El pasado domingo pudímos leer el ¿Análisis? (vemos, que a cualquier cutrez se le puede llamar análisis) firmado por un tal Luis López en El Correo Español titulado "Moyúa contra Sabino Arana". Es el típico artículo que pretende ser equidistante pero en el que (debe ser algo inevitable), los genes siempre salen a relucir. Es cuando metes a una cabra en un rebaño de ovejas: Dentro de 5, 30, ó 60 años siempre habrá una cabra.
Decía así:
"Siempre atento a responder en tiempo y forma a las grandes inquietudes ciudadanas, el Ayuntamiento de Bilbao ha decidido, nueve décadas después y por sorpresa, cambiar el nombre de la plaza Moyua por el de plaza Elíptica. Una nomenclatura más descriptiva y, lo que es más importante, geométricamente impecable. Desde hacía tiempo había alguna gente, en volumen indeterminado, que pedía el cambio por falta de sintonía política con quien fue el alcalde de Bilbao en 1910 y 1924. Otro argumento para el 'renaming' es que lo de Elíptica tiene un toque más popular y nostálgico.
Totalmente a favor. He escuchado a algunos decir que vaya manera más llamativa de dar una solución inesperada a un problema que no existía para generar un debate de escaso interés. Gente sin visión, claramente. Y no solo por lo entretenido del giro y por lo que tiene de fomentar la reflexión ciudadana y el contraste dialéctico, que también. Lo realmente interesante del fenómeno, creo yo, es que abre de nuevo la puerta a una revisión histórica del callejero de Bilbao para que esté siempre alineado con los valores de la ciudad. Que no se agazapen en calles y plazas personajes históricos con trayectorias poco ejemplares. ¿Quién tiene la patrón de la ejemplaridad? Yo, por supuesto.
Ya. Que sí. Que lo mismo corremos el riesgo de que la búsqueda de la pureza redentora a lo largo de la historia nos retrotraiga hasta la ameba primigenia. Que a ver quién está ahora a la altura para contentar a los refinados paladares contemporáneos en términos de ortodoxia ética. Pero son riesgos que hay que correr.
De lo contrario, la ciudad podría estar rindiendo honores a algún misógino militante y racista feroz. Suponte, a alguien que dejó escrito que la mujer es vana, superficial y egoísta, que no sería más que una bestia de carga si no fuese por la tutela masculina. A alguien que veía a los inmigrantes como torpes, sucios, afeminados, débiles, delincuentes y faltos de inteligencia, que corrompían la pureza de la raza local y superior.
Ups. Vaya. Igual hay que ir buscando un nuevo nombre para la avenida Sabino Arana.
Siempre me ha llamado mucho la atención lo difícil que es encontrar las obras completas de este pensador. Quiero decir, que normalmente, en el ancho mundo, las naciones editan y divulgan la obra y el ideario de los ídolos nacionales, de los prohombres convertidos en símbolos. Pero me ha costado encontrar en una biblioteca la recopilación de textos sabinianos, que vienen además en una edición viejísima.
Por otro lado, igual no deberíamos ser tan duros al juzgar desde la atalaya contemporánea a sujetos que vivieron en otro mundo, en el cambio del siglo XIX al XX. Eran otros tiempos. Eran los tiempos, también es cierto, de Emilia Pardo Bazán, de la joven Clara Campoamor, del incipiente movimiento obrero, de las luchas sociales y demás acelerantes civilizatorios. Viejos tiempos. Tiempos como todos los tiempos, con gente recta y gente rancia. Y gente que es recta o rancia depende del momento o incluso lo es de manera simultánea.
Además, que tampoco será para tanto. Ni que este hombre hubiese bombardeado Bilbao.
Ups. Quien sí bombardeó la ciudad es un tal Zumalacárregui, aquel militar carlista con simpatías por el absolutismo monárquico. Y es el que da nombre a uno de los principales accesos a Bilbao en una avenida que llega, sinuosamente, hasta el Ayuntamiento.
Profundizando una vez más en la vocación de servicio público de este espacio dominical, propongo dos denominaciones alternativas para los dos casos susodichos en línea con las nuevas tendencias municipales. Denominaciones relacionadas con la geometría y la realidad física de las cosas. Como alternativa a Sabino Arana estaría la avenida Rectilínea en Plano Levemente Inclinado; y para Zumalacárregui, avenida Serpenteante Muy Cuesta Arriba. O cuesta abajo, claro está, según el sentido de la circulación. Al objeto de determinar esto último se impone la licitación de un informe o un estudio de carácter multidisciplinar con expertos en los campos de la geometría y la filosofía, y así dirimir si es el sentido ascendente o descendente lo que mejor define no ya la avenida sino el momento en general."
