martes, 17 de febrero de 2026

RUFIÁN: UN POCO BAD BUNNY, UN POCO TELENOVELA TURCA

La Prensa del Movimiento ha sacado a Rufián en su entrevista como apoyado en un quicio o en una farola, entre el malevaje porteño y vender clínex. Yo creo que Rufián está así ahora, es un canallita profesional que podría acabar en el paro o con un españolísimo pelotazo, y cuyo destino parece que lo va a decidir una moneda o una racha de viento, que no es algo romántico sino sórdido y desesperado. Rufián era el infiltrado indepe, con cara de extremeño o de maño, que tenía la misión de endulzar el egoísmo y el supremacismo del catalanismo y de "iberizar" su lenguaje y su presencia, como si en realidad todos fuéramos indepes (que aún no lo hemos descubierto).

Todo esto, además, nos despistaba de la relación conflictiva que siempre ha tenido la izquierda con el nacionalismo, tan burgués (la izquierda se hace nacionalista, o identitaria en general, cuando la Patria o las identidades ya venden más que la Clase, y hasta que el hambre). Con Rufián se podía ser indepe, de izquierdas, republicano, cañí y, como manchego, todo a la vez. Quizá este perfil un poco caótico, catastrófico o sólo cubista, con los dos ojos al mismo lado de la nariz, es lo que lleva a pensar a algunos, y también a él, apoyado en el quicio, que podría ser el líder de la nueva o eterna zquierda unida o desunida. Luego, me parece a mí, lo han devuelto al quicio, a que mire pasar señoritas y trenes (bueno, trenes no).

Rufián, al principio, traía al Congreso aperos y atrezo, siempre con fondo justiciero y lastimero, como una comparsa gaditana. Luego ya se dedicó sin más a dar guantazos políticos sobrados, guantazos como tufos de patchouli, que se le ven venir como se ve venir el pegajoso perfume oriental.

Rufián, en realidad, es un ventajista. Sólo se mete con poderosos ambiguos o lejanos, como nibelungos, que en realidad no le pueden tocar (meterse con el Poder catalán ya es otra cosa). Y sólo es valiente con quien tiene dominado, como Sánchez, dándole leña al mono, como se decía antes, porque es de goma, o meciéndolo porque el presidente es como un muñeco descoyuntado, entre Pinocho y un dummy de pruebas. A los pobres y proletarios, tan abstractos como sus poderosos, Rufián les trae un menú de estrofillas, mocos, mendrugos y patria (a veces parece un cabo furriel franquista), tan excesivos y en el fondo inútiles como las impresoras o serruchos o lo que fuera que traía antes, como un barbero de la demagogia con sus cosas. Todo lo demás lo hace con caras, cejas y pausas que parecen de billares a medianoche o de telenovela turca. Hasta su imagen es de telenovela turca. Claro que las telenovelas turcas tienen mucho éxito, así que yo creo que esto lo anima bastante con el nuevo proyecto de esta izquierda que también parece, o ha parecido siempre, una telenovela.

A Rufián algunos lo están descartando muy pronto, pero no sé yo qué decir después de verlo en la Prensa cavernaria del Movimiento, esperando en el quicio el porvenir, a la novieta, al mentor o al camello, como si llevara toda la vida así, como si estuviera hecho, ciertamente, para eso. En el programa Polonia, de TV3, le han hecho una imitación poniéndolo, me parece a mí, de Bad Bunny (o a lo mejor era Sergio Ramos, que uno no distingue esa música, esos meneos, ni esas gafotas). Pero era un Bad Bunny (o un Sergio Ramos) que al final se queda sin show, sin público y hasta sin chatarra. Yo creo, sin embargo, que eso no le pasaría a Rufián, que es precisamente todo show, público y chatarra. Rufián ha ido de político a influencer (en sus tuits se nota la dedicación, la concisión y la inverosimilitud de Marie Kondo), y ahora quiere volver a ser político pero sumando followers a los votantes, que no es lo mismo y a veces incluso es lo contrario. Yo creo que Rufián está monetizando mentalmente lo suyo, como el que hace magdalenas de colores en Instagram (uno no es mucho de Instagram, por eso me parece que todo son magdalenas de colores y siempre pongo eso). Pero a lo mejor también Sánchez está monetizando mentalmente a Rufián, ahora que intenta monetizar cualquier cosa.

