domingo, 30 de noviembre de 2025

ISRAEL VS PALESTINA... PARA PRINCIPIANTES (Introducción)

Quien en su día fuera delegado general del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el belga Rudi Barnet, ha elaborado un interesante glosario sobre el conflicto que ha padecido (padece y padecerá) la Nación Palestina titulado "Israel vs Palestina... para principiantes".

El texto, redactado en francés (por lo que hemos utilizado la Inteligencia artificial para traducirlo lo más correctamente posible), está organizado alfabéticamente por lo que, desde mañana, 1 de diciembre, junto con el artículo diario (publicado sobre las 00,00h.), publicaremos un capítulo de esta serie (sobre las 15,00h.) con el mismo orden alfabético que el utilizado por el autor. Por ejemplo (A-1ª Parte), (A-2ª Parte), (B), (D-F), o (U-Z).


INTRODUCCIÓN. 


Un célebre proverbio afirma... ¡Los hechos son más tercos que un alcalde de Londres! ¿Entonces? Guiñando un ojo a una conocida colección de bolsillo, este pequeño abecedario ilustrado tiene el modesto objetivo de informar a aquellos que tienen dificultades para identificar o descifrar informaciones, declaraciones, protagonistas... en resumen, para ver un poco más claro en las realidades y prácticas de la última colonia de asentamiento del siglo XXI.

Lejos de pretender ser exhaustivo, este modesto glosario solo pide ser completado, precisado, corregido, actualizado... El contenido de cada una de las secciones, todas relacionadas con la tragedia del Pueblo palestino, proviene esencialmente de la recopilación de información difundida por organismos internacionales (ONU, UNESCO...), ONG preocupadas por los Derechos Humanos (Amnesty International, Human Rights Watch, Liga de los Derechos Humanos, UJFP, Addameer, B’Tselem, International Solidarity Movement (ISM)...) y los Medios de comunicación más respetados... o no (Palestine Remembered, Le Monde Diplomatique, Politis, The Guardian, Aurip, Haaretz, Mondoweiss, Palestine Solidarité, Pressenza, France-Irak Actualité, Yaani, Blast, Courrier International, Capjpo EuroPalestine, Middle East Eye, Orient XXI, Chronique de Palestine, The Cradle, Assawra... ), sin olvidar, por supuesto, los Medios simpatizantes o propagandísticos del régimen sionista (I24 News, K., BFM TV, Tribune Juive, CNews, ActuJ, LCI, J Street, Le Point, Franc-Tireur, Times of Israel, Yediot Aharonot...)... y los comunicados del propio Ejército israelí.

Más allá de la información sobre los hechos, temas, ideologías, movimientos o personas, la lectura de este glosario/ayuda de memoria también debería permitir, al menos eso espero, una visión "panorámica" de lo que ha conducido al horror actual... Desde los primeros abusos colonialistas de la década de 1920 hasta las voluntades genocidas de hoy. Para no ahogar al lector en una lista desmesurada de fuentes, he preferido no establecer un catálogo de referencias... Pero están a disposición de quien las solicite. Esperando que este "Israel vs Palestina... para principiantes" (publicado el 20 de noviembre de 2025) sea, a pesar de sus carencias, útil para aquellos que no aceptan ser cómplices de los crímenes cometidos en su nombre.

EL INSÓLITO IRRESPETO HACIA UN NONAGENARIO SUPERVIVIENTE DEL BOMBARDEO DE GERNIKA POR PARTE DE PRADALES Y GORROÑO

Casi como el del Rey, que estuvo en Gernika pero como si no fuera con él, fue lo que ocurrió un 26 de abril de 1937 y, en otra medida, un 28 de noviembre de 2025. Por recordar. Fue la Legión Cóndor quien bombardeó Gernika, mató al Pueblo llano en un día de mercado que sirvió como banco de pruebas, y lo hizo la Legión Cóndor pero lo autorizó Franco-Mola diciendo aquello de “si no os rendís arrasaré Vizcaya”, papelitos incluidos desde los aviones.

Franco tuvo un heredero que por ahí sigue en Abu Dabi, que ha escrito sus Memorias, donde el entonces “Príncipe de España y hoy su Majestad el Emérito Borbón" le muestra todo su cariño. No en balde le dejó toda una finca, un cortijo muy grande llamado España y todo “atado y muy bien atado”. Y ese señor tan campechano dijo que aquí no había ruptura alguna con la dictadura sino una simple reforma, y es su hijo (a quien le pasó la corona, por su mala conducta pública y privada), quien estuvo en la Gernika de la Reforma. El hijo, el viernes en Gernika, estuvo como un poste como si la cosa no fuera con él.

Pero con ser esto muy grave ocurrió un hecho que demuestra que hay otros, que hacen de la prepotencia su modus vivendi, e hicieron lo mismo con un venerable superviviente de 90 años a quien no le dejaron estar con el presidente alemán ni le dejaron le dijera al Borbón-hijo que tiene que pedir perdón como lo hizo el presidente alemán.

Y es que la historia tiene miga. Y lo denuncio porque van de guays, me llaman resentido, pero actúan con una falta de sensibilidad humana, de cercanía y transparencia que da bastante asco. Por eso lo denuncio por segundo día consecutivo y lo haremos las veces que hagan falta.

El alcalde de Gernika se apellida Gorroño. Y lo es porque una señora que se llama Itxaso Atutxa "negoció" con él su candidatura de tal manera  que lo que iba a ser un aliño de un añito se va a convertir en toda la legislatura. Vaya lince la buena señora. Otra que te mira por encima del hombro y es más negada que Mortadelo. La prepotencia gorroñona encontró otra prepotencia y tan malas artes como la suya. Y es que la señora, que es -como se dice ahora- la compañera del presidente del EBB, Aitor Esteban, no solo lo hizo garrafalmente mal en Gernika sino también en Mundaka, con escuchas bajo la camisa incluidas, tipo Koldo o Villlarejo, o en Plentzia. También se lució en Getxo, en Bilbao, y allí donde impuso, con el "estilo Gorroño", su ordeno y mando. Como los patos del Parque, cuando había, cada paso una cagada.

