domingo, 22 de febrero de 2026

EUSKADI 2030: TURISMO SOSTENIBLE Y OTROS OXÍMORON INSTITUCIONALES (Por Txema García en el Blog Busturi Eginez)

Hay palabras que deberían venir con manual de advertencias. «Turismo sostenible», por ejemplo, es una de ellas. Es el oxímoron favorito del Gobierno Vasco, que ha decidido construir su estrategia turística hasta 2030 sobre una contradicción tan grande que podría provocar vértigo semántico. Porque si algo ha demostrado el modelo actual es que el turismo, lejos de ser sostenible, es una máquina de saturar, encarecer, expulsar y decorar.

Pero claro, si le añadimos «sostenible», parece que el visitante viene en bicicleta, duerme en casa de un vecino y planta un árbol antes de irse. La Estrategia Vasca de Turismo 2030 del Gobierno Vasco es un documento institucional que debería estudiarse en las escuelas como ejemplo de palabrería hueca. Se habla de «resiliencia territorial», «dinamización experiencial y holística», «valor compartido» y «turismo transformador».

¿Qué significa todo eso? Nada. Son palabras que suenan bien, pero no dicen nada. Son el maquillaje del modelo de siempre, del que tantos problemas está dando en todo el mundo y que se basan en atraer más turistas, vender más territorio, y disfrazar el saqueo mediante el cuento de la lechera. Dicho de otra forma: Euskadi no se protege: se empaqueta. No se cuida: se promociona. No se habita: se consume.

La estrategia institucional del Gobierno Vasco y sus adláteres (las tres diputaciones forales) no contempla límites, ni frenos, ni alternativas reales y eficaces. Solo contempla crecimiento, expansión y ocupación. El turismo no se debate, se impone. Se presenta como motor económico, como solución mágica a todos los males. ¿Y los perjuicios? Se llaman «retos». ¿Y la expulsión de vecinos? Se llama «dinamización». ¿Y la saturación? Se llama «diversificación territorial». El lenguaje es tan perverso que convierte el saqueo en oportunidad, y la destrucción en innovación. La población autóctona aparece como «comunidad receptora», como si fuera un buzón donde llegan turistas. No se habla de derechos, de vivienda, de espacio público. Se habla de «hospitalidad». Como si el vecino fuera un recepcionista.

La Estrategia Vasca de Turismo 2030 no es un plan. Es una epopeya mitológica donde el turista es héroe, el territorio es decorado, y la supuesta «sostenibilidad» es el dragón que nadie se atreve a enfrentar. Tolkien estaría orgulloso. Este documento debería incluirse en los temarios de las escuelas de magia. Convierte la masificación en «dinamización», el hormigón en «puesta en valor», y el desarraigo en «experiencia transformadora». Eso sí, la Estrategia 2030 es tan ambiciosa que parece escrita por un comité de alquimistas: quieren convertir el turismo en oro sin tocar el plomo de la especulación, la gentrificación o el agotamiento del territorio. Más que una estrategia, parece el guion de una tragicomedia institucional: todos los personajes hablan de «sostenibilidad», pero nadie abandona el escenario del crecimiento infinito.

¿Cómo se come eso? Se traga, se digiere como se pueda mientras el telón cae sobre un decorado de pisos turísticos y selfies en cadena.

El documento y la palabrería oficial que le acompaña habla de «turismo regenerativo», pero lo que se regenera es la paciencia del vecino que ve pasar cada día veinte grupos guiados por su portal. Regenerativo, sí: como el musgo que crece en los eslóganes institucionales.

La estrategia promete «desarrollo equilibrado», aunque el equilibrio recuerda al de un funambulista sin red: cada paso es una concesión al mercado, cada nueva licencia turística es una pieza más que tambalea el vecindario y el vértigo, en última instancia, lo sufren los barrios que pierden su alma. Y cuando caiga todo, dirán que fue culpa del viento.

Se habla de «turismo de calidad», pero nadie define si esa calidad se mide en estrellas, en selfies por minuto o en el número de veces que se pronuncia «auténtico» en una visita guiada. Spoiler: la autenticidad no se vende en packs.