Rufián podría liderar la izquierda unida / desunida más o menos como cualquier otro, y quizá mejor. Es cierto que es un nacionalista, por lo tanto siempre insolidario, burgués e incluso xenófobo y aristocrático. Y es un republicano que no cree en lo público (lo común) ni en una ley para todos, sino en contratos entre señores y aparceros. Y es un supuesto killer que sólo remata a puerta vacía y como con casco de tupé. También es cierto que un independentista encabezaría la izquierda nacional española, aunque seguramente lo llamarían izquierda plurinacional, que queda más de izquierda y hasta mucho más nacional. Pero, la verdad, la izquierda unida/desunida siempre ha sido contradictoria o caótica, y cuanto más contradictoria o caótica más pura se ha visto a sí misma, o sea que todo esto es ideal para combatir a la ultraderecha.

El Frente Rufián, con nombre ya de guerra, sería una opción temporal mientras se para al fascismo y se divide por fin a los ciudadanos en tribus y caseríos. Ya, luego, que cada cual se vaya a su sitio, también Rufián a su quicio.

Los analistas, los parodistas y hasta a veces el mismo Rufián, con la prudencia de los ambiciosos, parece que lo descartan, pero yo sí lo veo. Entre la cosa turca, la cosa fan, la cosa cañera y la cosa Sanchista (salir en la Prensa del Movimiento como si fuera el Julio Iglesias de la izquierda, o al menos un hijo suyo, dice mucho), a lo mejor no hace falta mucho más. Yo creo que Rufián lo seguirá intentando, que su tiempo glorioso en el Congreso se acaba y puede terminar de concejal o de macarra de Gran Hermano VIP.


Ahora, Rufián va a tener algunos contactos, reuniones o posados para ese proyecto que parece un proyecto para reparar a Humpty Dumpty pero no tiene por qué ser eso. A lo mejor no tienen que estar todos, aunque echen de menos a los de EH-Bildu para parar el fascismo y traernos la libertad, como antaño. A lo mejor basta con otro Sumar y otro ministro de photocall, flequillo vaporoso y frasquito de perfume con perilla. Yo he visto a Rufián en la entrevista, ahí en el quicio, y enseguida he pensado que esperaba a Sánchez con ramo de flores, peine en el bolsillo, chicle de menta y pecho de lobo. Un poco Bad Bunny, un poco telenovela turca.

Así, el -aún- portavoz de Gabriel Rufián, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso, se prepara para iniciar una serie de encuentros con líderes de la izquierda política a partir de mañana, 18 de febrero. El objetivo de esta “gira” no es otra que explorar la posibilidad de articular una candidatura unitaria que aglutine a todo el espectro político a la izquierda del PSOE de cara a los próximos desafíos electorales.

Aunque el proyecto aún está en fase exploratoria y no se han concretado formatos ni compromisos, esta iniciativa supone un movimiento significativo en la política española, donde la unidad de la izquierda ha sido históricamente difícil de consolidar frente a la hegemonía del PSOE.

Esto confirma lo que tiene Rufián de nacionalista catalán. Ahora sólo hace falta que entre también EH-Bildu (que no creo) y ya tenemos eso a lo que se refieren las dos extremas derechas españolas cuando inciden en eso que ya se decía en la segunda mitad de los años 30 del pasado siglo y les ha dado por repetir ahora: Eso de la "España roja". 

¡Quién nos iba a decir que se iban a imponer sus genes charnegos! Pues sí, toca citar el típico tópico que viene a decir que "lo más parecido a un español de derechas es un español de izquierdas".

lunes, 16 de febrero de 2026

ANÁLISIS ESTRUCTURAL DEL PP Y DEL PNV (Remitido)

No están mal estos análisis. No son nuestros. Simplemente los recibimos y creemos que contribuyen al debate. Evidentemente, nosotros no somos ni por asomo del PP pero lo que, en este caso, dicen es verdad al observar que la percepción de que el PP carece de estrategia desde mayo de 2023.