Pues bien. El señor alcalde de Gernika, José María Gorroño, no permitió que Emilio Aperribai, un anciano encantador y su hija de gran motor, estuvieran en el museo con el presidente alemán, con el rey y con Pradales, como si hubiera trescientos supervivientes, siendo solo uno y hombre que podía haber equilibrado la presencia de un superviviente que salió siendo bebé junto a Mari Carmen y Crucita (las invitadas especiales de Gorroño). Como si las bombas que aguantó la familia de Emilio Aperribai fueran de fogueo y las de Crucita y Mari Carmen, incendiarias. Y como si a la familia Aperribai el fascismo no le hubiera perseguido toda su vida con saña, y como si Emilio Aperribai no hubiera contado su triste historia a una escritora como Fátima Diez en la que relata todo con pelos y señales. Ya sé que Pradales solo lee los informes de Mikel Jauregi, pero Gorroño podía haber hecho un mínimo esfuerzo porque, a fin de cuentas, Aperribai es tan gernikés como el alcalde Gorroño, o incluso más, pues Franco quiso acabar con él.

Y por más que el consulado alemán quiso que esa injusticia se solventara, no hubo manera. Y lo mismo hizo Pradales responsable del acto de Gernika junto a su nefasto mayordomo, Ander Caballero, un auténtico tipejo que sin ser del PNV actúa como si fuera un pata negra de Sabin Etxea.

Van por la vida diciendo a los demás lo que han de hacer y que han de pedir perdón y ellos cometen semejante felonía. No sé cómo Pradales le sigue permitiendo a este outsider semejante actuación.

Bien se cuidaron de la parafernalia, de los encorbatados y ensotanados supervips, esos que están en todos los saraos (Ibone Bengotxea incluida) y, al parecer, no había un puto sitio para un señor de casi 90 años a quien su madre sacó en brazos de Gernika en llamas en 1937. ¿Tenían miedo les robaran el show?

Asimismo Pradales se las trae. En acción insólita le llevó al alemán a Ajuria Enea para nada que no fuese para masajear su ego, y por la tarde al Guggenheim. No se le despegó al presidente y estuvo al lado de él como una lapa pero, para atender a un tan meritorio superviviente, le dijo con sus hechos: "ahí te pudras". Una acción canallesca en toda regla.

Mucho quejarse pidiendo al rey pida perdón, y Pradales y Gorroño cometen una fechoría en día tan señalado contra un anciano poniéndose el lehendakari muy digno mientras le reclamaba a Felipe VI buena conducta y petición de perdón.

¿Y quién le pide perdón a Emilio Aperribai y a su hija Mónica? ¿Lo hará Pradales o uno de sus 21 asesores? No parece.

Conociendo a Pradales (que ha acabado con todo lo que se movía en el anterior Gobierno del lehendakari Urkullu) y conociendo al déspota de Gorroño, el pobre Emilio Aperribai y su muy meritoria hija Mónica, han tenido que añadir una muesca más de un terrible disgusto en toda una vida que ha pivotado, girando y recordando aquella masacre, que les dejó sin nada y hubieron de rehacer su existencia en La Rioja.

Lo del viernes contra los Aperribai fue impresentable, muy cruel, y falto de educación y sensibilidad. Pero ya sé que contar estas cosas es como pedir angulas gratis en la Ría o goles a los Williams en estos momentos. Donde no hay mata, no hay patata y tanto Esteban como Pradales, que no han vivido en sus casas los efectos del Bombardeo, seguirán haciendo éstas y otras cosas peores.

Si, estoy muy indignado. Y, claro, sin que me lo digan ningún palmero, también estoy tan resentido como -imagino- que lo pudiera estar cualquier persona de bien.

sábado, 29 de noviembre de 2025

LA FALTA DE RESPETO A UN SUPERVIVIENTE DEL BOMBARDEO DE GERNIKA

La fotografía está obtenida en el Batzoki de Larrazabal. Se trata de una comida de Betiko Lagunak con motivo de "El Juramento de Larrazabal".

Vemos a  Emilio Aperribai y de su hija Mónica, padre e hija que llevan años reivindicando que el Estado español reconozca la barbaridad que otros españoles permitieron en Gernika. Lo escribió en un libro la escritora Fátima Diez. De hecho el año pasado Emilio, pudo hablar en Gernika unos minutos con el ministro Bolaños para que se tomara en serio esta demanda. Ayer volvió con la misma demanda en la Cadena SER-Euskadi) desde los micrófonos de Radio Bilbao.

Emilio tiene casi 90 años y salió del bombardeo en brazos de su ama. Su aita llevaba herido a su otro hermano. Es pues un superviviente del Bombardeo de aquella Villa, cuando apenas quedan ya supervivientes.

Pues bien. Prepararon una carta que el cónsul alemán estaba dispuesto a facilitarle la entrega al presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, pero ¡oh inhumanidad!, no contaba con el alcalde Gorroño ni con la poca sensibilidad de las gentes que lo han organizado todo y al bueno de Emilio le han excluido de la escena donde se les ve al Rey de España, al presidente alemán y al Lehendakari. ¿Puede ocurrir algo así con un superviviente tan activo de aquella tragedia contando con cerca de 90 años?. Pues sí, y ocurrió ayer.

