Ortuzar con su nepotismo y su poco edificante salto de PwC a Movistar Plus, Tapia, trabajando descaradamente por la división armamentista de KPMG, Juan M. Atutxa, Consejero de Iberdrola, Itxaso Atutxa en la exitosa productora Secuoya, y Jon Azua en Guascor (un grupo sanitario privado, tras haber sido consejero de Sanidad y siempre intermediando de manera descarada con las Diputaciones y el Gobierno vasco), teniendo edad más que avanzada para dedicarse a algo altruista... Algo que nunca ha hecho.
Lean el artículo. Es muy bueno de Najat El Hachimi 👇🏻👇🏻👇🏻
"No hace falta llegar a los delitos de corrupción para que la actividad de muchos expolíticos tenga elementos de turbiedad ética. José Luis Rodríguez Zapatero dejó de ser de izquierdas el día que llevó al Congreso una reforma exprés de la Constitución que trajo recortes salvajes. Entonces tenía en el Gobierno a ministros como Celestino Corbacho cuyo discurso sobre inmigración no dista mucho de algunas de las proclamas que se hacen hoy desde el extremo derecho. En cuanto a credenciales feministas del expresidente, las perdió todas cuando, en plena disputa de la ley trans, dio la espalda a muchas de las compañeras de filas que habían batallado y remado con él durante años.
En el momento más encendido de ese debate que, recordémoslo, ponía en duda la existencia misma de las mujeres, vino a tildar de viejas desfasadas a las feministas que en su día tanto apoyo le dieron. Y eso que, como señaló Amalia Valcárcel, son casi todas de su quinta o incluso más jóvenes que él.
No hace falta llegar a los delitos de corrupción para que la actividad de muchos expolíticos tenga elementos que denotan turbiedad ética. Cuando el ciudadano de a pie ve cómo los retirados del servicio público engordan sus cuentas corrientes con generoso ingresos por labores de asesoramiento y presencia en consejos de administración, no pueden evitar preguntarse para qué se metieron en política en realidad. Para cambiar el mundo, para mejorar la vida de las personas, ser parte de esa cosa tan noble que es la democracia. Los sueldos que les pagamos por su servicio son justos, más cuando se comparan con los que ganan quienes salvan vidas o quienes educan a los nuevos ciudadanos (que también es salvar vidas). Que eso no le baste y se aprovechen de su paso por las instituciones para lucrarse o para facilitar el lucro de familiares cercanos ya resulta de por sí muy feo.
Más cuando, como ha venido haciendo en los últimos años Zapatero, uno se va paseando por tribunas y platós de televisión como adalid de la superioridad moral de una izquierda que hace tiempo que perdió el nombre. Y la vergüenza. Ya era de escándalo que quien contribuyó de un modo decisivo al empobrecimiento de los trabajadores españoles (recortes de pensiones y sueldos de funcionarios y ayuda de todo tipo) no se retirara discretamente a sus aposentos por el daño que hizo. Ahora el auto del Juez Calama aporta múltiples pruebas de indecencia y nepotismo. Que acabe siendo condenado o no es lo de menos, su vida pospolítica ya es un duro mazazo para la izquierda. Ante los ojos de quienes defendemos la justicia social, la igualdad y el reparto de riqueza, lo que queda es un paisaje desolador de orfandad absoluta."