Desde las elecciones locales y autonómicas de mayo de 2023, diversos analistas políticos han señalado que el Partido Popular atraviesa un periodo de indefinición estratégica. No se trata de una crítica personal, sino de una lectura estructural del comportamiento del partido en el ciclo 2023–2026.

El artículo de César Calderón 👉🏻https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-02-09/victoria-sabe-derrota-articulo-calderon/ es un ejemplo de esta interpretación de LEADERSHIP KEYNOTE: describe un partido que obtiene victorias electorales, pero que no logra convertirlas en una narrativa coherente ni en una posición de liderazgo estable. Esa es la clave del análisis: No es una cuestión de resultados, sino de rumbo.

1. La victoria de 2023 no se convirtió en un proyecto político

Tras las elecciones de mayo de 2023, el PP se situó en una posición de fuerza territorial. Sin embargo, varios analistas coinciden en que:

  • NO se articuló un relato estatal claro.

  • NO se definió una estrategia diferenciada para cada territorio.

  • NO se transformó el éxito local en una visión de país.

El resultado fue una paradoja: ganar sin avanzar.

2. La relación con V 0x se convirtió en un eje no resuelto.

Una de las críticas más frecuentes en el análisis político es que el PP no ha definido una estrategia estable frente a una ultraderecha peligrosa como la de V 0x. Los analistas señalan tres elementos:

  • Oscilación entre confrontación y acercamiento.

  • Mensajes contradictorios según el territorio.

  • Ausencia de una línea clara comparable a la de otros partidos europeos.

En países como Alemania, Francia o Portugal (donde se ha establecido un cordón sanitario contra los ultras de Chega! en las Elecciones presidenciales de esta misma semana propiciando la elección de un socialista como presidente de la República), la derecha tradicional ha establecido límites explícitos frente a la extrema derecha. En España, según estos análisis, esa definición no ha sido clara, lo que genera incertidumbre estratégica.

3. La campaña de 2023–2026 se percibe como reactiva, no proactiva

El artículo de Calderón describe una dinámica que otros analistas también han señalado:

  • Campañas centradas en la crítica al adversario.

  • Poca o nula diferenciación programática.

  • Dependencia de la agenda mediática.

  • Ausencia de un mensaje propio sostenido en el tiempo.

Esto alimenta la percepción de que el PP reacciona, pero no marca agenda.

4. El contraste con Europa refuerza la lectura

Muchos análisis comparan la situación española con la europea:

  • En Europa occidental, la derecha tradicional suele mantener una identidad clara.

  • define su espacio ideológico.

  • Establece límites estratégicos frente a fuerzas más radicales.

La percepción de que el PP no ha definido ese marco contribuye a la idea de falta de estrategia.

5. Las elecciones autonómicas recientes han amplificado la sensación

Según estos análisis, los resultados en territorios como Aragón o Extremadura han reforzado la idea de que:

  • El PP gana, pero no consolida y no cree en un estado autonómico con distribución de poder.

  • El temor de Feijoo a Ayuso hace que Madrid sea un estado dentro del Estado.,

  • Obtiene votos, pero no construye mayorías estables,

  • No logra convertir la debilidad del adversario en fortaleza propia.

De ahí la frase que aparece en varios artículos: victorias que saben a derrota.

6. Conclusión: la percepción de falta de estrategia es estructural, no coyuntural.

Lo que subrayan analistas (como César Calderón) es que:

  • No se trata de un error puntual.

  • No se trata de un fallo de campaña.

  • Quizá tampoco de un problema de liderazgo personal. Es una cuestión de arquitectura estratégica por falta de relato, falta de posicionamiento claro, falta de coherencia territorial, y falta de una visión nacional articulada.

Por eso, desde 2023, se ha instalado la idea de que el PP no ha definido una estrategia para el ciclo político actual.

LEADERSHIP KEYNOTE.

Euskadi, Catalunya, y Madrid tienen tres grandes partidos sin estrategia (y Europa ya lo ha detectado). Hay momentos en los que un país no necesita halagos, ni excusas, ni discursos tranquilizadores. Necesita claridad. Necesita rigor. Necesita un diagnóstico honesto sobre el estado de sus principales fuerzas políticas.