Su hija Mónica ha hecho público su inmenso dolor que transcribo: "No voy a decir quienes han sido los culpables, ellos ya lo saben, allá con su conciencia. Saben que lo que han hecho hoy no es correcto, no es de personas con sensibilidad, educación, principios, ni ética.

Lo que hoy han hecho con una persona de casi 90 años, superviviente del bombardeo de Gernika, con una trayectoria de reivindicación, defensa de la paz, alguien que acude y se implica en casi todos los actos relacionados con la memoria histórica y que se preocupa por transmitir esa memoria, alguien que padeció una guerra, un exilio, silencio, miedo, una dictadura, alguien que se emociona… no ha estado a la altura de políticos empáticos.

Hoy los verdugos no le han disparado con bombas desde el aire como hace 88 años, esta vez los verdugos iban con traje y corbata y le han disparado al arrinconarle, ningunearle y silenciarle. Le han revictimizado y eso les define como políticos y personas.

Te invitamos al acto que es lo que quieres y creemos que te mereces, al igual que el resto de las víctimas que también querían ir pero que "no tenían sitio" para ellos, pero tú con eso, confórmate que ya es bastante porque no contábamos contigo.

Hemos preferido traer a personas que eran "más importantes" que a las víctimas del bombardeo a las que estaba dirigido el acto. Pero no queremos que se te vea, tú no existes, no tienes voz y no eres nadie. Porque ya sabes, hay categorías de víctimas y tú no puedes hacer sombra a nadie.

Que comportamiento más vergonzoso.

Que feo se han portado, que innecesario quedar mal y hacer daño gratuitamente, que falta de respeto, pobre hombre, pobre Aita.

Tengo que dar sin embargo las gracias al Cónsul de la República Federal de Alemania, Michael Jhon Voss, se ha portado con nosotros magníficamente. Le solicitamos que Aita pudiera entregar una Carta de agradecimiento por su gesto y su manifiesta voluntad de renovar la reconciliación con las víctimas.

Se hicieron las gestiones y la proposición fue aceptada por el Embajador y desde Berlín la vieron con muy buenos ojos. Finalmente ha sido el Cónsul alemán en Bilbao quien ha hecho llegar esa misiva al Presidente de Alemania, Frank Walter Steinmeier, algo que, desde aquí, también le agradecemos."

viernes, 28 de noviembre de 2025

EX-FISCAL GENERAL DEL ESTADO: ¿DE REPRESOR A REPRESALIADO? (Por Gonzalo Boye en ElNacional.cat)

La reciente condena al fiscal general del Estado ha generado una convulsión política, mediática y jurídica que, si bien afecta al corazón institucional del Estado, no debería sorprender a ningún jurista mínimamente objetivo e intelectualmente honesto.

El caso se ha presentado como una supuesta persecución política contra el núcleo duro del sanchismo, pero una mirada más rigurosa revela una realidad mucho más compleja y, sobre todo, incómoda para quienes durante años han cerrado los ojos ante prácticas similares cuando las víctimas eran otras: el independentismo catalán y quienes lo defendían. Hoy, cuando las tornas han girado, quienes callaron o aplaudieron la represión descubren súbitamente los peligros de una maquinaria que nunca dejaron de alimentar.

Existe una diferencia fundamental entre la represión sufrida por el independentismo catalán y los procedimientos actuales contra dirigentes socialistas: mientras los primeros fuimos perseguidos por nuestras ideas políticas o nuestro desempeño profesional, los segundos lo son por actos concretos, susceptibles de reproche penal.

El independentismo padeció actuaciones penales, policiales, tributarias y mediáticas basadas en un desacuerdo ideológico con sus objetivos políticos; se construyó un “enemigo” y se legitimó todo lo que fuera útil para neutralizarlo. En cambio, lo que afecta hoy al entorno de Pedro Sánchez no está relacionado con el ejercicio de derechos políticos, sino con graves hechos presuntamente delictivos. Confundir ambos planos es un error histórico y moral.

El relato dominante ha querido situar la represión del independentismo como un fenómeno propio del Gobierno de Mariano Rajoy. Sin embargo, el análisis jurídico, procesal, estadístico y mediático de los últimos años demuestra que fue bajo el Gobierno de Pedro Sánchez cuando el aparato represivo adoptó formas más sofisticadas, más perversas, más invisibles y, sobre todo, más sistemáticas.

La cooperación entre determinadas fiscalías, unidades policiales, aparatos tributarios y medios afines generó una maquinaria muy eficaz para erosionar derechos fundamentales sin generar grandes escándalos públicos. Álvaro García Ortiz no fue ajeno a ese funcionamiento: lo dirigió, lo avaló y lo potenció. Su condena no es una anomalía; es la consecuencia natural de un sistema que él mismo ayudó a consolidar.

Desde un punto estrictamente técnico, la condena del fiscal general no es sorprendente. Las pruebas indiciarias practicadas durante el juicio oral permiten reconstruir con claridad la dinámica comisiva de la revelación de información reservada. El debate no gira en torno a si los periodistas tenían una fuente —un extremo que forma parte de la lógica del periodismo de investigación que no debe confundirse con el periodismo de filtraciones—, sino a si García Ortiz intervino en una cadena de revelaciones prohibidas por la ley. Y los indicios, concatenados y razonados conforme a la jurisprudencia más consolidada, permiten sostener sin demasiada dificultad la autoría de esos hechos.

Que la fuente periodística siga protegida, como debe ser, no elimina la responsabilidad de quienes, desde posiciones institucionales, manejan información sensible y están sometidos a estrictos deberes de sigilo —parte del truco mediático ha sido pretender confundir a “la fuente” con el “revelador”. En este caso, el elemento objetivo de la conducta y la conexión indiciaria entre el cargo y la filtración configuran un escenario que ningún jurista honesto puede calificar de sorpresivo.

