
El enemigo en la tele pública: El daño del contra-mito televisivo sobre Vasconia. Resulta incomprensible y doloroso ver cómo Euskal Telebista (ETB), el canal público que debería velar por el rigor de nuestra cultura, repone una y otra vez en las tardes de los sábados la serie "Una historia de Vasconia".
Que su director y guionista, Alberto Santana, sea además un técnico en nómina de una institución como la Diputación de Bizkaia añade un tinte grotesco a la situación: Es tener al enemigo durmiendo en tu propia cama, financiado con el dinero de todos los contribuyentes vascos. El programa se vende bajo el atractivo paraguas de una "mirada crítica" desprovista de mitos. Sin embargo, lo que se ejecuta en pantalla no es ciencia sino un revisionismo de choque que busca demoler verdades históricas y sustituirlas por contra-mitos artificiales, sin conceder el más mínimo espacio de réplica a los verdaderos expertos. Las falsedades emitidas como dogmas.
El daño semántico y patrimonial que hace la serie se apoya en afirmaciones que la comunidad científica ya ha calificado como insostenibles:
La vasconización tardía como dogma de fe: Sostener que el euskera no se hablaba en Bizkaia ni en Gipuzkoa hasta el siglo VIII basándose únicamente en el nombre de ríos como el Nervión o el Cadagua, ignora la realidad geográfica de resistencia cultural.
Es un insulto a la lógica pensar en la posibilidad de que una lengua prerromana sobrevivió milagrosamente intacta en los valles de Navarra para luego expandirse "tarde" sobre un territorio supuestamente celta.
El desprecio a la evidencia arqueológica: La serie ignora de manera flagrante los descubrimientos más revolucionarios de nuestro tiempo. El hallazgo de la Mano de Irulegi (siglo I a.C.) en territorio vascón y las inscripciones epigráficas paleovascas demuestran una alfabetización y presencia lingüística nativa innegable desde la antigüedad más remota. ¿Por qué la televisión pública prefiere la especulación de un guion al peso indiscutible de las piedras y el bronce?
El disparate del caserío prestado: Afirmar alegremente que el caserío tradicional -el corazón de la organización social vasca- fue un diseño ajeno ideado por un burgalés, un andaluz y un alemán es una pirueta televisiva vergonzosa. Aunque los constructores del siglo XV y XVI absorbieron técnicas de carpintería europeas de armar, el caserío es un desarrollo vernáculo, una respuesta funcional y original a la economía de los valles atlánticos.
El mapa que desmonta el engaño: La Rioja y Burgos. Lo que Santana oculta deliberadamente en su afán por arrinconar el euskera es la abrumadora evidencia que rodea a las propias regiones vascas. Las tesis de la vasconización tardía se caen por completo al mirar hacia La Rioja Alta y el norte de Burgos.
La mina de la microtoponimia: En estas comarcas, que hoy son plenamente castellanas, existen miles de ejemplos de microtoponimia (nombres de pequeños riachuelos, parcelas de tierra, fincas y senderos) de raíz nítidamente euskerica. Nombres como Ezcaray (peña alta), Herramélluri o Ojacastro en La Rioja, o la comarca de la Bureba en Burgos, no nacieron en el siglo VIII por una supuesta invasión de navarros. Son el testimonio fósil de un territorio donde el euskera se hablaba de forma natural y cotidianamente desde antes de la llegada de los romanos.
Los primeros escritores en romance: Esta realidad era tan normal que los primeros textos escritos en castellano están preñados de euskera. Los copistas de las Glosas Emilianenses (en San Millán de la Cogolla) anotaban aclaraciones en euskera en los márgenes de los textos latinos. Siglos después, el primer poeta de nombre conocido en lengua castellana, el riojano Gonzalo de Berceo, utilizaba con total naturalidad palabras de origen vasco (como çamorra o gabardina) porque era el vocabulario vivo de la gente de su tierra. Si el euskera hubiera sido un idioma "recién llegado" y confinado al Pirineo navarro, jamás habría dejado una huella tan profunda en la mismísima cuna del idioma castellano.
El verdadero origen del revisionismo: Este intento de negar la antigüedad del euskera en el occidente vasco no es nuevo. Todo este revisionismo catódico que hoy nos vende ETB bebe directamente de las tesis políticas de varios investigadores y filólogos españoles de corte nacionalista del siglo XX. Estos autores rescataron la teoría de la euskaldunización tardía con una clara intencionalidad política: demostrar que el País Vasco actual era originalmente "celta y románico" (y por tanto, ligado a la raíz común de la Hispania romana y visigoda), restándole valor y antigüedad a la identidad vasca para debilitar sus reclamaciones históricas y forales. Es sangriento que una televisión pública vasca financie hoy el mismo discurso que se diseñó en los despachos del centralismo más rancio para desmantelar nuestra memoria.
El plante de la comunidad académica y el daño a la diáspora: Frente a este monolito televisivo que no admite declaraciones de voces discordantes en su metraje, las instituciones académicas más competentes de nuestra tierra han alzado la voz de alarma. Catedráticos de la Universidad del País Vasco (EHU) y académicos de Euskaltzaindia han protestado enérgicamente, denunciando públicamente que se confunda la divulgación con la provocación ideológica. Los lingüistas e historiadores serios llevan años combatiendo este fraude en congresos, pero sus textos científicos no disfrutan del altavoz mediático del que goza Santana en el prime time de los fines de semana.
Este goteo constante de falsedades produce un perjuicio devastador. En casa, alimenta una peligrosa amnesia colectiva y vacía de autenticidad nuestra historia. Fuera, el daño en la Diáspora vasca (en las Euskal Etxeak de Argentina, Chile o Estados Unidos) es incalculable. Los descendientes de vascos mantienen vivo su orgullo a través de la fidelidad a sus raíces. Que reciban a través de Canal Vasco/ETB Sat estos contenidos intoxicados rompe su brújula cultural y destruye la confianza en las instituciones de su tierra ancestral.

Es hora de exigir responsabilidades. Una televisión pública no puede convertirse en el altavoz exclusivo de teorías desacreditadas por la ciencia. La historia de Vasconia es mestiza, compleja y fascinante; no necesita de misticismos absurdos, pero tampoco merece el menosprecio cómico de quienes cobran de las instituciones mientras dinamitan sus cimientos.
Santana no lo cuenta así en su programa. En la serie, él prefiere utilizar un enfoque mucho más agresivo y reduccionista, presentando la Hidalguía Universal casi como una "estafa" o una manipulación propagandística inventada desde arriba por las élites locales (los jauntxos) para engañar al pueblo y perpetuar su propio poder. Ese es, de hecho, otro de los grandes motivos de enfado de los historiadores con su labor de divulgación: Santana confunde deliberadamente la justificación teórica de una ley con la realidad del pacto político que la originó. La diferencia entre lo que la historia seria demuestra y el relato sesgado de la serie televisiva se resume en los siguientes puntos:
1.- Lo que cuenta la serie (el relato de Santana). Santana insiste en que la hidalguía para todos los vizcaínos o guipuzcoanos fue un mito inventado tardíamente por los linajes poderosos. Según su guion, se creó una "historia falsa" (como el mito de que los vascos eran nobles puros descendientes directos de Tubal) para que los campesinos se sintieran superiores a los castellanos y aceptaran de buen grado el orden social de los señores locales. Lo pinta como un mecanismo de control de laboratorio.
2.- La realidad histórica (El pacto foral con Castilla).La hidalguía universal no nació de la imaginación de cuatro aristócratas en un palacio; fue una herramienta de negociación jurídica de primer orden frente a los Reyes de Castilla... Un acuerdo de vecindad y defensa. Cuando los territorios vascos se integraron libremente en la Corona de Castilla (Guipúzcoa y Álava en el año 1200, Vizcaya definitivamente en 1379), se hizo bajo una premisa clara: el respeto a las "leyes viejas" (los Fueros).Tierra de frontera y exención de impuestos: Castilla necesitaba asegurar una frontera militar clave (el acceso al mar Cantábrico y la defensa frente a Navarra y Francia) y los vascos aportaban soldados y marineros. A cambio de esa fidelidad militar y de defender la costa, los Fueros exigían que los vascos no pagaran los impuestos directos que pagaban los pecheros (el pueblo llano) en Castilla.
3.- El escudo de la Hidalguía: Para consolidar esa exención de impuestos en el ordenamiento jurídico castellano, se redactó en los Fueros (como el Fuero Viejo de Vizcaya de 1452 y el de 1526) que todos los naturales del territorio nacían hidalgos. Era la única forma legal en las leyes de la época de blindar que un campesino vasco tuviera los mismos derechos fiscales y procesales que un noble de Toledo o de Burgos. Entonces, ¿Por qué lo deforma Santana? La explicación puede ser porque, en el formato televisivo de "Una historia de Vasconia", admitir que las leyes viejas y los Fueros eran pactos colectivos estropea el titular llamativo. Es mucho más vendible e impactante para la audiencia decir que la hidalguía fue una "mentira de los jefes" que explicar la compleja y densa ingeniería jurídica medieval que protegió los derechos de las clases populares vascas frente al absolutismo castellano.
4.- El Episodio "El mar externo": En el que Alberto Santana sostiene la tesis de que los vascos vivieron de espaldas al mar hasta la Edad Media y que su tradición marinera fue aprendida tardíamente de normandos y vikingos. Sin embargo, la documentación arqueológica e histórica demuestra que los vascones ya participaban en el comercio marítimo romano desde el siglo I d.C. y fueron pioneros mundiales en la industria ballenera de altura.
5.- Relato particular: La ausencia de evidencias arqueológicas en lugares como Arrigorriaga no invalida la existencia de episodios históricos como la Batalla de Padura, la cual pudo tratarse de una escaramuza de montaña similar a la de Covadonga. Asimismo, aunque no existió un matriarcado político institucional, la sociedad vasca tradicional se rigió por un matriarcado de facto en torno a la figura de la etxekoandre, quien gestionaba el caserío, la economía y el ganado.
En fin... Vamos por la tercera reposición en castellano, la han emitido 3 o 4 en euskera, y de forma prácticamente permanente en ETB Sat.
(*) Fuente de referencia: NAIZ (Iritzia): https://share.google/UX61L09mgSeQpBREM
(**) Denuncia sobre el documental ‘La vasconización tardía’. Los firmantes de este texto queremos elevar nuestra protesta a EiTB, en la medida de que es un ente público, porque pensamos que no puede pagar hipótesis contrarias a casi todos nuestros historiadores y lingüistas, con más razón las contrarias a nuestro pueblo. Para terminar, reclamamos a las instituciones públicas y privadas así como las personas responsables de defender la lengua, cultura e historia de nuestro país que se posicionen ante esta producción, mientras que a la EiTB pedimos que no vuelva a emitir al menos el primer capítulo de la serie documental.
(***) Firman el artículo Aitzol Altuna, Juan Martin Elexpuru y Mikel Sorauren, Koldo Urrutia, Leopoldo Zugaza, Jose Luis Lizundia Askondo, Patxi Zabaleta, Jose Luis Orella Unzue, Iñaki Sagredo, Gontzal Mendibil, Joan Mari Irigoien, Jose Mari Esparza, Eneko del Castillo, Pako Aristi, Gotzon Barandiaran, Eñaut Etxamendi, Patxi Azparren, Juan Antonio Urbeltz, Jabier Goitia, Antton Jauregizuria, Nerea Rementeria, Ander Iturriotz, Mikel Urkola, Jon Nikolas, Fernando Sanchez Aranaz, Patxi Alaña, Iñaki Mendizabal Elordi, Joxe Austin Arrieta Ugartetxea, Jon Gorriño, Juan Madariaga Orbea y Jerardo Elortza.