Hoy, tanto el PNV como el Partido Popular, atraviesan un fenómeno que los analistas europeos conocen bien: La pérdida de estrategia; No la pérdida de votos, ni de poder territorial, ni de presencia institucional. La pérdida de algo mucho más profundo: La capacidad de anticipar, interpretar y liderar un ciclo político.

Hay una coincidencia  en algo esencial: España tiene partidos que ganan elecciones, pero no saben qué hacer con la victoria.

I. El caso del PNV: Un partido que -aún- administra, pero no lidera.

En  una radiografía interna  el PNV  muestra un partido que ha evitado más o menos una guerra, pero no ha definido un rumbo.

El pacto Ortuzar-Esteban pacificó la superficie, pero dejó intactas las tensiones estructurales. El PNV ha pasado un año gestionando contradicciones, apagando incendios y equilibrando sensibilidades internas. Pero gobernar no es reaccionar. Gobernar es prever: El PNV no tiene una estrategia para el ciclo 2025–2030.

II. El caso del PP: Un partido que ganó en 2023, pero perdió el rumbo.

Desde las elecciones locales y autonómicas de mayo de 2023, diversos analistas coinciden en que el PP no ha articulado una estrategia coherente. Como hemos avanzado anteriormente, César Calderón lo expresa con crudeza: victorias que saben a derrota.

El PP ganó territorios, pero no construyó un proyecto nacional. Ganó poder, pero no ganó dirección. Ganó instituciones, pero no ganó relato. Y, como señalan muchos analistas, no ha definido una estrategia clara frente a V 0x, lo que genera una percepción de improvisación, oscilación y dependencia táctica.

III. Los 6 puntos estructurales: El patrón común de la falta de estrategia.

A continuación, se integro los seis puntos que explican esta percepción (aplicables tanto al PNV como al PP) con mayor gramática, cadencia y profundidad:

1º. La victoria no se convirtió en proyecto político.

Tanto el PNV en Euskadi como el PP en España han obtenido victorias electorales. Pero esas victorias no se han transformado en una visión de país, ni en un relato coherente, ni en una hoja de ruta estratégica. Ganar sin avanzar es una forma de estancamiento.

2º. La relación con sus competidores no está resuelta.

El PNV no ha definido su posición frente a EH-Bildu ni frente a Moncloa. El PP no ha definido su posición frente a V 0x. En política, la indefinición no es neutralidad: Es vulnerabilidad.

3º. La política se ha vuelto reactiva, no proactiva.

Ambos partidos han pasado meses respondiendo a crisis, titulares, tensiones internas o movimientos del adversario. Pero un partido que solo reacciona deja de marcar agenda. Y cuando deja de marcar agenda, deja de liderar.

4º. El contraste europeo es evidente.

En Europa occidental, los partidos tradicionales (de centro‑derecha y de centro‑izquierda) han definido con claridad:

  • Su identidad,

  • Su espacio ideológico,

  • Y sus límites estratégicos.

En España, esa claridad no existe hoy en los dos partidos analizados.

5º. Las elecciones recientes han amplificado la sensación.

En Euskadi, el PNV llega a 2027 sin relato, sin candidatos definidos y con un adversario que sí tiene estrategia. En España, el PP ha obtenido victorias que no consolidan mayorías ni generan estabilidad. La política no perdona la falta de dirección.

6º. La conclusión es estructural, no coyuntural.

No se trata de errores puntuales. No se trata de campañas mal diseñadas. Ni tan siquiera (aunque lo parezca) se trata de liderazgos individuales. Se trata de arquitectura estratégica:

  • Falta de debate interno y de democracia.
  • Falta de relato.

  • Falta de coherencia.

  • Falta de visión.

  • Falta de anticipación.

Y eso, en Europa, siempre tiene consecuencias.

IV. Conclusión: Se necesita partidos que piensen, no solo que compitan.

El PNV y el PP han sido, en distintos momentos, partidos de estabilidad, de visión y de anticipación. Pero ninguna organización puede vivir de su pasado. Hoy, ambos necesitan algo más que gestionar. Necesitan pensar. Necesitan definir. Necesitan estrategia.

Porque un país no se construye con improvisación. Se construye con dirección.