Lo que resulta llamativo no es la condena, sino el olvido colectivo de que Álvaro García Ortiz ha sido, durante años, uno de los brazos ejecutores de la política represiva contra el independentismo catalán. Su trayectoria al frente de la Fiscalía General y, antes, como número dos, se caracteriza por una participación activa en estrategias dirigidas a erosionar derechos fundamentales mediante filtraciones, querellas selectivas, operaciones mediáticas y una visión patrimonialista de la Fiscalía.

La sentencia aún no se ha hecho pública, y, por tanto, su contenido deberá ser analizado con rigor cuando se conozca. Sin embargo, resulta evidente que la maquinaria mediática afín al Gobierno de Pedro Sánchez ha activado ya una estrategia de deslegitimación preventiva. Da igual cuál sea el contenido exacto de la sentencia: la reacción política y narrativa estaba preconfigurada.

El mismo ecosistema mediático que durante años respaldó sin fisuras actuaciones ilegales contra el independentismo, ahora se erige en defensor apasionado de una injustificable versión de lo que debe entenderse por Estado de derecho. La contradicción es evidente: quienes antes justificaban cualquier desviación del poder punitivo porque afectaba al “enemigo”, hoy denuncian golpismo cuando las decisiones judiciales afectan a uno de los suyos.

El escándalo no es la condena: es la incapacidad de quienes hoy claman contra la supuesta persecución para reconocer que los mecanismos que ahora los golpean fueron denunciados durante años por los sectores que ellos mismos estigmatizaron. Muchos juristas, activistas y defensores de derechos fundamentales señalamos, una y otra vez, que la arquitectura represiva del Estado español operaba al margen del control judicial efectivo, con una connivencia inquietante entre aparatos policiales, fiscales, tributarios y mediáticos.

Frente a esas denuncias, la respuesta fue el silencio cómplice. Hoy, cuando las víctimas ya no son independentistas ni su entorno, sino figuras centrales del espacio político que alimentó ese silencio y utilizó los recursos públicos para reprimir, se rasgan las vestiduras y hablan de persecución, lawfare o activismo judicial. Pero la realidad es más simple: están descubriendo que el poder sin controles siempre termina pasando factura.

En todo caso, no debemos perder de vista que el verdadero detonante de la actual crisis institucional no es la sentencia —que aún no la conocemos—, sino la promulgación de la ley de amnistía. Esta norma ha tensionado el sistema hasta extremos insospechados porque ha puesto en evidencia las contradicciones acumuladas durante años y ha obligado a un sector del poder a posicionarse en un escenario de pérdida de control.

La reacción no ha sido hacia una regeneración institucional, sino hacia una implosión caótica que reproduce la polarización izquierda-derecha como si de un cortafuegos se tratara. Y en medio de ese caos, parte del independentismo ha salido en defensa de García Ortiz, uno de sus principales represores, como si la identidad política del perseguido configurase por sí misma su inocencia jurídica. La paradoja es difícil de justificar: defender a quien construyó parte esencial del aparato que te perseguía es un error que confunde adversario ocasional con aliado estructural.

Podrá gustarnos más o menos la sentencia del Tribunal Supremo y será legítimo discutirla cuando se publique. Pero lo que no puede aceptarse es la amnesia selectiva respecto de la actuación del propio Álvaro García Ortiz durante los años de Gobierno de Pedro Sánchez. Fue protagonista de filtraciones, estrategias de desgaste contra adversarios políticos, uso perverso de los instrumentos de control tributario y dinámicas institucionales que hoy él mismo padece.

Por eso, la cuestión central no es la suerte procesal de García Ortiz, sino el sistema que él contribuyó a consolidar: un sistema que utilizó la información sensible —personal, privada, tributaria— como arma, la Fiscalía como instrumento político y los medios como altavoces de filtraciones que nunca debieron producirse.

La condena a García Ortiz no es un rayo caído en cielo sereno: es el retorno inevitable de prácticas que durante años muchos denunciamos sin ser escuchados. La progresía española, hoy escandalizada, está simplemente enfrentándose a una realidad que contribuyó a normalizar. Y la lección es evidente: un Estado que permite la erosión de derechos fundamentales contra un colectivo político termina aplicando las mismas armas contra sus propios defensores cuando cambian las circunstancias.

En definitiva, la condena a García Ortiz no deja margen para la duda: su culpabilidad es evidente a la luz de las pruebas practicadas. Pero ese no es el auténtico desafío que enfrenta hoy el Estado español. Lo verdaderamente relevante es si esta situación servirá —o no— como detonante para la regeneración democrática tantas veces anunciada y siempre pospuesta. Y conviene decirlo con claridad: el Gobierno de Pedro Sánchez no está en condiciones de liderar ese proceso porque ha sido parte activa del deterioro institucional que ahora dice lamentar. La regeneración democrática solo será posible mediante un pacto amplio, serio y estructural entre todas las fuerzas políticas que estén dispuestas a transformar la actual formalidad democrática —que funciona más como un decorado que como una garantía efectiva de derechos— en una democracia sin adjetivos, exigente consigo misma y respetuosa con todos.

Para alcanzar ese horizonte es indispensable empezar por regenerar al propio partido en el Gobierno, atrapado en dinámicas internas más propias de una secta que de un partido político y que lo incapacitan para impulsar cambios profundos. Tampoco es sano para ninguna democracia que no existan alternativas ideológicas reales ni que la ausencia de alternancia en el poder se convierta en una forma de normatividad política que erosiona los contrapesos y asfixia la cultura democrática. Si esta crisis sirve para abrir un nuevo ciclo, será un paso adelante; si solo conduce a reacomodos superficiales, España seguirá atrapada en el mismo bucle de decadencia institucional que tantos han contribuido a construir.

