Como pueden ver, el que no se consuela es porque no quiere. Dicen "el PNV amarra su suelo de voto" y "con el 40 % de indecisos". Según los datos proporcionados en la encuesta, para llegar al 40% hay que sumar los resultados dados en las casillas "No sabe" (a quién va a votar) más la de la casilla "No contesta" (a quién va a votar).
La abstención va en otra casilla. Y ahí nos encontramos con los sociólogos de Deusto pretendiendo que nos traguemos las trampas que se hacen en el solitario.
No dentro de muchos días, alguien tendrá que escribir con letras mayúsculas que el PNV llegó a tener 10 senadores y 8 diputados.
Comparen aquella de hace 25 años con la que tienen a la izquierda de sus pantallas. Con esa foto se puede llegar a entender a entender que el PNV va a sacar 3 diputados y una senadora. Para entendernos, parecen estar preparando al enfermo.
De ser todo esto así, ¿Quién va a asumir la responsabilidad de semejante batacazo? ¿Volverán con aquella sandez de co-responsabilizar y culpabilizar al "electorado blandito"? Porque -también de ser todo así- suponemos que, ahora que está tan de moda andar pidiendo responsabilidades y dimisiones alguien debería empezar a pensar (si aún no lo ha hecho) en asumir las suyas.
Si la portavoz del PNV (Maribel Vaquero) se ha afanado en pedir la dimisión del ministro Puente por la Catástrofe ferroviaria de Urda, es de suponer que, ante el escenario que dibuja el Sociómetro del Gobierno Vasco, sería lo más coherente que alguien presentase su dimisión tras la más que presumible catástrofe electoral del 29N. Y ese "alguien" tiene nombre y apellidos: Luis Aitor Esteban Bravo. Ahora bien, en tal caso, hay quién piensa que dicha asunción de responsabilidad la debería asumir únicamente el presidente del EBB del Partido Nacionalista Vasco y, por otro lado, hay quienes piensan que, si las directrices electorales se han adoptado de manera colegiada, la responsabilidad debería recaer en el conjunto del Euzkadi Buru Batzar del PNV. De una u otra manera, ante un fiasco electoral, alguien debería hacer las cajas y marcharse a su casa.
En resumidas cuantas, creemos que ya no van servirles los topicazos a modo de excusas acerca de que se han tratado de unas Elecciones bipolarizadas, la citada del "electorado blandito", ni ningún otro cuento chino más visto que el TBO. Entre que el adelanto electoral les ha pillado a traspié y debido a la poca movilización e implicación de las bases militantes (en muchos casos por desencanto, hartazgo, ninguneo y desafección), mucho nos tememos que ya no exista capacidad alguna de maniobra ni de reacción. La suerte está echada y buena pinta no tiene para el Partido.