Eskerrik asko Jaun‑andreok.

domingo, 15 de febrero de 2026

MEMORIA, SEGURIDAD Y PROPIEDAD: LO QUE EL PNV YA NO GARANTIZA (Por Eneko Gartzia)

I. Santoña: Doctrina y memoria… La comparación incómoda.

Markel Olano ha firmado recientemente en Grupo Noticias un repaso a uno de los episodios más controvertidos del nacionalismo vasco: el Pacto de Santoña. Y conviene decirlo sin miedo al habitual sectarismo doméstico: El artículo es bueno.

Doctrina jeltzale en vena. Incluso aunque lo haya escrito Olano, lo cual ya tiene cierto mérito. Reconocerlo es sano, más que nada, para no seguir cultivando ese cainismo interno que practica con más constancia que la propia doctrina.

Ahora bien, la cuestión  incómoda aparece sola: Lo que hizo Ajuriaguerra hoy no se estila en el PNV. Y menos en una época donde la dirección parece más cómoda en la arquitectura institucional que en la confrontación y la diferenciación política.

¿Cuántos nos apuntaríamos hoy a una hipotética Euzko Gudarostea? ¿A resistir solos… mientras el Partido gestiona despachos, consejos y equilibrios en estructuras estatales?

De los Gudaris en Laredo… a confiar hoy en sumarios, unidades policiales y procedimientos para limpiar lo que antes resolvía la propia ética interna y la claridad moral  del Partido. Una evolución, como mínimo, poco épica.

II. Seguridad, inmigración y buenismo administrativo.

Las declaraciones públicas del Consejero Seguridad ofrecen algo más que optimismo institucional: Revelan un diagnóstico insuficiente. Hablar de coordinación efectiva en Juntas de Seguridad que ni siquiera se reúnen roza la ficción administrativa.

En la práctica, ámbitos operativos clave  dependen cada vez más del Ministerio del Interior español, mientras aquí se mantiene el relato fake del autogobierno pleno, y de la policía integral. Respecto a la información disponible en los servicios públicos, el problema no es solo técnico. Es, sobre todo, voluntad política de no aprovechar recursos y bases de datos  disponibles.

Entre reticencias burocráticas y sistemas incompletos, el resultado termina siendo el mismo: Ceguera organizada.

Mientras tanto, la realidad europea apunta a riesgos que nadie debería trivializar: Procesos de radicalización, redes informales conectadas, y la posibilidad de células yihadistas dormidas esperando activación asimétrica. Pensar que nuestro entorno es inmune puede resultar tranquilizado pero difícilmente prudente. Cualquier conflicto moderno confirma que la clave es la inteligencia propia.

Aquí, sin embargo, se sigue dependiendo de estructuras ajenas mientras se invierten recursos en respuestas parciales, o en Macrocentros de Menas,  sin una estrategia global reconocible. Contención hoy.... Problema mayor mañana.

III. Vivienda, ocupación y la “centralidad” en cuestión.

La portavoz parlamentaria en Madrid, Maribel Vaquero, reivindica el papel moderador y supuestamente “centrado” de EAJ-PNV. Lo hace, paradójicamente, pocos días después de apoyar una iniciativa socio-comunista que debilitaba la defensa de la propiedad privada.

La victoria presentada consiste en que, en segunda vuelta, algunos propietarios puedan continuar los trámites de desahucio. Un logro modesto para un principio que históricamente fue esencial. Porque la base social de EAJ-PNV no son grandes tenedores ni fondos especulativos de inversión: Son trabajadores y pequeños ahorradores que, tras décadas de esfuerzo, han construido un patrimonio mínimo para sus hijos. Cuando esa base percibe que el Partido ya no la protege, la centralidad deja de ser virtud y empieza a parecer, sencillamente un fraude . 

IV. El partido que ya no garantiza.

El problema no es una ley concreta, una declaración desafortunada, o un error puntual. La cuestión de fondo es otra: Crece la sensación de que el PNV ha dejado de garantizar:

1. Coherencia con su memoria histórica.

2. Seguridad política real.

3. Defensa clara de su base social.

Y cuando un partido deja de ser refugio para convertirse únicamente en gestor de la política que otros desean (partido a partido, pero sin estrategia propia), es entonces cuando empieza a perder lo único que nunca jamás debería perder: SU ALMA.

sábado, 14 de febrero de 2026

"OPERACIÓN ROCA-BIS": QUEREMOS DECIDIR (Por Xavier Cassanyes)

El asalto mediático de Rufián, lanzando la iniciativa de una alterativa electoral desde la izquierda de la izquierda, ha levantado polvaredas en los partidos de esas izquierdas que se sienten más cómodas en sus propios reductos ideológicos que ante la perspectiva de mojarse y gobernar el país.