NOTAS DEL EDITOR:

Lo que le ha pasado a García Ortíz es que pensaba que lo que hizo con los catalanes se lo podría hacer al novio de Ayuso. Y ahí ha pinchado.

Es lo que le pasó a Garzón cuando hizo lo que hizo a los abogados del PP, y lo que les hacía a los abogados de Gestoras Pro-Amnistía. Y, claro, era ilegal. El muy sinvergüenza estuvo en la manifestación convocada en apoyo de García Ortíz al lado de su pareja, Lola Delgado.

Por todo lo expuesto por Boye, y tras esta breve reflexión, llegamos a la conclusión de que el fiscal general del Estado bien condenado está.

jueves, 27 de noviembre de 2025

NUEVOS RICOS

Cualquier persona joven, abertzale, e inquieta que vea esta fotografía tomará inmediatamente la decisión de no sumarse a un Partido que goza tan obscenamente de las prebendas de los continuos saraos y de la ineficacia asesorada por decenas de paniaguados, así como por el interés en ponerse semejantes modelitos en tiempos en los que el Mundo está como está.

No es que nosotros seamos expertos en moda, ni en protocolo, pero la primera imagen que nos viene a la cabeza al ver el pose de photocall es la de seis señoras vestidas horrorosamente de no sé qué que no sea en Carnavales acompañadas de tres camareros. 

No ponemos en cuestión que uno tenga que estar aseado y "elegante" en ciertos momentos pero viendo a la Vice, Ibone Bengoetxea con semejante trapío tan caro cuando su gestión adolece de iniciativa en todo, o a Leixuri Arrizabalaga (la madrina del acomodador Iturrate) con semejante chilaba, y a los demás en plan exposición para la historia cuando se trataba tan solo de una cena oficial, nos hacemos cruces sobre la calidad de la gente que nos dirige aunque no sabemos hacia donde.

Y no sigo porque el incompetente alcalde Aburto -como hemos dicho- parece más un camarero de La Bilbaina que otra cosa, luchando contra la largura de sus pantalones, dos tallas más... Y si fuese eso (un camarero), sería normal que anduviese lloriqueando por las esquinas porque, con un sueldo de 1.500 euros, lógicamente no le llegaría para ayudar a su hijo de 31 años para acceder a una vivienda normalita en ese Bilbao en el que él mismo ha renunciado a construir viviendas asequibles para la gente joven.

Pero tampoco sería el caso ya que su "Ilustre" Medio de cabecera (El Correo Español) destacaba ayer que este buen señor es el alcalde mejor pagado de Euskadi y el segundo con mejor nómina del Estado. Sus 105.557 euros anuales solo se ven superados por los 110.688 que ingresa el madrileño José Luis Martínez Almeida (del PP, y al que mucha gente en Madrid le conoce como "Carapolla"). Tras ellos, están el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni (PSC-PSOE), con 104.000 euros y el exregidor de la "espantá" en Donostia, Eneko Goia, que cobraba 96.965 que, suponemos, también cobrará el sucesor de un fraude electoral de libro. La cuarta plaza de este peculiar ranking es para la máxima edil de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria (PSE-PSOE), que cobra 96.016 euros anuales. La nómina anual de cada uno de ellos es superior a la del propio presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que percibió 93.145 euros en el mismo periodo.  

En fin, volviendo a la foto de los modelitos indescriptibles, es lo que tenemos y lo peor es que no se dan cuenta de que su ejemplo daña diariamente la imagen del PNV. Y volviendo a a lo de Aburto y su "pobre" hijo de 31 años sin vivienda, indicarle que, como el suyo hay docenas de miles en Bilbao con la "pequeña" diferencia de que pocos de esos padres se embolsan más de 100.000 euros al año. Y, suponemos que, quién los llegue a ganar, echaría "un capote" a su hijo. Ya sabemos que es una expresión taurina pero, porque estamos hablando de un taurino, pues nos viene como un guante.

Resumen: Los ricos nunca lloran y si ése plantel de alfombra roja pretende empatizar con la actual sociedad (en especial la gente joven), se han equivocado de cuento. No pierdan de vista que, por si fuese poco, posan bajo un rótulo bilingüe donde, en castellano, podemos leer "Gracias por estar siempre a nuestro lado". ¿En serio esas señoras y señoros piensan que la gente está a su lado? Nosotros lo dudamos y, a pesar de que las urnas son sabias, ya no es que solo lo dudemos mucho, sino que lo dudamos muchichsisímo.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

ALEJADOS DEL ELECTORADO

Qué alejados de la sociedad (y metidos en su burbuja) están algunos politucos:

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, sugirió hace diez días en el programa Salvados de La Sexta que "Aliança Catalana es un invento de los servicios secretos españoles o de parte de la cúpula judicial".

La cuestión no es si Aliança Catalana ha surgido a iniciativa de los “servicios secretos”, de unos cuantos “resentidos” o de “cuatro frikis”. La cuestión es por qué ha conectado con una parte importante de la sociedad catalana independentista.

Lo que en verdad debería preguntarse Oriol Junqueras sería, en primer lugar, por qué una parte significativa (si no fuera significativa no le molestaría a Oriol Junqueras) de personas, de electores que antes depositaban su confianza y su voto en ERC ya no depositan su confianza política en esta formación política. 

En segundo lugar es analizar por qué estas personas que han dejado de depositar la citada confianza política en ERC, parecen estar dispuestas a hacerlo con Aliança Catalana.

Quizás nosotros deberíamos hacernos las mismas preguntas. No es lo mismo la opinión pública que la opinión publicada. La gente (el electorado) empieza a estar muy harto de la "agenda woke", de que se oculten los problemas que día a día ve y sufre. No lo manifiesta públicamente para no ser señalado, aunque lo hace en círculos de más confianza y, sobre todo, en la intimidad del voto.

