La aceptación de una estrategia electoral compartida sin una posición propia claramente definida plantea una cuestión de fondo: quién marca el rumbo político de Geroa Bai y qué capacidad tiene el PNV para defender su propia estrategia en Navarra.El comunicado del 7 de octubre de 2026 de Geroa Bai sobre abrir la puerta a acuerdos electorales para las próximas elecciones generales no debería analizarse únicamente desde la conveniencia de sumar fuerzas en Madrid y parar a la extrema derecha. Para quienes estamos en el nacionalismo vasco la cuestión es bastante más profunda: ¿qué revela esta decisión sobre la fortaleza política del PNV en Navarra, sobre su capacidad para defender una estrategia propia y sobre su posición dentro de Geroa Bai?
Porque el problema no es que se dialogue con otras formaciones políticas. El PNV tiene una larga trayectoria de negociación y de construcción de acuerdos. El problema aparece cuando la política de alianzas deja de ser una herramienta al servicio de un proyecto propio y empieza a determinar los límites de ese proyecto. Y es precisamente ahí donde debemos situar nuestra preocupación.
Una nueva señal de debilidad política del PNV.
La aceptación de este planteamiento puede interpretarse como una nueva señal de debilidad del PNV dentro de Geroa Bai. No porque cualquier acuerdo electoral suponga una renuncia, sino porque una decisión de esta trascendencia debería estar precedida por una posición política propia, definida y reconocible del partido.
El PNV no puede limitarse a aceptar las decisiones que resulten del equilibrio interno de la coalición. Tiene la responsabilidad de defender su propia visión de Navarra, del nacionalismo vasco y de la representación política que necesita la sociedad navarra.
Si la orientación de Geroa Bai termina respondiendo prioritariamente a las posiciones de sus sectores socialverdes, mientras el PNV asume esa orientación sin hacer valer con claridad sus propios planteamientos, la cuestión ya no es solamente electoral. Es una cuestión de autonomía política y de capacidad para influir en las decisiones de la coalición.
Un partido con personalidad política propia no puede conformarse con estar presente en una coalición. Debe tener capacidad efectiva para orientar su rumbo, defender sus prioridades y explicar a la ciudadanía por qué toma unas decisiones y no otras.
De lo contrario, existe el riesgo de que su presencia orgánica se mantenga mientras su capacidad para definir la estrategia política se reduce progresivamente.
¿Quién dirige realmente la estrategia de Geroa Bai?
Esta es la pregunta que deberíamos plantearnos sin rodeos. Geroa Bai es una coalición plural, integrada por sensibilidades políticas distintas. Esa pluralidad puede constituir una fortaleza, siempre que exista un proyecto compartido y que sus integrantes dispongan de capacidad para debatir y defender sus posiciones.
Pero la pluralidad no puede convertirse en una excusa para que el PNV renuncie a ejercer su propia responsabilidad política. Tampoco puede significar que las decisiones estratégicas se adopten atendiendo principalmente a las prioridades de los sectores socialverdes, mientras el nacionalismo jeltzale termina aceptando una posición que no ha definido con suficiente claridad.
Si el PNV considera que una determinada alianza electoral es conveniente, debe explicarlo desde sus propios argumentos. Y si entiende que esa alianza puede debilitar la identidad nacionalista de Geroa Bai o diluir su capacidad de representar una opción diferenciada en Navarra, debe tener la autonomía suficiente para decirlo.
Lo que no parece razonable es que la necesidad de preservar la cohesión de la coalición termine convirtiéndose en un límite permanente a la capacidad del PNV para defender sus planteamientos. La cohesión interna es importante, pero no puede estar por encima de la claridad política. Una coalición no debería mantenerse cohesionada a costa de que una de sus principales fuerzas deje de ejercer plenamente su personalidad.
La autonomía política no consiste en aceptar lo que decide la coalición
La autonomía política de un partido no se mide únicamente por su estructura orgánica, por el número de cargos que ocupa o por su presencia en las instituciones. Se mide, sobre todo, por su capacidad para formular propuestas propias, establecer prioridades y adoptar decisiones de acuerdo con su proyecto político.