Eso no valdría para los partidos de izquierda consolidados, y con opciones reales de determinar el tempo político. Bildu y Esquerra tienen fuerza hegemónica sin necesidad de muletas, tanto en sus autonomías como a escala nacional.Para el resto de las izquierdas colaterales, desde el BNG, que quiera equipararse a los nacionalistas catalanes y vascos pero no deja de ser una opción perdedora, y los integrados en Sumar, no tienen otra opción que una coalición electoral ante el momento crucial que experimenta la política española, europea y mundial. Dejar el espacio a la ultraderecha marcando paso al partido popular, no solo sería malo para España, por el retroceso social y democrático que supondría, sino que abonaría la irrelevancia y desaparición progresiva de estas izquierdas que perderían apoyo electoral a favor del voto útil.

Las izquierdas de la izquierda solo tienen sentido político si pueden trasladar sus programas a la acción de gobierno y eso solo es viable desde las alianzas parlamentarias con el PSOE, y eso siempre que consigan los escaños suficientes para posibilitar gobiernos progresistas.

La propuesta de Rufián, de una lista conjunta, es la única propuesta electoral inteligente para la supervivencia de esa izquierda dispersa y localista que se queda en la cuneta en cada convocatoria electoral. Porque, tengámoslo claro, ganar es poder gobernar.

A escala nacional, el gobierno de verdad es el que se ventila en el Congreso de los Diputados. Los partidos nacionalistas-bis, los MÉS, Compromís, incluso el BNG, que después de décadas se quedan cada vez al límite de la representación en el congreso, y ahora la Chunta que cree haber ganado, deben, moralmente, decidirse a hacer política y leer correctamente los tiempos globales, y nacionales, tomando en cuenta su realidad electoral, y abriéndose a decisiones de calado.

La alternativa que propone Rufián, al contrario de lo que significó la tentativa de Miquel Roca, solo podrá construirse en la medida en que el propio Rufián, la cara pragmática de Esquerra, no participe en ella, sino solo como altavoz y aglutinador, dejando que otros líderes sean quienes organicen la plataforma electoral. Miguel Roca, el parlamentario mejor valorado en su momento, fue visto siempre como los intereses de Convergencia en Madrid y eso lastró sus posibilidades.

Acertar con liderazgos de enganche, rostros capaces de tirar de electorado y que, a la vez, no resten votantes, es la cuestión filosofal que tiene su aquel porque décadas de enfrentamientos enconados por cada voto dejan secuelas de antipatías, intolerancias y hasta de odios. Ese escollo, sin embargo, podría bien salvarse si la ley electoral permitiera las listas desbloqueadas.

¿Se atreverá Sánchez a tocar y democratizar la Ley Electoral? Debiera hacerlo.

Que el votante pudiera alterar el orden de los candidatos en la lista del congreso, permitiría una mayor identificación de los lectores con el partido elegido y con la línea política representada por cada candidato, de modo que ya no sería determinante el orden impuesto por las jerarquías de los partidos o coaliciones.

La medida que salvaría, sin duda, muchas reticencias de partidos competidores a la hora de sumarse a una coalición en la que sus candidatos pudieran diluirse en puestos de difícil salida, sería bueno también para los demás partidos, tanto al PSOE, PP y Vox, permitiendo que fueran los votantes quienes mostraran sus respaldos o críticas a sus figuras más controvertidas.