Mucho nos tememos que los partidos que sigan manteniendo una postura "acomplejada", de una forma u otra, lo van a pagar en las urnas. Quizás muchas y muchos electores no pasen a votar directamente a opciones extremistas, pero si dejarán de votar a opciones "acomplejadas".

martes, 25 de noviembre de 2025

JUAN CARLOS: "QUERIDÍSIMO PAPÁ" (Por Nieves Concostrina en la Sección "Borbolandia" del Diario Público)

“Acabo de volver de El Pardo, adonde he sido llamado por el Generalísimo; y como por teléfono no se puede hablar, me apresuro a escribirte estas líneas para que te las pueda llevar Nicolás, que sale dentro de un rato en el Lusitania.

El momento que tantas veces te había repetido que podía llegar, ha llegado y comprenderás mi enorme impresión al comunicarme su decisión de proponerme a las Cortes como sucesor a título de Rey.

Me resulta dificilísimo expresarte la preocupación que tengo en estos momentos. Te quiero muchísimo y he recibido de ti las mejores lecciones de servicio y de amor a España. Estas lecciones son las que me obligan como español y como miembro de la Dinastía a hacer el mayor sacrificio de mi vida y, cumpliendo un deber de conciencia y realizando con ello lo que creo es un servicio a la Patria, aceptar el nombramiento para que vuelva a España la Monarquía y pueda garantizar para el futuro, a nuestro pueblo, con la ayuda de Dios, muchos años de paz y prosperidad.

En esta hora, para mí tan emotiva y trascendental, quiero reiterarte mi filial devoción e inmenso cariño, rogando a Dios que mantenga por encima de todo la unidad de la Familia y quiero pedirte tu bendición para que ella me ayude siempre a cumplir, en bien de España, los deberes que me impone la misión para la que he sido llamado.

Termino estas líneas con un abrazo muy fuerte y, queriéndote más que nunca, te pido nuevamente, con toda mi alma, tu bendición y tu cariño. Juan Carlos”.

Spoiler: no hubo bendición.

Aclaración: Nicolás era el marqués de Mondéjar, Nicolás Cotoner, preceptor del pupilo del dictador, luego jefe de la Casa del Príncipe y, por último, jefe de la Casa del Rey del 75 al 90; no hubo forma de jubilarlo hasta que cumplió los 85 años. Para más señas, Cotoner fue el mallorquín que pergeñó cómo robarles a los baleares Marivent para regalárselo a Juan Carlos y su prole, pese a que el propietario de la mansión había legado la propiedad a los ciudadanos de las islas para la instalación de un museo y el desarrollo de servicios culturales.

Cuenta Luis María Anson (ya saben, sin tilde desde que renegó de la españolidad de su apellido y reivindicó su origen británico) que cuando Juan de Borbón terminó de leer en Estoril la anterior carta, fechada el 15 de julio de 1969 y escrita de puño y letra por el traidor de su hijo Juan Carlos, la dejó abierta sobre la mesa de su despacho y musitó con los ojos humedecidos “dios dirá… ¡Qué le vamos a hacer!”.

No soy quién para poner en duda el relato de Anson puesto que fue testigo del hecho, pero sí tengo el derecho de no creerme ni una palabra de esa frase doliente que el periodista ultramonárquico y cortesano pone en boca de su jefe. Juan de Borbón debió de soltar por su boca lo más grande durante la lectura y, sobre todo, cuando la terminó; desde cagarse en el padre de su hijo sin reparar en que era él mismo y sin deducir que de tal palo tal astilla, hasta soltar dioses que retumbarían al otro lado del Atlántico.

Su hijo lo había traicionado. “¡A mí! ¡Coño! ¡Al legítimo Príncipe de Asturias!”. Juan Carlos, además, se permitía en su hipócrita carta utilizar en vano las palabras dios, dinastía, monarquía, patria y familia (todas escritas con mayúsculas para mayor pitorreo), precisamente las cinco instituciones a las que estaba traicionando mientras se inclinaba para comer de la mano de un dictador fascista y asesino. Juan de Borbón habría sido igualmente servil con Franco con tal de pillar trono, pero al menos a él le tocaba el turno. Su hijo, con 31 años cumplidos, aceptó robarle a su propio padre la legítima sucesión y, sin pudor alguno, pretendía disfrazar su latrocinio como el mayor sacrificio de su vida. Tampoco debe escandalizarnos esto, porque todas las familias de borbones desde el último cuarto del siglo XVIII han estado a guantazos, han expuesto sus vergüenzas sin rubor y, todavía hoy, doscientos y pico años después, no podemos encontrar un solo miembro honesto.

Decía hace unas semanas Juanjo Millás durante su conversación con Javier del Pino en el programa A vivir que Juan Carlos de Borbón era un gran traidor, y si no lo dijo exactamente así, da igual, lo digo yo. Este defraudador traicionó a sus padres, traicionó a su esposa, traicionó a Franco, traicionó al país, traicionó a su dinastía, traicionó a los españoles, traicionó a las amantes, traicionó a su hijo legándole una corona desprestigiada, deteriorada y corrupta; traicionó a su dios, traicionó a su secta católica y se ha pasado por su real arco del triunfo sus diez mandamientos. Ni siquiera dejó intacto el de “No matarás”. Juan Carlos, en resumidas cuentas, es el mayor traidor del reino porque carece absolutamente de escrúpulos y de moralidad.

