miércoles, 20 de mayo de 2026

¿EUZKADI SEDE MUNDIALISTA? (Remitido)

He oído estos días algunas reflexiones sobre el Mundial y sobre si Bilbao y Donostia deberían entrar finalmente en esa dinámica. Y sinceramente, desde una perspectiva abertzale y cono vasco, cuesta entender siquiera dónde está el debate.

El primer hecho es evidente: la organización del Mundial no reconoce a Euskadi como nación. El segundo también: la selección de Euskadi no puede competir en esa competición ni se le permite participar con normalidad internacional. A partir de ahí, todo lo demás parece girar únicamente alrededor de un supuesto rendimiento económico que, además, está lejos de estar garantizado.

Las ciudades sede deben asumir cánones elevados, adaptar infraestructuras, movilizar recursos públicos y aceptar las condiciones que impone una organización privada internacional, sin siquiera tener asegurado qué partidos llegarían realmente a disputarse aquí. Es decir: mucho gasto, mucha cesión y muy poca capacidad de decisión.

Y luego está la cuestión política y simbólica. Un evento de estas características supondría también la presencia reforzada de cuerpos estatales en nuestras calles, algo que muchos no vemos precisamente como una imagen positiva ni necesaria para este país. Del mismo modo, resultaría difícilmente comprensible ver a las selecciones española o francesa jugando en Euskadi mientras la selección vasca sigue sin reconocimiento oficial.

Muy personalmente, incluso me parece obsceno que las propias instituciones vascas planteen siquiera la posibilidad de acoger partidos en estas condiciones. Porque en el fondo supone asumir como normal que este país exista únicamente como escenario, como infraestructura o como escaparate, pero nunca como sujeto político y deportivo propio.

Y precisamente por eso creo que esta cuestión no debería quedar reducida a debates municipales o a discusiones técnicas entre ayuntamientos y organismos. Si realmente existe una mínima coherencia institucional y nacional, quien debería posicionarse es el propio Gobierno Vasco y internamente el EBB , dejando claro que Euskadi no puede ser utilizada como sede de una competición que niega su existencia deportiva y nacional.

Además, en el hipotético caso de que Bilbao o Donostia acabasen acogiendo partidos, lo que realmente se estaría proyectando internacionalmente no sería Euskadi, sino España. Para la inmensa mayoría de aficionados y turistas que vendrían al Mundial, esos estadios pasarían a formar parte del “Mundial de España”. Esa sería la imagen que recorrería el mundo: estadios vascos integrados dentro de la representación internacional del Estado español, mientras Euskadi seguiría sin existir oficialmente ni deportiva ni políticamente dentro de esa competición.

Es decir, no solo no habría reconocimiento propio, sino que además se reforzaría una imagen completamente subordinada y absorbida dentro de la narrativa estatal española.

Por eso creo que, desde una óptica abertzale, no debería existir demasiada duda. No es una cuestión de que guste más o menos el fútbol. A muchos nos gusta. La cuestión es qué se legitima, qué se normaliza y qué papel aceptamos ocupar.

Y mientras Euskadi siga sin reconocimiento propio en el ámbito internacional, la respuesta debería ser bastante clara: NO.

4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con la/el articulista.

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  2. ¿Qué abertzale no puede estar de acuerdo con este artículo que aloja Landa en su Blog?

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  3. Andoni González Urbieta20/5/26 02:15

    Esta incompetente de manual (que está ahí por ser amiga de Itxaso Atutxa y por nada más) ¿Se va a pasar el mandato haciendo "reflexiones en profundidad"?

    Guggenheim de Urdaibai, Túnel de Sollube, Mundial de Fútbol... ¿Seguimos? ¿Camino de 4 años reflexionando con estudios pagados con dinero público? ¿Y si se va a su casa a reflexionar y nos quitamos a esta "carga" de encima?

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