El documento insiste en «preservar el paisaje», mientras se proyectan miradores, pasarelas y parkings en cada rincón con vistas. El paisaje se preserva, sí, pero en formato JPG para Instagram.

No hay página de todo este programa y de otros documentos redactados por consultoras «amigas» que no rezumen palabrería hueca. Por ejemplo: hablan de una supuesta «transición hacia la neutralidad climática en el turismo vasco» que sería como intentar apagar un incendio con una copa de txakoli: elegante, pero inútil. O se instalan cargadores eléctricos en parkings turísticos mientras se inauguran vuelos low-cost a Hondarribia o abren nuevas rutas aéreas a New York desde Loiu cuando los habitantes de Enkarterri y de otros eskualdes de este territorio se las ven y se las desean para disponer de un limitadísimo servicio de transporte público a la capital vizcaina o entre ellos mismos. ¿Neutralidad? Solo en los comunicados de prensa.

Se refieren al Green Deal aplicado al turismo en Euskadi, que sería algo así como poner una hoja de lechuga en un talo de chistorra y llamarlo dieta. Se habla de economía circular, pero los souvenirs siguen viniendo de China y los hoteles de «eco» tienen más plástico que una feria de verano.

Hablan también de «ética turística» que es lo más parecido a la moral de un influencer en San Juan de Gaztelugatxe: postureo con filtro. Es decir, se predica el respeto al visitante y al entorno, pero se permite que los cascos históricos se conviertan en parques temáticos con alquileres imposibles para los vecinos.

No menos atrabiliario es hablar de «inteligencia turística» que es como tener un GPS sin cobertura en los Pirineos: promete mucho, pero te deja en medio de la nada. Se presume de big data, pero se sigue sin saber cómo evitar que el Casco Viejo de Bilbao se convierta en un airbnblandia con pintxos de autor a 5 euros. O se recopila información para saber cuántos turistas hay, pero nadie se atreve a preguntar si deberían estar ahí.

Toda la retórica de fondo de este y otros documentos oficiales hablan de «convivencia entre residentes y visitantes» como si fuera una comedia romántica. Pero en la realidad, los residentes hacen las maletas y los visitantes se quedan con el piso. Final feliz para el algoritmo de Airbnb.

Bilbao, Donostia, Zarautz, Zumaia, Lekeitio, Mundaka, Gaztelugatxe... todas convertidas en ciudades o lugares escaparate. Barrios vaciados, viviendas convertidas en pisos turísticos, plazas ocupadas por franquicias, paisajes saturados de turistas. La vida cotidiana se convierte en espectáculo, y el espacio público, en decorado. Y el Gobierno, lejos de regular, promociona. Basquetour reparte folletos como si fueran confeti en un funeral. La vivienda se convierte en mercancía, y el derecho a la ciudad en una estadística.

La visión para 2030 es clara: Euskadi como parque temático. Cada rincón convertido en «producto turístico», cada tradición en «experiencia», cada paisaje en «activo». Se habla de «turismo de calidad», pero lo que se busca es el turista con más poder adquisitivo. Se habla de «sostenibilidad», pero lo que se promueve es la ocupación permanente. El futuro que dibuja la estrategia no es un país vivo, sino un escaparate rentable. Y cuando todo se convierte en producto, lo único que queda es el vacío.

Euskadi no necesita más turistas. Necesita más límites. No necesita más promoción. Necesita más protección. No necesita más storytelling. Necesita más verdad. Porque si seguimos por este camino, en 2030 no quedará nada que proteger.

Así que esta es la paradoja final: el turismo en Euskadi se vende como experiencia única, pero se gestiona como mercancía de saldo. Todo a cien, con etiqueta verde y envoltorio institucional. Una geografía empaquetada, una cultura serializada, un futuro hipotecado en nombre del visitante. Y cuando todo haya sido monetizado, cuando el último rincón sea un mirador con parking y wifi, quizá descubramos que lo sostenible era haber parado antes.