Sería sumamente interesante poder conocer si, en unas elecciones generales, en Madrid, los candidatos de Ayuso prevalecen sobre los propuestos de Génova. Como también, si en Castilla La Mancha la mano de García-Page prevalece sobre los candidatos de Ferraz. Igualmente, ilustrativo serían tabular los liderazgos de Puigdemont o de Junqueras.

viernes, 13 de febrero de 2026

CRECIENTE MEDIOCRIDAD AMBIENTAL CON EL ACTUAL EQUIPO

El pasado miércoles, 11 de febrero, Deia (o lo que queda de Gure Lurraren Deia) celebró un sarao en el Euskalduna con nada menos que Iturrate sentado en sus butacas y aplaudiendo. El Lehendakari de los deditos pegados pronunció un discurso buenista (escrito por Muñoa), y en las filas vimos a todos los cargos públicos que financian el chiringuito, incluso al Director del Consorcio de Aguas, la alegría de la huerta, Pedro Barreiro. Pero también Andoni Ortuzar, una fila detrás de Aitor Esteban (éste con gafas nuevas de concha).

Ortuzar no se pierde nada que le de visibilidad y asocie su imagen a la sigla PNV ya que es lo que vende. Mejor hubiera hecho acceder a la dirección de Deia, si tan periodista vocacional dice ser y si quiere tanto al medio que dice querer. Pero la verdad, por encima de sus palabras, lo que a éste ex delegado de ELA en Deia le va más el color verde de los billetes que trabajar con horario. Es la gran diferencia con las gentes de la Vieja Guardia que creían en algo y crearon Deia mientras que éstas gentes no han invitado a ningún superviviente fundacional o a sus familiares. Es el chiringuito de mínimos de Alzaga-Baños-Ortuzar.

En la recepción y tras las palabras de circunstancia de Pradales (el de los deditos pegados), muy aplaudidas por cierto, estaban, el insumergible compañero de pala y percebes de Ortuzar, Juanjo Baños, un señor que hizo las Américas cuando fichó por Deia. Y recibiendo a Pradales en la puerta estaba Iñaki Alzaga, presidente del Grupo Noticias, el mismo día y hora en el que Santos Cerdán comparecía en el Parlamento navarro y hablaba de Servinabar. Solo faltó que al Euskalduna hubiera ido Joseba Santamaría, ex Director de Noticias de Navarra, en la calle sin explicaciones, por alguna "cosita" un poco fea con la trama navarra del compareciente  Cerdán y el empresario de Elgoibar. Pero de eso no se dijo nada. Hubiera sido de mal gusto.

De la conferencia de Pradales me llegan ecos pesimistas en ese Foro Deia exclusivo para amigos y palmeros. Superficial y alejado de la realidad. Como hemos dicho, también estuvo presente Aitor Esteban (con una visible apariencia de desgaste por un cargo que le obliga pero que no controla amén de su desorientación por su nula empatía, salvo con Iturrate y poco más).

La organización de estas charlas del Lehendakari, como la de ayer de DEIA, siempre lo son con la misma audiencia: Los suyos de Bizkaia... es esperpéntico además de aburrido encontrarte siempre con las mismas caras que te van a contar la misma batallita. Lo de Pradales (el de los deditos pegados) es como si fuera el maisu que les da la lección cada quince días. Y no toman ni apuntes. Y el periodista de turno que cubre el "evento" pasa lista y sólo reproduce el nombre de los asistentes en negrita. Vaya forma de perder el tiempo.

Y recupero un pensamiento de un filósofo de cercanías: "El panorama resulta especialmente desalentador. La pérdida del sentido de un mundo común que Hannah Arendt consideró como el origen de los totalitarismos, es hoy más bien la explicación de una serie de fenómenos que tienen que ver con la desilusión que debilita la fuerza de nuestra acción colectiva y cuya expresión más visible es el desencanto hacia la política. Hay una dinámica correlativa de privatización del mundo y empobrecimiento del espacio público". Es verdad. El espectáculo, dígase lo que se diga, y a pesar de los aplausos, es penoso.