Como decía mi Aita, si metes una cabra en un rebaño de ovejas, dentro de 40 años siempre estará una cabra. Y con este tema nos ha vuelto a salir la cabra en el rebaño... A otro (no es nada nuevo bajo el sol -ni cara a él- en El Correo Español) al que parece que le pueden los genes. De la misma, y porque respira, quizá aspire a tener una contraportada en la sucursal vizcaína (así les gusta la grafía en ese Medio de La Caverna) cuando otro analista de pichiminí como Zarracina se jubile algún día. Y sí. Como diría Joan Manuel Serrat, entre ése tipo y yo hay algo personal.
Pero mi Aita era mayor y quizá la gente más joven no entienda lo de "analista de pichiminí" pero podemos traducirlo a unos términos más actuales como Analista Cayetaner, Analista Torrezner o, simplemente, alguien que no tenga otro lugar dónde ir a ganarse las alubias más que haciendo méritos ante los Lorentes de turno.
Y es que el articulista Luis López sólo habla de la parte de la historia que le conviene o de la que ha oído en su casa o en su periódico (esto no lo sabemos). De hecho, habla en un Medio que no existía ni tenía rotativa hasta que el golpe franquista se la requisó al "enemigo". Y es que, lo mismo buscando otra "neo-ameba" nos encontraríamos con el mismo Luis López o con sus jefes y editores, ya que el españolismo subyace cuando, esporádicamente, el PNV se sale de su regazo tácitamente acordado. Es entonces cuando los Medios del Grupo Vocento sacan a relucir sus obsesiones identitarias (como diría el chisgarabís Andueza).
El articulista dice en El Correo Español aceptar el cambio "elíptico" pero les repatea, y aprovechan para volver a sus fobias. Olvidan lo que -por ahora- su posición representa en esta sociedad, aunque "los nacionales" vuelvan al poder estatal. Habrá que recordarles quiénes impusieron aquí los nombres de las calles y plazas. Además, efectivamente, los adorados líderes españoles históricos de izquierda, también tenían su trastienda personal.
¡Toma castaña! El medio favorito del PNV propone cambiar el nombre a las calles Zumalakarregi y Sabino Arana por ser "personajes poco recomendables". Está más que claro que no espabilan: Tanto darles pasta y exclusivas desde Sabin Etxea y les muerden la mano. Como decía alguien uno de estos días, el franquismo es un poso ideológico que se mantiene. Y hasta es capaz de enrollarse con los vascos "buenos". Son capaces de volver a poner nombres de "recomendables" fascistas españoles y de volver a hacer pantanos.
Luis López podría escribir artículos como "Antonio Cánovas del Castillo: El artífice de la Restauración defendió posiciones que hoy resultarían intolerables", o " Mateo Sagasta: A pesar de liderar el Partido Liberal, su visión sobre el papel de la mujer era puramente doméstica". Pero claro, de hacerlo, al día siguiente el destino del articulista sería, directamente, Lanbide.
Dejemos de verlo con el presentismo de nuestros días: El liberalismo de la época promovía libertades para el "ciudadano", pero ese concepto excluía sistemáticamente a las mujeres, considerándolas "incapaces" por naturaleza para la política. Políticos que también eran médicos o intelectuales, como Santiago Ramón y Cajal (aunque su labor principal fue científica y tuvo gran peso intelectual), sostenían en sus escritos de juventud ideas sobre la inferioridad craneal o intelectual de la mujer, basándose en la antropometría de la época.
Ese articulista debería documentarse un poco más porque, a finales del pasado siglo, tras el asesinato de Cánovas, Silvela asumió el liderazgo y su discurso se centró en la "regeneración" de España. Sin embargo, este regeneracionismo a menudo partía de una base racista: La idea de que la "raza española estaba degenerada o enferma en comparación con las razas fuertes de Europa" (anglosajones o germanos). Esa era una forma de racismo interno o autocrítica racial muy común en la generación del 98. Cánovas fue el artífice de que volviera Alfonso XII y la restauración borbónica... Y ahí siguen... Unos en Zarzuela, otros en Ginebra, otros en Abu Dhabi, y otros a saber dónde pero todos con el efusivo apoyo de Vocento que, en tapar las pelotas a reyes desnudos, ejerce de originario ABC.
También debería conocer el articulista que Indalecio Prieto, junto con otros sectores de la izquierda, se opuso inicialmente a conceder el voto a las mujeres en ese momento. Su argumento no era necesariamente que la mujer fuera inferior por naturaleza, sino un cálculo político: Temía que las mujeres, influenciadas por la Iglesia católica, votaran a la derecha y pusieran en peligro la República. Tras la aprobación del sufragio femenino, Prieto abandonó el hemiciclo exclamando que aquello era "una puñalada trapera a la República". Pero hasta la principal estación de ferrocarril de Bilbao (la de Abando o "Del Norte") lleva su nombre. Nos tememos que el aeropuerto de Bilbao, en lugar de llamarse algún día Lehendakari Aguirre, termine por llamarse Lehendakari Patxi López.