Pero ya será demasiado tarde. Solo quedará una postal y estará en rebajas. Y ni siquiera será nuestra.

24 comentarios:

  1. Bilbao y gran parte de nuestros pueblos ciudades no se han recuperado aún, tras una decada de crecimiento económico en el continente, y siguen con locales de “se vende” / “se alquila”. Pero acabemos con el turismo que seguro que … habrá más.

    Ciudades como Donosti tienen una oferta gastronómica y cultural muy superior a lo que le corresponde a su población gracias al turismo.

    El turismo también alimenta la conectividad aérea, esa cl exhibidas al mundo de la que tampoco estamos sobrados.

    Pero no.

    Dilemas de sociedades que se creen ricas.

    Pero no lo son.

    ResponderEliminar
  2. Seguimos con la tradición de apuntar con el dedo y satanizar de forma maniquea tendencias cuando no sectores económicos enteros.

    El turismo plantea problemas que duda cabe, pero como todas las actividades económicas lo que ocurre es que hay que encarar estos desafíos sin el maniqueo bueno / malo o colgando un San Benito.

    La industria, siguiendo este forma de pensar en el que se reduce una actividad económica a sus peores estereotipos, contamina y destruye el medioambiente.

    El turismo al parecer degrada las ciudades, pero uno que vive en Bilbao, no cree que las tres o cuatro tiendas degrada souvenires o dos o otra franquicias sean tanto el problema en un Casco Viejo con muchas lonjas abandonadas y con no pocos problemas de seguridad, que no son precisamente los turistas quienes los traen, pero es más Woke el cargar las tintas sobre los turistas occidentales que sobre los agradecidos NiNis del Magreb a la hora de hablar de degradación de las calles.

    La pregunta sería que sería del centro de Bilbao, no pocos comercios o de nuestros vuelos al resto del mundo, cuántos sería recortarían, por no hablar de la reducción del PIB y gran parte de esa recaudación de la que viven los servicios públicos, si de hoy a mañana desaparecieran los turistas de Bilbao

    Los MENAS seguirían llegando del Magreb eso si, pero a ver de donde sacaríamos para pagar los centros, pisos tutelados de estos “turistas permanentes” a cuenta nuestra.

    ResponderEliminar
  3. Las exportaciones vascas descienden por segundo año consecutivo. Si la industria de componentes de automóvil pierde fuelle y PETRONOR exporta menos las exportaciones lo notan. Sólo Gipuzkoa mantiene el tipo a duras penas. Frente a este problemón que no se sabe abordar, lo más fácil es favorecer al turismo y a la hostelería. Puestos de trabajo baratos y sensación de que somos la hostia internacionalmente porque vienen a Getxo cruceros con 6.000 personas que justo bajan a mear y dar una vuelta rápida. También en esto nos engañan.

    ResponderEliminar
  4. Ayer vi un edificio precioso que había en Zorozaurre que Aburto y Abaunza tiraron. Si matamos las referencias,¿de que turismo hablamos si todo es igual?. La cantidad de agresiones que se han hecho a nuestro patrimonio urbano son de juzgado de guardia. Y eso es lo que da carácter a un pueblo y a una ciudad. Vamos a Praga a ver Praga. Aqui solo nos queda algo del Casco Viejo y el Ensanche y además se construye sin que se indique que hay que recuperar lo derruido. Aburto y Abaunza,Abaunza y Aburto pasarán a la historia por colocar ascensores y destruir bellezas edificadas.

