viernes, 27 de febrero de 2026

SÍ. LUIS AITOR ESTEBAN TAMBIÉN DESCUBRIÓ AMÉRICA

Cuando Cristóbal Colón regresó de América se dijo que la había descubierto. El descubrimiento  verdadero fue el de unos llamados indios en una isla del Caribe  que abrieron la boca al ver descender de una barcaza unos tipos raros con un estandarte de algo que decían era Castilla y que buscaban como locos El Dorado y a las señoras de los aborígenes. Así que no. Colón no descubrió América... Ya estaba descubierta.

Me recuerda esta escena  cuando le oigo a Luis Aitor Esteban Bravo, como el otro día en la Cadena SER  y, sobre todo, cuando cierra su discurso diciendo que la otra cadena... su cadena... la famosa "katea ez da eten"... la que no se rompe hasta que viene un iluminati y se come todos los eslabones.

Normal. Su cadena nace en  Cañamaque y muere en Zeberio y, de momento, no la toca nadie salvo cuando él tocó la cadenade Ortuzar, que nacía en Sanfuentes y terminó en un cocedero de percebes.

Antes que Luis Aitor Esteban, como portavoces en el Grupo Vasco de Madrid anduvieron por el Congreso de los Diputados -haciendo lo mismo- Xabier Arzalluz Antia, Marcos Vizcaya Retana (recientemente fallecido), Iñaki Anasagasti Olabeaga, y Josu Erkoreka Gervasio y todos, según mi recuerdo, y porque era algo intrínseco al PNV, solicitaron la derogación de la franquista Ley de Secretos Oficiales que seguía "heredada" desde los tiempos de la dictadura. De hecho, hablamos de una Ley de 1968.

Ser miembro y presidente de un partido, y más si lo presides aunque sea con el 7% de apoyos (con una participación electoral interna del 9%), requiere una mínima elegancia y una milésima parte de solidaridad. Algo de lo que, evidentemente este señor, tan sobrado, egocéntrico y altivo carece. El adanismo es eso: Ser el  primero en el Paraíso Terrenal y terminar creyéndoselo, sobre todo si en lugar de un manzano, hay una secuoya.

Pues va a ser que no.

Y, como es sabido, a Luis Aitor, por mucho que se empeñe, solo le queda el rebote y andar diciendo a los cuatro vientos que en el PNV están muy molestos con ése Gobierno que les toma el pelo los días impares, mientras que los días pares, también le toman el pelo. Y es que el anuncio del presidente Sánchez de la desclasificación de los papeles del 23-F les pilló por sorpresa. Nadie les había avisado de que la medida se iba a adoptar esta semana en el Consejo de Ministros. Más aún, hasta hace bien poco, el único mensaje que habían recibido por parte de Moncloa era que "eso no se podía hacer". Lo dicho: Esto pasa cuando te toman por el pito de un sereno.

La respuesta ha sido constante incluso cuando el Partido le reprochaba al Ejecutivo que, si el Consejo de Ministros clasificaba, también podría desclasificar documentos: “Siempre nos han dicho que no podían y ahora, de repente, parece que sí pueden”, protestaban dando saltitos desde Sabin Etxea.

Pero queda más. Por querer, el PNV quiere más y eso no está nada mal siempre y cuando impongas tus pretensiones a cambio de apoyos. La medida ahora anunciada por el Ejecutivo español se le queda corta ya que, en realidad, desde 2016 intentan que se tramite y apruebe una nueva norma que pueda poner fin a la citada ley que regula los secretos oficiales en España desde 1968. Modificar esa norma franquista ha sido una cuestión presente en los acuerdos de investidura de Sánchez y en no pocas sesiones de control al Ejecutivo. Pero Luis Aitor Esteban considera que “no es suficiente”. Aunque ahora sea la desconocida Vaquero quién alce la voz, no deja de ser la voz de Luis Aitor, y de conseguirlo algún día, será Esteban quién se ponga la medalla. El líder del 9% del PNV lo intentó hasta el último día. Incluso en su última intervención en el Congreso antes de ocupar la presidencia del EBB volvió a reclamarlo. Ese día, Pedro Sánchez se comprometió desde la tribuna a reformarla e incluso le puso fecha: antes del final de la Legislatura. Hasta ahora. Es la enésima promesa que el PNV ve incumplida.

