La razón corta (la que nadie quiere oír) porque el poder real todavía lo tiene el chavismo armado, no la oposición civil. Y en transiciones duras se negocia con quien puede apagar o prender el incendio, no con quien tiene razón moral.
Ahora vamos por capas:
1️⃣ ¿Por qué Delcy Rodríguez sí está en la mesa?
Porque Delcy representa tres cosas que EE.UU. necesita ahora mismo:
1. Continuidad administrativa:
• Ministerios, PDVSA, bancos, puertos.
• Sin eso, el país se paraliza en días.
2. Canal directo con el poder duro:
• Militares, inteligencia, colectivos.
• Ella no manda, pero coordina.
3. Capacidad de entregar algo:
• Información, desmovilización, firmas, órdenes.
👉 No es simpatía. Es utilidad.
2️⃣ ¿Por qué María Corina Machado NO?
Aquí duele, pero es verdad:
• María Corina no controla armas.
• No controla territorio.
• No controla logística.
• No puede garantizar que mañana no haya violencia.
Y en una fase de choque, eso pesa más que:
• Legitimidad.
• Votos.
• Apoyo popular.
Además (y esto es clave): 👉 Para el chavismo duro, ella es una amenaza existencial. Meterla ahora bloquea cualquier negociación inmediata.
3️⃣ ¿Y Edmundo González Urrutia?
Edmundo es:
• Un símbolo electoral,
• Una figura de consenso civil,
• Pero no es operador de poder.
👉 Sirve para después, no para apagar el incendio.
La lógica real (fría, pero constante). Las transiciones siempre pasan por 3 fases:
🔥 FASE 1 – Control del caos.
Se negocia con:
• Los que tienen armas,
• Los que pueden desatar violencia,
• Los que saben dónde están las minas.
👉 Aquí entra Delcy (No por gusto).
🧱 FASE 2 – Reacomodo del poder.
Se empiezan a meter:
• Civiles.
• Técnicos.
• Actores “aceptables”.
👉 Aquí podrían entrar Edmundo y otros.
🗳️ FASE 3 – Legitimación.
Ahí sí:
• Elecciones.
• González Urrutia/María Corina.
• Narrativa democrática.
👉 Pero esto es al final, no al principio.
El error emocional del venezolano, creer que:
“Si cayó Maduro, ahora mandan los buenos”...
No.
Primero mandan los que pueden evitar que el país se queme.
Después, los que pueden gobernar.
Y al final, los que pueden representar.
👉 Ojo: esto NO significa que María Corina esté “fuera”
Significa:
• No es la carta para esta jugada
• Es la carta para la siguiente
👉 Meterla ahora sería como poner elecciones en medio de un incendio forestal.
Lectura estratégica.
Si la transición avanza:
• María Corina no será la negociadora.
• Pero sí será la legitimadora.
• Y, posiblemente, la figura que capitalice políticamente después.
👉 Si la sacan del juego por completo, ahí sí hay alarma real.
Resumen.
👉 Hoy se habla con Delcy.
👉 Mañana se hablará con civiles.
👉 Pasado mañana con el País.
La historia nunca empieza donde uno quiere.
NOTAS DEL EDITOR.
Personalmente creo que el anterior análisis es lógico, argumentado y factible. Vamos a extrapolarlo un poco con el fin de que se pueda entender mejor:
Imaginen que en España, en 1950, se hubiese "extraído" del palacio de El Pardo a otro dictador... A Franco. ¿Qué se debería hacer al día siguiente? ¿Reinstaurar la República? Tengan en cuenta que. por un lado, nos encontraríamos a un Ejército sublevado armado, a una militancia de extrema derecha armada y, por otro lado, a una población pobre y desarmada.
O, imaginen que, en 1975, con el genocida Franco recién fallecido (y sin ser juzgado) en la cama, se le dice a Felipe González que se hiciese cargo de un Gobierno democrático.
Pues NO. En ambos casos, el enfrentamiento civil hubiese inminente y solo hubiese llevado acarreado un auténtico baño de sangre. Entonces, ¿Qué se hizo?. Pues sí... Aguantar al franquista Arias Navarro y al falangista Adolfo Suárez. El abulense fue Secretario General del Movimiento que, traducido a venezolano, con todas las distancias, es como si hubiese sido el Secretario General de PSUV.
Pese a que hoy en día nos suene a obsoleto y trasnochado aquello de la Transición, era necesario que anteriores miembros del anterior régimen rigiesen el País durante una temporada en la que se tenían que poner de acuerdo los partidos políticos para, de entrada, convocar unas elecciones libres y democráticas, elaborar una Constitución, legalizar a partidos políticos aún proscritos (como el Partido Comunista de España), y hacer un traspaso más o menos ordenado de los poderes del Estado.
Sí, ya sé que ése traspaso de poderes no fue el deseado. Que no tocaron a la jerarquía militar y judicial, y que dejaran atada y bien atada la Jefatura del Estado en forma de reimplantada monarquía borbona, metida de rondón en la nueva Constitución de 1978.
Así, de igual manera, el proceso a seguir en Venezuela, tal y como se indica en el anterior cronograma, debería ser similar al que se lleva a cabo cuando cae cualquier tipo de dictador.
Ahora, cambiemos la traducción al venezolano: Delcy Rodríguez, en Presidencia, sería una especie de Adolfo Suárez (tras la dimisión de Arias Navarro). Vladimir Padrino en Defensa, sería una especie del Teniente General Manuel Gutiérrez (tras el cese-dimisión del teniente General Fernando De Santiago y Díaz de Mendivil), Diosdado Cabello, en Interior, sería una especie de Rodolfo Martín Villa, Yván Gil (en Exteriores) sería una especie de Marcelino Oreja Aguirre, Magaly Gutiérrez (en Sanidad) sería una especie de Enrique Sánchez de León, o Álex Saab (en Industria) sería una especie de Carlos Pérez de Bricio.
No decimos, ni mucho menos, que tengan que ser precisamente esas personas quiénes gestionen una transición hacia la democracia pero es imposible llevarla a cabo sin quiénes conocen y controlan todos sus Ministerios.
No pierdan de vista que algunos pasos del citado cronograma podrían estar previamente pactados y, sobre todo, no olviden que había una recompensa de 50 millones de dólares por la entrega de Maduro a Estados Unidos y que muchos opinamos que se la han podido repartir gentes (algunas arriba citadas) del entorno más cercano al narco-dictador. La prueba es que ha habido informaciones sobre el punto exacto dónde se encontraba Maduro y que tampoco ha habido un notable enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre su Guardia personal (la mayoría, militares de élite cubanos) y las fuerzas especiales norteamericanas. De haberlo habido, se constatarían numerosas bajas por ambos lados.
Sí, es desagradable que esos cargos venezolanos (muchas y muchos de ellos señalados y sobre quiénes no se pueden descartar imputaciones) tengan que convocar de una forma controlada unas elecciones libres, democráticas, y con todo tipo de garantías, así como que tengan que hacer un traspaso de poderes del todo auditado y supervisado.
Como se cerraba en el anterior "timing", la historia nunca empieza donde uno quiere (ni como uno quiere).