    ResponderEliminar
  5. Creo que he viajado lo suficiente para ver que los que aqui se ofrece es muy poca cosa. Vivimos y hemos venido de una era industrial que ha dejado el suelo con lindane y otros venenos, las ciudades y pueblos construidos en función de una mano de obra que vino en tromba a partir de los años 60, los sindicatos impiden trabajar los domingos y casi todo cierra. Ya digo poco que ver
    Vienen familiares de otras partes del mundo y Bilbao y alrededores te da para un dia si se meten en el Guggenheim ( le ha faltado decir al autor que es un foco de infección), se vas a Gipuzkoa, otro dia y para. Tenemos pocas cosas y a la fuerza tienen que estsr masificadas. Hay un pensar propio de Bildu en que no tiene que venir no Dios pero nisosteos a Zahara de los Atunes o donde se quiera. De verdad, da repelus , por no decir otra cosa, la chorrada tras chorrada que se ha escrito hoy en la entrada escrita por un cavernícola. Una cosa es que no lo haga bien el gobierno vasco y las instituciones y otra poner a parir el turismo . He ido a Venecia y a otros lugares que daba vergüenza la masificación, pero acaso no he pagado y bien para ver a Venecia aún a sabiendas que parecía un parque de atracciones? Y Roma? Se ha de clausurar el Coliseo para no molestar? El guía particular estudiante de historia creo que me lo agradeció. Espero que en la Aste Nagusia o en Lus San Fermines se haga otra declaración en contra del turismo o es que ahi no que hay hucha?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y las lonjas vacías no tienen nada que ver con el turismo. Internet, a falta de imaginación, los costes , las trabas burocráticas y la falta de ayudas

      Eliminar
    2. Del todo de acuerdo con el de las lonjas vacías. En vez de alquilar un local para trabajar, hay zonas tradicionales donde parece que estás alquilando un pisazo de superlujo.

      Eliminar
    3. Totalmente de acuerdo

      Eliminar
  6. Lo primero es que se puede estar de acuerdo con el artículo , o no , pero es de agradecer una crítica sin insultar ni insultar a nadie.
    Lo segundo es que haber llegado tarde al boom turístico te da el comidín de saber donde se han equivocado otros. En decir , hasta aquí se puede llegar . La famosa rentabilidad marginal decreciente , cuando un turista mas te reporta mas gasto que rentabilidad.
    En tercer lugar mi experiencia local me ha demostrado que allí donde fracasaron EA , PNV , y Bildu , en la regeneración del casco viejo de mi pueblo , en 40 años , lo ha conseguido la llegada de los pisos turísticos .

    ResponderEliminar
  7. La industria ofrecía trabajo de calidad, el sector servicios ofrece trabajos precarios. Turismo es pan para hoy y hambre para mañana, excepto para los cuatro que se lo están llevando crudo. Puro escaparate.
    La degeneración del modelo económico en Euzkadi va en paralelo a la degeneración del EAJ, el pastel se lo reparten entre un grupito de elegidos y los demás a reirles las gracias y recoger las migajas y el resto a aguantar el chaparrón.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La industria trabajos de calidad?

      Eliminar
  8. Hace unos meses fui al casco viejo de Bilbao, a una tienda de siempre a comprar una figura de pelotari, puntista… pero habían cerrado la empresa que los hacia. Todo proviene de China, de Taiwán. Los mismos souvenirs de Bilbao se pueden comprar en cualquier otra ciudad. Hace poco le oí a uno que problemente sabría algo, en una cadena de radio, que la juventud vasca ha cambiado, bueno juventud, los menores de 40 años, y los de menos de 25 aún mucho más. Esto les aburre, no hay sentimiento vasco y viajan mucho más a cualquier sitio del mundo. Lo que llamamos turismo es otra forma de vivir. Estoy andioso de ver Montenegro, kosovo, serbia, , etc. nos tenemos que cerrar a que otros vengan a ver lo poco que les podemos ofrecer? Durante muchos años no venia nadie, porque no había apenas nada que ver y cierto grupo de seres de luz generaban malestar. Cuando vas a Sevilla, al sur , te das cuenta que muchos viven del turismo. Tiendas que te ofrecen cosas distintas, originales y ves pocas o ninguna lonja para alquilar. Por qué aquí no?y lo mismo en Galicia, norte de Portugal, Asturias. De Cantabria no digo nada porque la mitad de Bilbao va alli ( antes era La Rioja). Que piel más sensible!

    ResponderEliminar
  9. Algo falla ademas en nuestro turismo cuando teniendo el mismo clima cantabria, asturias y galicia tienen mas turismo.

    Creo que las administraciones ardanza/ibarretxe implementaron muy bien los comienzos del turismo pero luego vino Urkullu, y en esta faceta tambien, una chapuza inoperante.