Desde esta perspectiva, la aceptación del acuerdo plantea un interrogante incómodo para el PNV: ¿está actuando como una fuerza que contribuye a definir la estrategia de Geroa Bai o como una organización que termina acomodándose a las decisiones que permiten mantener el equilibrio de la coalición?
No se trata de exigir una ruptura ni de negar la legitimidad de las demás sensibilidades que forman parte de Geroa Bai. Se trata de recordar que la cooperación política solo es plenamente legítima cuando ninguna de las partes renuncia a ejercer su responsabilidad ante sus propios militantes y ante la ciudadanía.
El PNV tiene una trayectoria, unos principios y una concepción de Euzkadi que no pueden quedar subordinados a la necesidad de alcanzar consensos internos a cualquier precio. La negociación es parte de la política; la renuncia permanente a defender una posición propia es otra cosa.
Y si esta decisión refleja una dificultad creciente del PNV para hacer valer su criterio dentro de Geroa Bai, entonces el problema merece una reflexión mucho más profunda que la conveniencia de una candidatura conjunta para las elecciones generales.
El riesgo de diluir el proyecto nacionalista en Navarra.
El nacionalismo vasco en Navarra necesita una identidad política reconocible y una estrategia adaptada a la realidad institucional y social del territorio. Su función no puede limitarse a participar en una mayoría parlamentaria ni a facilitar acuerdos entre formaciones que comparten algunos objetivos, pero mantienen diferencias ideológicas y estratégicas relevantes.
La defensa del nacionalismo vasco en Navarra exige que el electorado pueda identificar qué aporta específicamente el PNV y qué distingue su proyecto de las propuestas de otras fuerzas.
Si el debate electoral queda reducido a la necesidad de construir una candidatura amplia para las generales, corremos el riesgo de relegar las preguntas esenciales: qué modelo de Navarra defendemos, qué relación queremos mantener con el conjunto de Euzkadi, qué posición sostenemos ante las instituciones del Estado y qué compromisos estamos dispuestos a asumir para defender nuestros intereses.
No basta con compartir determinados objetivos con otras formaciones para concluir que debemos compartir también una estrategia electoral. Las coincidencias programáticas deben analizarse, los desacuerdos deben explicitarse y las condiciones de cualquier pacto deben negociarse desde una posición de autonomía. La fortaleza del nacionalismo vasco no reside en diluir sus diferencias para facilitar acuerdos, sino en ser capaz de cooperar sin perder su identidad.
La cuestión de fondo no es si Geroa Bai debe pactar o no con otras fuerzas políticas en unas elecciones generales. La cuestión es si el PNV dispone de una estrategia propia para Navarra y si tiene la voluntad política de defenderla dentro de la coalición.
Un acuerdo electoral puede ser útil cuando responde a objetivos concretos, ofrece garantías de representación y permite defender mejor un programa compartido. Pero cuando se presenta como una solución en sí misma, aceptando acuerdos tácticos que diluyen aun más nuestras bases políticas, resulta legítimo preguntarse qué proyecto político se está fortaleciendo realmente.
El PNV debería exigir claridad sobre los objetivos de la iniciativa, las condiciones de una eventual candidatura conjunta, la representación que correspondería a cada fuerza y las garantías para mantener una voz propia en Madrid. Y debería hacerlo desde la convicción de que su autonomía no es un obstáculo para la unidad, sino una condición para que esa unidad tenga sentido.
Aceptar una decisión colectiva no es, por sí mismo, una muestra de debilidad. Pero aceptar una orientación estratégica sin haber definido y defendido previamente una posición propia puede terminar consolidando una dinámica en la que el PNV pierda, aún más, capacidad de influencia dentro de Geroa Bai. Esa es la advertencia que no deberíamos ignorar.
El PNV no puede renunciar a ser protagonista de su propio proyecto.
La lealtad a una coalición no exige silencio. La responsabilidad política no consiste en aceptar todas las decisiones para preservar la estabilidad interna. Y la unidad no puede confundirse con la ausencia de debate.
Si queremos que Geroa Bai siga siendo un instrumento útil para el nacionalismo vasco en Navarra, debemos garantizar que el PNV pueda defender sus posiciones con claridad, influir efectivamente en las decisiones y explicar a la sociedad qué proyecto representa. Porque el problema no es pactar. El problema es llegar a un punto en el que la necesidad de pactar determine de antemano lo que estamos dispuestos a defender.