Mientras esa reforma legal llegue o no, el PNV quiere (con razón y cosa que desde aquí apoyamos) exprimir la vía de la 
desclasificación vía Consejo de Ministros que ahora se abre. Si ha sido posible con un episodio tan sensible como el 23-F, podrá hacerse con otros muchos que siguen sumidos bajo la Ley de 1968. El PNV ya tiene la lista de sucesos del pasado sobre los que exigirá transparencia: La "guerra sucia" contra ETA, los GAL, los atentados de la extrema derecha, la muerte de Mikel Zabalza en Intxaurrondo, el atentado contra el bar Aldana de Alonsotegi, las muertes del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz, o los sucesos de los Sanfermines de 1978

Así, la precitada desconocida portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, reclama al Gobierno que no deje la memoria “bajo llave” pero una cosa es pedir, otra obtener y, otra muy distinta, que te sigan tomando el pelo. Como hemos apuntado, pide que, con la misma voluntad política que ha mostrado, desclasifiquen muchos más documentos declarados secretos. Recuerda que "solo así demostrará que está en la defensa de los derechos civiles y democráticos, en busca de la verdad y la transparencia", siempre con la intención de homologar la legislación del Estado a la de los países de nuestro entorno. Voluntarista, sí. Legítimo, también. Insistimos que, desde aquí apoyamos esa línea, y no solo eso, sino que la reforma se realice en unas condiciones específicas.

La norma actual, aprobada por Franco, no fija plazos. Desde la primera proposición de ley de 2016, se urge a que la nueva norma establezca plazos automáticos de desclasificación: 25 años para documentos secretos (ampliables diez años más solo con justificación) y 10 años para documentos reservados.

También recordamos como, justo al final de la última legislatura de
 Mariano Rajoy, la propuesta del PNV se aceptó para iniciar su tramitación parlamentaria, pero la convocatoria electoral frenó el intento. En la siguiente legislatura, ya con Sánchez como presidente, el PNV volvió a registrar la iniciativa, pero las sucesivas prórrogas de los plazos de enmiendas frustraron la tramitación.

En 2020, la negociación de la investidura fue otra oportunidad perdida. En 2022, el Gobierno presentó su propia propuesta, la "Ley de Información Clasificada", pero no gustó al PNV por fijar plazos de hasta 50 años, el doble de lo solicitado por Luis Aitor Esteban. En el pacto de investidura de 2023 se incluyó de nuevo la reforma para los primeros seis meses de Legislatura. Humo.

A poco más de año y medio para que concluya, la promesa de Sánchez sigue paralizada entre "excusas" sobre la falta de mayoría suficiente. Lo dicho: Es lo que tiene a cogerle el gusto a que te tomen el pelo pero es igual. Ahí sigue el PNV, pico y pala, manteniendo el Gobierno de alguien al que, al parecer, también le ha debido cogerle el gusto a vacilar al PNV de una manera sistemática y todo a cambio de nada o, a lo sumo, de tres chucherías relacionadas con las competencias pendientes de transferir como, por ejemplo, la columpiada de "te dejo tres sillones (para tres amigos de La Famiglia) en Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) sin capacidad de decisión o gestión alguna". Eso sí, cobrando muy bien, que de eso parece que va la película en Sabin Etxea. 

Una pena. Suma y sigue.

1 comentario:

  1. Como le jode a Luis Aitor Esteban Bravo que le llames Luis Aitor Esteban Bravo. Bueno... el (como Aburto) también te llaman a tí "el hijoputa". Pero está claro que tú, Landa, tienes pedigrí jeltzale y ellos no.
    Un saludo en JEL desde Sabin Etxea.

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