuenta, como la de los que murieron en la Escabechina Civil e incluso la del perro verde de ahora que no parece del PSOE y que tiene más valor que el Guerra, el torero, no el filibustero socio de Mr.X.
Esa tradicional postura de no molestar mucho, el deseo de demostrar que ellos son igual de españoles, fervientes monárquicos y defensores como el primero de la sagrada unidad de la patria le ha facilitado mucho el camino a los chulos con puro y sin puro. Ahora ya es difícil cambiar el rollo.
Nos queda una nanoesperanza en la súper izquierda española que dice que puede y que suma. Irene Montero ya sale de su hibernación técnica para proclamar que será cabeza de lista de no se sabe qué, pero que mola mucho pues sus objetivos son Paz, Trabajo y Vivienda, finalidades tan loables que las podría haber suscrito sin miedo el Obispo de Calahorra o hasta el tipo del puro. Pero es que los pobrecitos que en su día treparon al cielo se cayeron y no levantan cabeza desde entonces. Algún efecto secundario les ha quedado.
Así pues el escenario es feo para los rojos, separatistas y enemigos de España en general, y excelente para los del bando derechoso nacional. Aunque con los españoles nunca se puede delimitar muy bien dónde está la línea roja ni dónde terminan unos y empiezan otros. Es tan variable como el clima de hoy en día.
Aquí en Tierras vascas la cosa es menos virulenta de momento pero todo puede empeorar por mucho empeño que ponga el PNV en silbar a la vía y EH-BILDU en camuflarse de PNV a ratitos. Cuando García Page y los jueces, periodistas, políticos con puro, beneméritos, militares, espías y demás miembros fundamentales del ecosistema patriótico español digan aquello de "Cautivo y derrotado Sánchez, los poderes nacionales han tomado la Moncloa" a los vasquitos no nos van a hacer cosquillas. No será momento aún de enviar drones a Gernika pero ganas no les faltarán, que los del puro son muy de mantener tradiciones y fosas comunes cerradas.
Conservo cierta tranquilidad porque sé que el Lehendakari y su ejército de consejeros, asesores, altos, medios y bajos cargos de confianza así como los altos, medios y bajos cargos de menos confianza, junto con jefes de prensa, jefes de protocolo, gurús de prestigio, ujieres y conductores del Parque Móvil pondrán pie en pared y dirán: Hasta aquí hemos llegado. ¿Ahora qué hacemos, jefe?
viernes, 18 de septiembre de 2026
PASAPORTE ESPAÑOL PARA BLANQUEAR UNA TRAICIÓN (Remitido)
El Congreso acaba de aprobar la nacionalidad española para los saharauis nacidos bajo Administración española y sus descendientes.
Se presenta como una reparación histórica pero cuesta aceptar semejante relato viniendo de un Gobierno que -ya- en 2022 abandonó la posición histórica española sobre el Sáhara y respaldó la propuesta marroquí de autonomía. Ahora, después de años de polémicas, sospechas y numerosos casos de presunta corrupción que han deteriorado gravemente la credibilidad del Ejecutivo, aparece una medida destinada a presentarse como reparación hacia el mismo Pueblo cuya causa política la propia España ha debilitado.
Demasiada casualidad.
La nacionalidad de los saharauis es saharaui. España tuvo responsabilidades históricas con aquel Territorio y con su población. Eso no significa que, cincuenta años después, aquella antigua condición administrativa pueda utilizarse para sustituir la cuestión nacional saharaui por un pasaporte español.
El argumento histórico es tan débil que bastaría trasladarlo a otro escenario: Cuba o Filipinas fueron españolas hace 150 años. ¿Alguien consideraría hoy que sus habitantes deberían recibir la nacionalidad española como compensación histórica?
La nacionalidad puede resolver una situación individual. No resuelve el derecho de un pueblo.
Y aquí aparece el error del Partido Nacionalista Vasco. Un partido nacionalista debería comprenderlo mejor que nadie. Imaginemos que Euzkadi fuese invadida y ocupada durante décadas por una potencia extranjera islamista, y cincuenta años después, alguien ofreciera a los vascos recuperar la nacionalidad española como compensación por haber sido españoles antes de la invasión.
¿Nos sentiríamos satisfechos?
¿Consideraríamos aquello una reparación nacional?
Sería una estupidez. Un pasaporte no sustituiría jamás el Derecho de los vascos a decidir su propio futuro.
Pues exactamente la misma lógica debería aplicarse al Sáhara.
Resulta difícil no preguntarse si, en el fondo, la operación no termina siendo mucho más cómoda para Rabat: Una parte de la cuestión saharaui se convierte en un problema de nacionalidad española y deja de plantearse como lo que realmente es: Una ALTERACIÓN FINAL del censo poblacional del Sáhara, en definitiva, una cuestión nacional pendiente de resolución.
Todo esto ocurre, además, después de la gravísima crisis de Ceuta. La documentación conocida recientemente confirma que el CNI había detectado convocatorias en redes sociales antes de la entrada masiva de julio y que existen discrepancias sobre cómo se transmitió y gestionó aquella información; Una jueza de la Audiencia Nacional ha abierto una causa sobre lo ocurrido.
La combinación resulta inquietante: Un Gobierno cuestionado por su gestión, golpeado por sucesivos escándalos y sospechas de corrupción, una política exterior cada vez más acomodada a Rabat, y una respuesta todavía pendiente de explicación ante una crisis fronteriza de extraordinaria gravedad.
La posición de la Izquierda Abertzale no ha decepcionado, fiel a su ideario, sustanciado en la hipócrita utilización de la falsa defensa de los intereses nacionales en mutación a soberanismos internacionalistas patrióticos por revolucionarios. ¡Siempre tan Coherentes!
Lástima que en medio de todo ello, EAJ haya decidido colaborar en una operación que puede confundirse fácilmente con una reparación, cuando debería exigir algo mucho más sencillo: El respeto al Derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro.
Los nacionalistas vascos sabemos perfectamente que una Nación no desaparece porque otro Estado entregue sus pasaportes. Precisamente por eso resulta incomprensible ayudar a convertir el problema saharaui en un simple Expediente de Nacionalidad.
España no necesita blanquear su política hacia el Sáhara. Necesita rectificarla. Y el PNV debería estar del lado de un Pueblo que reclama lo mismo que nosotros hemos reclamado históricamente.
Gora Euzkadi Askatuta!
عاشت الصحراء حرة