Pero la felonía hacia su padre fue de traca. “Jamás, jamás aceptaré reinar mientras viva mi padre: él es el rey. Si estoy aquí es para que haya una representación viva de la dinastía española, toda vez que mi padre está en Portugal”, fueron sus declaraciones a Françoise Laot para el semanario francés Point de Vue a finales de noviembre de 1968. Siete meses después estaba escribiendo a su padre diciéndole eso de “donde dije digo, digo Diego”. Con un par.

Juan Carlos de Borbón, por tanto, ha sido el único en seis siglos que no ha ostentado el título de Príncipe de Asturias. De acuerdo con sus leyes dinásticas, nunca ha pasado de vulgar infante español. Fue un sucesor al trono de España ilegítimo, puesto a dedo por un dictador. Y de ese rey ilegítimo que nunca fue más que infante, hemos heredado otro rey ilegítimo que solo era el hijo del infante. Por eso a la democracia no deberían salirle las cuentas. Y de hecho no le salen. Ni a la democracia ni a muchos demócratas, que manifestamos un rechazo frontal a un supuesto rey católico que, aun careciendo de capacidades políticas, oradoras e intelectuales, ostenta la Jefatura del Estado por derecho genético. Y que, por supuesto, carece igualmente de valentía para consultar y conocer si una mayoría de españoles lo acepta como jefe de Estado. Bien conoce la respuesta: No. Por tanto, mejor no preguntar.

Pero regresemos al rey intruso Juan Carlos de Borbón, un títere en manos de su padre putativo Francisco Franco. Todo empezó en 1947, con un referéndum muy cómico convocado por el dictador en plena posguerra y cuando acababa de arrancar el trienio del terror, con torturas y fusilamientos extrajudiciales, procesos sumarísimos, consejos de guerra, aplicación de la llamada ley de fugas a quienes querían y como querían… En escenario tan espantoso, el dictador organizó un referéndum con un resultado decidido previamente. Franco preguntó a los españoles si apoyaban su famosa Ley de Sucesión para constituir España en un reino católico, y el “sí” fue aplastante. Nunca más ha vuelto a haber un índice de participación tan alto, y nunca han estado los españoles tan de acuerdo en algo, porque tampoco nunca han recibido tantas amenazas si no manifestaban estar de acuerdo con el dictador. Los que se abstuvieran se quedaban sin un sellito que permitía que la cartilla de racionamiento continuara vigente, y también se les negaría el certificado de buena conducta, algo absolutamente imprescindible para conseguir un empleo.

La amenaza a los que votaran “no” a convertir España en un reino católico, la verdad, tenía su gracia: quedaban automáticamente excomulgados, sin tener en cuenta que a los que tuvieran el valor de votar “no” les trajera al pairo la payasada de la excomunión. Los españoles, por supuesto, acudieron a votar en masa, el 90 por ciento. El 93 por ciento dijo que sí, que estaban deseando que España fuera un reino católico sin rey, con Franco como jefe de Estado hasta que a él le saliera de su peineta morena, y con el encargo de nombrar sucesor, rey o regente también cuándo y a quién le saliera a él de la misma citada peineta. Pese a todo, dos millones de españoles se abstuvieron y setecientos mil votaron que no.

Y pasaron 22 años, con Juan en Estoril esperando a ser llamado para ocupar el trono, y con Juan Carlos en Madrid a las órdenes del dictador. Hasta que llegó la carta. La maldita carta que el traidor de su hijo encabezó con aquel cínico “Queridísimo papá”. Juan no tardó en agarrar papel y pluma y dar respuesta al dictador y al felón de su hijo. Juan y su camarilla escribieron su famoso Manifiesto de Estoril el 18 de julio, pero prefirieron huir de ese día y lo fecharon el 19. “Españoles…”, empezaba diciendo, y seguía más adelante: “Para llevar a cabo esta operación no se ha contado conmigo, ni con la voluntad libremente manifestada del pueblo español (¡¿Perdonaaaa?!) Soy, pues, un espectador de las decisiones que se hayan de tomar en la materia y ninguna responsabilidad me cabe en esta instauración” (no pierdan de vista ese término, instauración, que Juan empleó de forma correcta y deliberada).

Que los borbones fabulan, ya no se le escapa a nadie, pero que Juan tuviera el rostro de reivindicar que el pueblo español debía manifestar libremente su voluntad cuando seguimos en 2025 sin derecho a hacerlo, tiene bemoles. Siempre que en este país se ha preguntado si se quiere o no un rey, han tenido que preguntarlo con trampas. Lo hizo Franco, con su referéndum fraudulento, y lo hizo el falangista Adolfo Suárez, metiéndonos un rey indigno en el referéndum de la Constitución porque sabía que este país iba a votar mayoritariamente no a la monarquía si se preguntaba de forma aislada.

Juan se quedó en Estoril reconcomiéndose, su camarilla continuó llamándole majestad para consolarle, y el felón, el infante Juan Carlos, llegó orgulloso y servil a las Cortes la tarde del 23 de julio de 1969 para jurar sobre la novela bíblica los Principios del Movimiento Nacional (el día anterior las Cortes habían votado la sucesión de Juan Carlos a título de rey por 491 votos afirmativos, 19 negativos y 9 abstenciones). Entre esos principios hay uno que dice que la nación española acata la ley de dios y que la doctrina católica es inseparable de la conciencia nacional y de las leyes. Y eso lo estaba jurando Juan Carlos, que no paraba de ponerle los cuernos a Sofía, que había deshonrado a su padre y a su madre y había matado a su hermano. O sea, que a todas sus indecencias hay que añadir la de perjuro. Solo estábamos en el 69 y ya había pisoteado cuatro o cinco de sus mandamientos. Con aquel juramento del 23 de julio, Juan Carlos pasó por arte de birlibirloque y con el mismo descaro del que luego hicieron gala su hijo y su nieta, a ser general de brigada de Infantería y Aire y contralmirante de Marina. Y eso sin saber disparar.