    Lo de los sindicatos y sus dominguitos conciliadores, es de verguenza ajena. Tu te vas a Vigo o Gijon un domingo y esta lleno de vida, te vas a Bilbao y es un funeral.

    Urkullu lo jodió mas aun con su arte de acordar "entre diferentes" pero es verdad que los sindicatos y la IA son intratables en este sentido, siendo los mas ridiculos de todo el estado español.

    ResponderEliminar
  10. Turismo sostenible ,100 cruceros con chimeneas y miles de turistas de usar y tirar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los cruceros no son turismo de calidad. Mínimo tres noches pernoctando si lo es

      Eliminar
  11. Artxanda es un puilmon extraordinario para el deporte,para las carreras de caballos,para el a
    paseo,para museos. Pero este ayuntamienton no hace nada. Debería haber reconstruido como en Alemania el Casino de Artxanda destruido en la batañlla de Artxanda. en 1937 obra del arquitecto Pedro Guimón.Pero para eso hay que tener memoria histórica y no memoria de pez e incultura. Y eso que Asier Abaunza trabajó en el campo de golf de Artxanda pero instalado en el sillón,Agur,Ben Hur!. A cobrar y a obedecer.

    ResponderEliminar
  12. Más alicientes y en puntos dónde pueda acceder la gente sin molestar ni congestionar. El efecto Guggenheim ha calado en muchas ciudades y se estan reinventado. Ahí tenemos a Nantes con poca cosa pero mucha imaginación. Todo el puerto deportivo de Getxo cerrado. Es lo que tiene la mediocridad, la falta de huevos. He leido que alcaldes de Bildu quieren que ellos y los vecinos decidan qué va a ser Lemoniz. Supongo que tendrán mundo, mucha capacidad de innovación porque ya me veo haciendo un gaztexe, un antro psra artistas vascos ( lo que ellos opinan que son artistas vascos), un centro de interpretación para menas y otro para la energía antinuclear. Eso si, turismo cero

    ResponderEliminar
  13. Ay por Dios, qué protestones sois chicos. Si Bilbao está precioso con sus tiendecitas tan cukis de bollitos, sus cafés de especialidad, sus terracitas para apalancarse en cualquier esquina.Y con diversidad cultural que antes no había nada de nada. Era horrible, horrible aquel Bilbao de humos y trajes azul marino con corbata, ufff, todo el mundo súper ajetreado.. Y como caía sirimiri todo el rato pues lo de sentarse tranquila outdoor, una aventura o sea. Y ahora hasta hay mogollón de gimnasios y gente en bicicleta. Porque así nos cuidamos más y tenemos la mente más abierta y un finde en Vietnam por ejemplo te libera el espíritu. O un puente en la Antártida que está up.
    Y viceversa más turistas es lo que necesitamos, que antes teníamos hasta suvios astilleros metidos en plena city que terminaban en quiebra y ahora los que nos visitan dejan mucho, mucho dinero Y que haya más comercios guays 24/7 porque nos han cerrado Nude Project que era lo más de lo más.Que trabajen más los políticos ésos y la gente corriente para tener un Bilbao más pocholo aún, mas acogedor, o sea, como Miami y tal porque el mar lo tenemos a un pasito. Porfi.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los turistas q vienen a Getxo, no dejan ni un €…. Son bastante ahorradores…. No van a restaurantes, no compran ropa…. Salen con los bocatas de los super…. A ver cuando nos enteramos antes de hablar….. y vienen con unas pintas q dan lastima…

      Eliminar
  14. No nos gusta la industria porque echa mucho humo y es sucia y desgradable, no nos gusta el turismo porque nos perturba, no nos gusta la energía nuclear porque dicen que es peligrosa (aunque Francia, que está ahí al lado, tiene 70 centrales...) Entonces, qué kontxos nos gusta ??? Vivir sin trabajar ???

    ResponderEliminar
  15. Los cruceros no pernoctan….. disiento!! Les sale muy caro y no hacen noche…

    ResponderEliminar