El PNV no puede conformarse con ser una parte más de Geroa Bai si eso significa renunciar progresivamente a definir su estrategia en Navarra. Debe contribuir a construir la coalición, pero también debe conservar la capacidad de orientar sus decisiones desde un proyecto nacionalista propio.
Porque cuando un partido deja de marcar su rumbo para limitarse a aceptar el que resulta de los equilibrios internos, no solo corre el riesgo de perder influencia dentro de una coalición. También corre el riesgo de debilitar su propia identidad política. Y esa es una cuestión que el PNV debería abordar con claridad, autocrítica y responsabilidad.

Referido a Nafarroa . Justo la semana pasada nuestra jefa de transferencia , Ubarretxena , nos decía que , " el señoritu está muy ocupau y no ha podido atendernos ", bueno pues justo una semana después la Pesidenta de Nafarroa nos anuncia , que para ellos " el señoritu " ha sacado un rato y les ha firmado el traspaso de la competencia de I·D·I.
ResponderEliminarEsteban debería estar a esto y no en cuitas de ninguneo o de hacer algo para no dormiré en el sofá. El presidente del EBB debería tener altura de miras y dejarse de confraternizar con indígenas americanos y dejar al partido en Nafarroa como acabó el séptimo de caballería. Esteban, debería poner su cargo a disposición dejar al partido los afiliados porque no sabe dónde está
ResponderEliminar"Aitor Custer y la nueva masacre de Little Big Horn". Como Raoul Walsh ya no vive, la dirigiría Quentin Tarantino. Y el guionista sería Iñigo Landa.
EliminarPero necesitaría un montón de extras de atrezzo. Yo creo que con familiares enchufados de burukides enchufados llegaría. 🙄🤣🤣🤣
EliminarSi podeís ver la entrevista que le hicieron el martes a Mertxe Aizpurua en el Boulevard de EITB . Se despedía de la política activa y claro le preguntaron por el balance de su actividad parlamentaria .
ResponderEliminarAcojonante , pues que ha hecho muchos amigos . Que al principio le miraban con recelo que ha hecho amiguitas . De lo conseguido para Euskadi , ni preguntar claro . Eso sí por lo menos ya sabemos lo que es para ella la soberanía ,..... pues vivir mejor . Pues de puta madre , pues me alegro .
La gente, conozco a bastantes personas, no votan a Bildu por su proyecto político , votan contra el pnv y creyendo que votan a un partido más nacionalista que EAJ
EliminarRecordáis la última vez que el PNV parecía que fuera algo más que un Partido Lista de Bodas: Solo Amigos y Familiares? …
ResponderEliminarYo tampoco.
Rechazada su propuesta G-Bai persiste en su empeño por diluirse y desaparecer en el “frente amplio izquierdista de clave española”
ResponderEliminarDescartada la coalición, Geroa Bai intenta pactar con los socios ir juntos a las elecciones al Senado en una agrupación de electores
https://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2026/10/15/descartada-coalicion-geroa-bai-intenta-pactar-socios-elecciones-senado-agrupacion-electores-838825-15.html
“Estamos en tiempo y forma, queda toda la semana que viene para poder concurrir en esa agrupación de electores”, ha señalado el portavoz parlamentario de la coalición, Pablo Azcona, destacando que no dan por cerrada esa posibilidad y pidiendo al resto de socios, PSN, EH Bildu y Contigo Navarra, “altura de miras”.
“Así podemos lanzar un mensaje al conjunto del Estado de que esa unión de las fuerzas progresistas puede ser eficaz ante el avance de la ultraderecha que parece que va a venir”, ha agregado Azcona.
Buen momento para separarse de G-Bai
+100
EliminarEl 1er partido del estado en integrarse en el Frente Republicano Español es .....GBAI.
ResponderEliminarTampoco Uxue Barkos estaba en el Grupo Nacionalista en el Senado. Estaba con Más Madrid, Más Allá, Sumar, Restar, las confluencias y los afluentes....
EliminarEstamos huérfanos políticamente en Navarra y el resto de Euskadi.Aita zer egin duzu....
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