También andaba por allí Iñigo Ansola, el peso pluma presidente del BBB, el que le ha agradecido a la ex alcaldesa de Santurtzi su dimisión "por los servicios prestados" pero no da explicaciones de lo ocurrido en ese importante Municipio que todavía queda en manos del PNV y donde nació Pradales, el de los deditos pegados. Parece que dimite por el asunto de la oposición del policía municipal, pareja de una concejala amiga de la casa. Curioso. La alcaldesa cesa a la concejala, ésta le hace luz de gas, y quien dimite ahora es la alcaldesa. Y Ansola le agradece "los servicios prestados". Papelón por el anclaje de la concejala conflictiva, y la explicación de la alcaldesa, Karmele Tubilla, es que estaba siendo utilizada para perjudicar la imagen del PNV. Pues vaya manera de defender al PNV. ¿No será que ya tiene sus garbanzos asegurados y no quiere líos y menos con la Famiglia? Tan solo hace falta ver el vídeo que han colgado los socialistas de Santurtzi y, porque no puede pasar un día sin titulares, el último es: "Los socialistas pedirán al PNV que facilite la gobernabilidad en Trapagaran para hacerlo en Santurtzi" ¿Quieren que se lo traduzca? "Me olvido de todo lo grave que has hecho en Santurtzi si me apoyas en Trapagaran". Acojonante... realmente alucinante. Y luego dicen que por aquí exageramos a diario aunque todo esto ya roce lo surrealista y que ya comience a oler a finado.

Pero Ansola sobrevuela como con el tema del Palacete, como lo hace Esteban, amigo de los concejales. También sobrevuela y no interviene como presidente del BBB a la hora de decirle a Aburto que, si es -aún- alcalde, lo es por el PNV y recordarle cuál es la postura del Partido referente a la publicación del origen de los detenidos. Al menos Esteban le dice a Aburto que no comparte en absoluto su posicionamiento. Pero el pobre Ansola no tiene ni la capacidad, ni el apoyo, ni el arrojo para decirle nada a un alcalde atrincherado en su Ego. De hecho, ni ha sido el propio Ansola quién le ha dicho a Aburto que se vaya olvidando de postularse a la reelección en Bilbao. Tan solo hay que ver la foto para darse cuenta que está puesto en medio como quién pone un geranio ornamental.  

¡Y luego se quejan de la desafección de la Ciudadanía! Y hasta hubo alguno que responsabilizó a unos malos resultados electorales a un "Electorado blandito". Pero... ¿En qué planeta o mundo paralelo viven estas gentes? 

Y para más Inri los imputados por el derribo del Irurak Bat de Getxo alimentan las tesis de que es una conspiración de la Ertzaintza. Terribles las estrategias de los abogados de Cuatrecasas dirigidos por el marido de la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejería e hijo de Ramón Labayen, de nombre Joanes Labayen, un buen abogado para los bajos fondos de Chicago. El marido de la presidenta es lógicamente miembro de la gran Famiglia que pulula alrededor del GBB y por tanto un intocable, incluso para EH-Bildu.

Y Finalmente. Es público que Gabriel Rufián, compañero de Marta Pagola (súper jefa de Prensa y Comunicación de  Aitor Esteban), está buscando nombres curtidos para sus listas de esa izquierda estatal confeccionada desde un partido teóricamente independentista. 

Me sugieren que le traslade el nombre del que está en la foto entre dos ayatolas. Es senador del PNV y se llama Luke Uribe Etxebarria. Hizo su campaña electoral en el pueblo donde vive, Asteasu (aunque es de Beasain), de una manera, digamos, "especial" ya que tiene o tenía un coche descapotable, debió creer que estaba en California, y por andaba saludando con la mano al personal (y a los caseros) desde su Mercedes pidiendo el voto. Desconocemos si les lanzaba caramelos pero lo que, evidentemente, no desconocemos es que no le votó ni su familia. Y lo más preocupante es que él todavía no se lo explica.

Como ven, el tipo encantadísimo de la foto, posa tan sonriente porque, por lo menos, quien no le conoce le hace caso un ratito. Es uno de esos continuos correveidiles termitas a los que hay que tener a cien millas de distancia. Jon Gangoiti, que lo tuvo de asistente en Bruselas en su época de eurodiputado, dijo un día que era mejor irse al Líbano en pleno bombardeo que tratar con este tipo.

Ya verán ustedes en dónde quedará la sonrisa de estos ayatolas cuando este Luki Luciano les coja la medida. A ver si se lo lo lleva el Rufián con la etiqueta de sus sufridores compañeros del Senado y, si quiere, con un lacito de "regalo". 

Como pueden ver,  un panorama muy poco tranquilizador que abona la reflexión del hastío y el desengaño ante tanta mediocridad.