La trayectoria política de Arantxa Tapia es digna de análisis para cursos de Ciencia política por ser prototípica del trepa sin escrúpulos con constantes vitales manifiestas y sostenidas en el tiempo: Ambiciosa, oportunista, medradora, arribista, sumisa ante el que ostenta el poder, aduladora, sádica frente a los que considera competidores, desconsiderada con sus subordinados, jefa autoritaria, política superficial, incapaz de rodearse de colaboradores competentes, sin más ideología que el poder por el poder, gestora ineficaz, inoperante, mariposa que va sobrevolando de tema en tema, de Medio de comunicación a Medio de comunicación, política de sets de radio y televisión amigos, que se mueve con mayor soltura en las sedes de los periódicos del régimen que en su despacho oficial o en sede parlamentaria. Creo que queda claro el retrato.
Doctora en ingeniería industrial por la Universidad del Opus, profesora de la Escuela de Ingeniería de Gipuzkoa. Directora de dicha escuela de la UPV de Donostia, con gestión duramente calificada por sus compañeros de Facultad que respiraron con alivio cuando el 2005 dio el salto a la política institucional. Nuria López de Gereñu, a la sazón Consejera de Transportes y Obras públicas del Gobierno de Ibarretxe, la incorporó a su equipo, de Viceconsejera del ramo. Un error de manual y, si no, miren dónde pulula a día de hoy la una y la otra.
Está casada con Julián Flórez, Director de Vicomtech, Fundación Centro de Tecnologías de interacción visual y comunicaciones, con quien ha mantenido una estrecha relación de colaboración público-privada, regando de subvenciones y ayudas públicas al emporio presidido por su marido, riego estimado en publicaciones del propio Gobierno Vasco en más de 44 millones de euros procedentes de las instituciones vascas y de programas europeos entre 2012 y 2021, ayudas convocadas por la propia Consejera y resueltas por una Viceconsejera subordinada.
Arantxa Tapia conoció a Xabier Barandiarán, el "Gurú de Ataun", en el Departamento de López de Gereñu, dado que era su jefe de Gabinete en el Gobierno de Ibarretxe. El triunvirato se rompió de cuajo antes de dos años, en el torbellino de la crisis del PNV en Gipuzkoa donde Arantxa Tapia y, sobre todo Xabier Barandiaran, se posicionaron en la defensa a ultranza de Jon Jauregi, actuando Xabier Barandiaran incluso de asesor áulico de Jaúregi, en los meses en que ejerció de candidato a Diputado General de Gipuzkoa in pectore. Eran los tiempos del cambio de ciclo político anunciado a bombo y platillo por Joseba Egibar, el famoso “batu gaitezen” de incorporación de la izquierda abertzale a las instituciones y el relego a las tinieblas de los socialistas.
Posteriormente, Markel Olano incorporó a Arantxa Tapia de Diputada Foral de Movilidad y Ordenación del Territorio y a Xabier Barandiarán como jefe de Gabinete de Markel Olano para pactar con los socialistas y relegar a EH-Bildu a la oposición. Sin rubor alguno.
La gestión del día a día, la relación e influencia con el diputado general, con Eneko Goia, diputado de infraestructuras, y la necesidad de adopción de necesidades estratégicas le fue distanciando en la política, en lo personal, hasta romper todo tipo de relación, inundada de toxicidad. Arantxa Tapia contaba con Joanes Labayen, amigo íntimo de Eneko Goia, del bufete Cuatrecasas a modo de asesor jurídico externo para todo tipo de operaciones urbanísticas, y con Asier Atutxa para todo tipo de asesoramiento profesional.
Perdieron las elecciones forales, EH-Bildu les vapuleó y les dejó en evidencia, pero Arantxa Tapia siguió encontrando acomodo en la trama institucional. Encabezó la lista por Gipuzkoa al Congreso en las elecciones del 2011, donde se instaló durante doce meses sin actividad política reconocida, pero tejiendo una estrecha relación con su portavoz Aitor Esteban. Urkullu la nombró Consejera de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno Vasco. Doce años en Lakua, campando por sus respetos, pájaros y flores, rosas y miel. El “batu gaitezen” fue perdiendo fuelle. Urkullu respiraba otros aires, y Arantxa Tapia, cambió de pie y de paso, dejó de pisar territorio guipuzkoano. Le negaron el acceso hasta a la sede del Paseo de los Pinos. Solo le quedaba Eneko Goia.
Curiosamente, en esta coyuntura Arantxa Tapia encontró un fiel aliado en el burukide del EBB Iñaki Txueka que asumió en Sabin Etxea las responsabilidades sectoriales adscritas a Arantxa Tapia a quien apoyó acríticamente con la anuencia de Andoni Ortuzar. Tapia, recíprocamente, asumió el liderazgo institucional de los intereses de la finca agrícola-ganadera, con Luis Javier Tellería de muñidor en el Parlamento Vasco.
No extraña que una de las claves de influencia de intereses compartidos se produjo en la entente establecida entre Arantxa Tapia, Julián Flórez y Andoni Ortúzar director de EiTB, con la constitución de Vilau Media, S.L., junto a Juan Diego una entidad privada, con capital público con una multinacional coreana, Aldicast, para la comercialización de productos de EiTB y de Vicomtech. Juan Diego y Mikel Agirre llevaron la gestión a la ruina, hasta declarar un concurso de acreedores, donde EiTB tuvo que cubrir con pólvora del rey los agujeros de una gestión catastrófica. Lo fundamental: Ortúzar-Tapia-Flórez triangulaban una relación empresarial con fuerte incidencia en la política del País y del Partido.
El apoyo de Arantxa Tapia a Ortúzar se vio fuertemente recompensado por los medios de EiTB, que apoyó acríticamente los programas gestionados por su departamento y abrió una ventana de autopromoción desconocida en los medios de EiTB, donde se llegó a hablar de “Teletapia”. Los periodistas, Jon Basterra, ex-Egin, del clan de Txueka y Larraitz Gezala, constituían la correa de transmisión para asegurar la permanente presencia de la Consejera con publirreportajes de anuncios de buenas intenciones con plazos que jamás se cumplieron: El tren de Alta Velocidad, Pasaialdea, las subvenciones a Tubos Reunidos, la relación con Emiliano López Atxurra en Petronor… la gestión de la SPRI, con el fichaje estrella de Alex Arriola, que con su experiencia de ventas en China, se iba a comer el Mundo y que se le escapó por la puerta de atrás.

Una de las últimas guindas de la colaboración público-privada la constituyó la conformación de Euskorpora para la generación y gestión del Corpus Digital en euskera con Julián Flórez de Presidente, proyecto con la ambición de situar el euskera en el mundo de la Inteligencia artificial, detrás del proyecto está Vicomtech, con otros socios de relleno como EiTB o Euskaltzaindia y los clásicos patrocinadores de la casa: Kutxabank, Petronor, Euskaltel… con el Gobierno Vasco de financiador principal con una previsión de aportación de 5,5 millones de euros en dos ejercicios. La noticia causó una fuerte reacción contraria en el mundo euskaltzale especializado en la materia.
Para coronar su currículum vitae de política trepadora le faltaban las asignaturas de las puertas giratorias que aprobó con el fichaje por KPMG, y con su designación como Presidenta de la Fundación Sabino Arana, por Aitor Esteban, fundación de la que no era ni socia.
El bolsillo cubierto y el ego sobreestimulado. La perfección. Finis coronat opus.