Y tanto que le gustan los datos históricos al articulista, algún día podría escribir (porque lo sabe de sobra) sobre la placa de una estatua al lado del Guggenheim en la que pone "Lehendakari Rubial" pese que nunca fuese Lehendakari. Porque aunque España tengan dos reyes a la vez y que, incluso, haya llegado a haber dos papas en El Vaticano (ambos también eméritos), en Euzkadi nunca ha habido dos Lehendakaris: Don Ramón Rubial fue presidente del Consejo General Vasco al mismo tiempo que ya había un Lehendakari, pero en el exilio: Don Jesús María de Leizaola.

Y en una cosa tengo que darle la razón al articulista terminando por responder al subtítulo "El cambio de nombre de la gran plaza de Bilbao anima a revisar el callejero por si acaso se esconden en el personajes poco ejemplares". Los cambios de nombres en el nomenclátor de la Villa es una competencia exclusiva del alcalde de turno así que, sí, nosotros también propondríamos el cambio del nombre de la Avenida de Sabino Arana. Y dejaríamos en manos del alcalde Aburto o del articulista López la nueva denominación: "Avenida de Sabino Arana y Goiri" o la de "Hermanos Arana y Goiri". Ya sabemos que a los dos citados les habrán salido sarpullidos nada más leer esto pero, en cualquier caso, no es nuestro problema.
Y el citado alcalde, también es quién nombra a "Ilustres de Bilbao" por lo que hoy, en especial, es el día en el que seguimos sin entender cómo puede ser "Ilustre de Bilbao" un Medio que nace tras la requisa por la fuerza militar golpista de una rotativa, que ha llegado a celebrar "Centenarios" imaginarios, que llamó desde sus páginas a la delación de "rojos y separatistas" entre vecinos, y que dedicó portadas como las que pueden ver en el lateral de este artículo.
¿El Correo Español puede hablar, tan siquiera, algo sobre la redenominación de calles y de espacios públicos de Bilbao que sus admirados sublevados se encargaron de renombrarlas y sus nuevos "fundadores" del Medio falangista se dedicaron a divulgar desde sus editoriales?
Se preguntarán a qué viene lo de Filomeno Soltura. Pues vayamos con ello para que, de paso, también se entere el parcial ¿analista? de El Correo Español.
EI 14 de julio de 1894, a las seis de la tarde de aquel sábado, fue izada por primera vez la ikurriña en los balcones del piso alquilado de la calle Correo de Bilbao. La izó el socio de más edad, Ciriaco de Iturri, que había sido oficial del Ejército carlista. Y después de izada la bandera, comenzó dentro del local la fiesta amenizada por los albokaris, los txistularis, el piano, y cantos vascos.
Al día siguiente y después de la misa en Begoña, a las once en los locales se le eligió a Sabino Arana presidente de la Junta directiva del Batzoki. Después hubo una velada sencilla, como el día anterior. Pero esto comenzó a molestar y como en el cuarto piso vivía un ex concejal al que todo aquello cabreaba, cursó una denuncia. Se llamaba Filomeno Soltura y hoy estaría, cuanto menos, en la dirección del PP vasco
Al poco, en el día de San Ignacio, 31 de julio, los del Batzoki recordaron el día y volvieron a cantar, a tocar el piano y a celebrarlo. Pero Filomeno Soltura, alegando que tenía un familiar enfermo (vivía solo), sin hablar con Sabino, se entrevistó con el gobernador civil y éste, al día siguiente, “enterado de que en dicha sociedad se promueven frecuentemente escándalos que molestan a los vecinos”, impuso a Sabino Arana, la multa de 500 pesetas “por cantar, tocar el tamboril y patear en el suelo”. ¿Sabe el articulista Luis López lo que eran 500 pesetas de 1864?
Y fue entonces cuando Sabino Arana, en el número 14 de la revista Bizkaitarra, publicó aquella Naskaldija que fue lo que motivó su primer encarcelamiento y la suspensión del periódico. En el escrito Arana tildó a Filomeno Soltura de “fino maketófilo” y recordó “el odio que demostró al arbolado cuando siendo concejal le dio por talar los más frondosos árboles de la Villa”. EI tal Soltura le denunció, hubo un acto conciliatorio en el que Sabino le dijo que no tenía nada que rectificar y que, si se creía injuriado, siguiese adelante con la querella pero que si quería arreglo retirara él su denuncia. No lo hizo y Sabino fue encarcelado el 28 de agosto de 1895 condenado a un mes y once días, y a la multa de 125 pesetas y el pago de costas.
Pues nada, articulista Luis López: Proceda como crea oportuno y ajustado en Derecho: Desde aquí le decimos que, como Filomeno Soltura, es Vd. otro "fino maketófilo". Y, por supuesto, tiene todo el derecho a aclarar en este mismo Blog lo que crea oportuno, cosa que no sería posible a la inversa debido al habitual veto y censura que, hasta el día de hoy, sigue practicándose en El Correo Español desde el 6 de julio de 1937.