Y así llegamos al 15 de junio de 1971, cuando el dictador designó al infante Juan Carlos príncipe sustituto interino; que una se pregunta… y eso ¿qué demonios es? Pues una cosa que se inventa un dictador en una dictadura, y ya sabemos lo que es una dictadura gracias al escritor Enrique Jardiel Poncela: un sistema de gobierno en el que lo que no está prohibido, es obligatorio. Príncipe sustituto interino significaba que Juan Carlos sería el suplente del dictador si el dictador tuviera que ausentarse o se sintiera indispuesto, pero de forma interina. O sea, para ponerle y quitarle cuando le viniera bien a Franco. Le hizo un contrato por horas a la espera de decidir si le hacía fijo.

Y como Juan Carlos fue un infante agradecido al criminal que tantas desgracias trajo a este país, tres días después del feliz acontecimiento de la muerte de Franco fue proclamado rey bastardo de España en las Cortes. Su padre, desde París, le envió un entusiasta telegrama que rebosaba emoción y amor paterno: “Que dios te bendiga y buena suerte. Abrazos. Padre”. Vamos, para que se te salten las lágrimas.

Y en su papel de rey bastardo, ilegítimo, contrario a sus propias leyes dinásticas e igualmente contrario a las normas democráticas, ha continuado Juan Carlos hasta el mismo día de su abdicación como consecuencia de sus desmanes.

Ni siquiera recuperó la legitimidad Juan Carlos cuando, el 14 de mayo de 1977, Juan cedió los derechos dinásticos a su hijo con una pinza en la nariz diciendo aquello de “¡Majestad! ¡Por España! ¡Todo por España! ¡Viva el Rey! ¡Viva España!”. Solo entonces, en noviembre de aquel mismo año, se llevaron al nene Felipe a Covadonga para, delante de una muñeca, proclamarlo Príncipe de Asturias. Un príncipe también bastardo puesto que todo venía de una abdicación de derechos dinásticos forzada. Es un insulto a este país aconfesional que los borbones continúen validando sus prerrogativas delante de unos símbolos que solo les incumben a ellos y a los clientes de una secta católica con la que ya no comulga ni un cuarto de los españoles.

Todo se había hecho de manera fullera, irregular, saltándose normas, apañando nombramientos, inventando títulos, saltándose los tiempos, alterando sucesiones.

A Juan Carlos le inventó el dictador el título de Príncipe de España, pasó luego a ser rey ilícito mientras aún existía el legítimo Príncipe de Asturias, y Felipe, pese a sus paripés católico-festivos delante de la inventada Covadonga nunca ha pasado de ser el hijo de un simple infante que se encajó en el trono de rebote.

Y, en fin, así se instauró la dinastía Franco. No hubo restauración.

Seguiremos esperando el día de poder votar para deshacernos de esta estirpe indigna que nos instaló un dictador sanguinario hace 50 años.

domingo, 23 de noviembre de 2025

LA CADENA NO SE ROMPE... HASTA QUE SE ROMPA

Nuevas y nuevos pupilos para que la "katea" no se "etenga". Con todo, y pese a no conocerles, les deseamos lo mejor a los nuevos "Egikides" Ziortza, Jone y Ander. 

No nos gusta nada darles este tipo de consejos pero, visto lo visto, les diremos que si no protestan por nada y dicen amén a todo (además de defender en cualquier parte que todo está bien), hasta les pueden regalar una ficha para subir al tiovivo.

Y a partir de ahí, como en la Lotería de Navidad, a ver si les cae un premio gordo (y no nos referimos a Aburto, el "Gurú" Barandiarán, ni al abuelo cebolleta de Deia, Mediavilla).

Y, ya una vez dando vueltas en la puerta giratoria, con el tornillo-eje loco, que intenten hacerlo lo mejor posible. Eso sí: Que se aseguren buen@s padrin@s por si meten la pata hasta el fondo, al menos para que en menos de 24 horas, les trasladen al despacho de al lado haciendo lo que ya se conoce como "Un Egaña".

Yo ya estaba afiliado en EGI en 1983. Conozco a mucha gente. Algunos se quedaron en el camino y otros se quedaron. De los que se quedaron se podía saber entre quiénes estaban en Euzko Gaztedi Indarra por convicción o tradición (como quién escribe estas líneas) y a quiénes lo hacían por otro tipo de metas o aspiraciones personales. Y se les veía bien de lejos.

Tras tantos años, hemos podido seguir el rastro a muchas y muchos de aquéllos "Egikides" y ver como muchos siguen en sus casas, con sus nuevas familias (pareja, hijos...), y otros -también con sus parejas e hijos- han ido pasando de moqueta en moqueta, de despacho en despacho (cada vez más grande, cada vez mejor remunerado a la chepa de la Ciudadanía).

La pena de todo esto es que si tuviésemos un "abertzalómetro" o un "Jeltzalómetro" que midiese en una escala del 0 al 10, muchos de aquellos trepas no llegarían ni a un 3/4 en esas mediciones. Eso sí, a estas alturas ya tienen la vida más o menos resuelta. A alguno le suelo aconsejar que ahorre porque, las y los que son de mi edad, no van a llegar a la jubilación en un cargo público. Esto tiene toda la pinta de ocurrir irremediablemente más pronto que tarde y va a ser una verdadera tragedia para muchas familias el día que comprueben que ya no tienen red ni colchoneta debajo. Ni jugosa nómina pública asegurada a final de mes.

Laboralmente hablando, a ver dónde va a aterrizar esa banda rozando la sesentena.

Y con un par de viñetas podemos resumir todo sin necesidad de enrollarnos más: