martes, 14 de julio de 2026

EL PRESTIGIOSO CLUB DE LOS RESENTIDOS (Por Elvira Lindo en El País)

Me ha gustado el artículo de Elvira Lindo titulado El Prestigioso Club de los Resentidos. Desde que puse en funcionamiento esta herramienta de Opinión ya he llegado a perder la cuenta de cuántas veces me lo han llamado. 

Como el viernes decía un lector en un comentario, existe una vieja estrategia, tan vieja como usada que viene a decir: Si yo soy el poder y no quiero compartirlo ni organizar nada que me lo pueda disputar tengo que desacreditar a mis oponentes. Y eso es relativamente fácil de hacer. Te desprecio diciendo que eres un resentido y además del sector crítico. Yo soy el PNV oficial, el de Sabino, el de Pradales, el que ha gobernado siempre, y tu eres un abejorro tocapelotas. Es algo más viejo que el Sol y ha sido utilizado por todos los dictadores. Lo que no soportan es que llevemos casi dos años dándole a la tecla y a la manivela (y lo que nos queda). Ortuzar nos despreció y salió por la puerta de atrás. Aburto nos despreció y también va a salir de la Alcaldía. Sus cagadas (la última la de la Plaza Elíptica), han demostrado que el tipo es un mediocre consagrado. Pues seguiremos. La gota malaya horada la piedra.

Ahora parece que han dejado de ser tan hostiles con los resentidos y hasta parecen haber inventado la pólvora creando orgánicamente  "algo" sin voz ni voto: El simpatizante. 


Pero vayamos con el excelente artículo de Elvira:

"Viendo el pasado mes de mayo la inauguración de la Biblioteca Presidencial de Obama en Chicago con todos los expresidentes americanos vivos y sus flamantes esposas (célebres se han hecho las carantoñas entre un Bush reconvertido en entrañable abuelito y una siempre exultante Michelle), me dio por pensar en qué sentiría al contemplar estas imágenes ese individuo que no fue invitado y que habita en la Casa Blanca como uno de esos reyes injustos y malcriados de los cuentos. O tal vez estaba en Miami echando humo por su mininariz mientras se desahogaba en un tuit afirmando que el centro no es más que un cubo de basura y que él se elevaría a sí mismo un Centro Trump que contuviera, además, una mole comercial y hasta un aquapark. Y aunque la controvertida mole de Obama ya ha contado con numerosas críticas por su desmesura, nuestro rey iracundo ha puesto a su yerno a recaudar dinero para cuadriplicar el presupuesto y aplacar ese resentimiento que alimenta cualquiera de sus erráticas decisiones políticas. Sintió cómo el rencor volvía, aquel rencor antiguo de sus inicios de magnate cuando no era admitido por una clase alta neoyorquina que siempre lo consideró un hortera. El resentimiento.

Si un experto en emociones, en vez de un analista político, definiera esta época, convertiría el resentimiento en la clave de esta enloquecida situación. Se habla mucho de esa masa amorfa y resentida, que sintiéndose ninguneada vota a la extrema derecha para volcar su desafección, pero poco del resentimiento de quienes lo tienen todo.

El resentido privilegiado lo es desde la cuna. Desde niño encontrará motivos para alimentar esa tara emocional. Comenzará comparándose con su hermano y la clave, más que en sus complejos, la debemos buscar en su soberbia. Siempre considerará que merecía más.

Hay resentidos en todos los ámbitos del privilegio. Desde el artista resentido que aun teniendo el Nobel desea el Cervantes, como así le ocurría a Cela, hasta el escritor que vendiendo a puñados se resiente por el poco amor de la crítica, o al revés, el que siendo el preferido de las reseñas quisiera ganar más dinerito. Está el resentido que habiendo gozado del poder en su juventud, y habiéndolos perdido ambos, poder y juventud, no puede evitar denigrar a los que ahora con mayor o menor acierto lo ostentan. Encontramos al resentido que a punto estuvo de alcanzarlo, el poder, y no habiéndolo logrado siente que se lo arrebataran, y aunque su posición sea en sí afortunada, no puede evitar ver el mundo desde aquel pellizco del pasado que lo atormenta.

Escribo en masculino, porque el poder suele ser cosa de hombres, pero también las hay resentidas, siempre hay en todo género quien considera que las otras tienen más y que viviendo en una constante comparación no se relaja y desea lo que otras, en su opinión menos merecedoras de su posición, han obtenido. El resentido no disfruta de lo que tiene porque siempre aspira a poseer lo que le arrebató el de al lado. Bezos está resentido. Uno de los hombres más poderosos del mundo se resiente de que a otro oligarca, el simpar Musk, le están favoreciendo en la estúpida carrera espacial. Hay artistas resentidos que gozando de un aplauso bastante unánime se detienen en esa pequeña crítica que apareció en un periódico local. Hay quien teniéndolo todo se resiente por la alegría de los humildes y la desprecia como si fuera poco profunda y elevada.

El resentimiento del que nada en la abundancia no parte de la experiencia, más bien surge de una idea desmesurada de uno mismo y por tanto de lo que merecería. Harta estoy de quien teoriza con la idea de que si a Hitler le hubieran aprobado el dibujo se hubiera evitado el nazismo. Las ideas totalitarias son propias de quien aspira a ser dios o, por ser más exactos, el diablo. El mundo se ha plagado de diablos y aspirantes. No precisaron de un trauma que les alentase, vinieron así de fábrica."

1 comentario:

  1. Me gusta la patxorra con la que tomas que en algunas plantas nobles del Partido te llamen resentido.
    Muy buen artículo de Elvira Lindo y muy bien traída tu particular versión de la viñeta del genial Riki Blanco.
    Ah!!! Y del todo explicativa la línea editorial de este Blog con la imagen en la cabecera de la columna derecha. La matraca que nos van a meter cada minuto (hasta en la sopa) sobre "La Roja" va a ser antológica. Qué p...o perezón!!!

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