sábado, 7 de noviembre de 2026

UNIDAD, SÍ. UNIFORMIDAD, NO (Por Javier Larrea en Foro Larrazabal *)

Ante la elaboración de listas para las próximas contiendas electorales las ejecutivas de los partidos políticos han puesto en marchas sus sistemas internos para la designación de candidaturas.

Los aparatos suelen expresar sus preferencias y hacerlas públicas y rara vez alguien se impone en contra de la todopoderosa voz oficial o pseudo oficial.

No pocas veces se escucha el argumento de que la existencia de diferentes candidaturas para asumir una misma responsabilidad debilita la unidad del partido y se presenta como un factor de división o una amenaza para la cohesión interna. Se invoca entonces el concepto de unidad como principal valor a preservar. Se expone la conveniencia de una candidatura única como elemento imprescindible para salvaguardar la unidad del partido cuando casi siempre se está tratando de evitar que otras alternativas puedan concurrir y someterse a la consideración de los afiliados.

La unidad.

Es indudable que la unidad de un partido es un valor a defender, pero deberíamos preguntarnos primero qué entendemos por unidad y si no la estamos confundiendo con uniformidad. La unidad supone compartir un proyecto común, respetando las diferencias y admitiendo distintas maneras de interpretarlo y desarrollarlo. Mientras que la uniformidad, por el contrario, puede pretender que todos piensen, propongan y actúen de la misma manera. Cuando la uniformidad se convierte en exigencia o imposición, la pluralidad deja de ser una riqueza para transformarse en algo que se tolera con dificultad.

Desde una perspectiva democrática ofrecer alternativas plurales es la mejor opción y no se debe considerar una amenaza. La discrepancia sobre la idoneidad de las personas candidatas no tiene por qué ser deslealtad; ni la presentación de una candidatura alternativa ha de ser percibida como un acto de enfrentamiento o rebeldía. Ha de ser asumida como otra forma de entender el futuro de la organización. Los contrastes, las diferencias, el debate interno y la participación de los afiliados han de ser los pilares de la vida democrática de los partidos.

Un partido político no debería aspirar a que todos sus miembros piensen igual, sino a que, aun pensando de manera diferente, sean capaces de construir y defender unos fines y un proyecto compartido.

El problema de los aparatos de los partidos.

Uno de los aspectos más preocupantes de esta cuestión es el papel que pueden desempeñar los propios aparatos de los partidos en los procesos de elección interna. Las direcciones tienen, naturalmente, la responsabilidad de procurar la cohesión de la organización y de defender un proyecto político compartido. Pero esa responsabilidad no debería confundirse con la capacidad de decidir quién puede o quién no puede aspirar a dirigirla. Cuando desde los órganos de dirección se promueve una candidatura única y se transmite que la aparición de otras alternativas puede perjudicar la unidad, se está introduciendo un condicionamiento que puede limitar la libertad de elección de los afiliados.

Una cosa es que una candidatura consiga reunir un consenso suficientemente amplio y que, como consecuencia de ello, nadie más considere necesario presentarse. Otra muy distinta es que ese consenso se pretenda conseguir dificultando la aparición de alternativas o acusando de una hipotética división a quienes puedan tener una propuesta diferente. La candidatura única en un partido puede ser el resultado de un acuerdo democrático, pero no debería convertirse en un objetivo impuesto por quienes dirigen la organización para no correr el riesgo de vaciar de significado su propia democracia interna.

El valor del disenso.

Los partidos que defienden debates entre distintas formaciones también deberían defender los debates internos en sus filas con los mismos objetivos de contrastar candidaturas. Discrepar no es deslealtad, disputar por un puesto significa contribuir, es aportar otra visión, otra forma de ver las cosas, ofrecer otro modelo de ejecutar un proyecto. Debatir no es dividir. El debate permite diferenciar propuestas, aportar experiencias, detectar errores, revisar decisiones, enriquecer las iniciativas y alcanzar acuerdos. Una organización en la que nadie cuestiona nada no es necesariamente una organización cohesionada. Puede ser, simplemente, una organización en la que sus miembros han dejado de sentirse libres para expresar lo que piensan.

Las discrepancias bien planteadas obligan a argumentar, escuchar y justificar las decisiones. También permiten que las ejecutivas de los partidos conozcan las inquietudes reales de sus afiliados y evitan que determinadas decisiones se adopten desde una perspectiva sesgada y reducida.

Unidad y pluralidad no son conceptos contrapuestos: el antónimo de pluralidad es singularidad, no unidad.


(*) ARTÍCULO ORIGINAL 👉🏻 https://forolarrazabal.substack.com/p/unidad-si-uniformidad-no?utm_source=share&utm_medium=android&r=7t9v9q

(*) SITIO WEB 👉🏻 https://forolarrazabal.substack.com/

viernes, 6 de noviembre de 2026

HORIZONTE DE EXPECTATIVA PARA EL 29 DE NOVIEMBRE (Por Aitxuri)

Desde que el pasado 5 de octubre de 2026 Pedro Sánchez convocara las elecciones generales, se ha sucedido una cascada de encuestas electorales. La mayoría de ellas, de ámbito estatal y centradas en los resultados del Congreso de los Diputados, han ofrecido estimaciones dispares sobre los resultados del PNV.

Mientras que la proyección realizada por Electomanía a partir del barómetro de octubre del CIS atribuía dos diputados al PNV, otras encuestas elevaban esa cifra hasta los seis. Recordemos que, en la actualidad, el partido cuenta con cinco diputados, representación suficiente para mantener su propio grupo parlamentario, y que en 2023 fue la segunda fuerza más votada en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV).

El problema de estas encuestas es que pueden resultar útiles para anticipar tendencias en el conjunto del Estado, pero tienen más dificultades para ofrecer una fotografía precisa de los resultados en territorios concretos como Navarra o la CAV. Los márgenes de error aumentan considerablemente cuando se desciende al ámbito autonómico o provincial y, por tanto, sus proyecciones deben interpretarse con cautela.

Esta situación de incertidumbre sobre las expectativas electorales se redujo parcialmente con la publicación del Sociómetro Vasco, elaborado por el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco, cuyo trabajo de campo realizó la empresa Ikerfel. El estudio se llevó a cabo exclusivamente en la Comunidad Autónoma Vasca, con 3.485 entrevistas y un margen de error de ±1,7 % para el conjunto de Euskadi.

La estimación de escaños otorgaba siete diputados a EH Bildu, cinco al PSE-EE y cuatro al PNV (dos por Bizkaia, uno por Álava y uno por Gipuzkoa). Esto supondría una pérdida de un diputado para la formación jeltzale, la pérdida de su Grupo Parlamentario propio y el paso de la segunda a la tercera posición política en la CAV.

Esta encuesta se ha convertido en una referencia para partidos y medios de comunicación por la dimensión de su muestra y por su carácter territorial. Sus resultados dibujan una tendencia preocupante para el PNV. Los adversarios del movimiento jeltzale no han tardado en aprovechar esta situación para acentuar la percepción de retroceso. El consultor político Iván Redondo, en una entrevista en Radio Euskadi, y el diario Gara han apuntado incluso a la posibilidad de que el diputado de Álava-aRABA también esté en peligro y que el PNV pueda quedarse finalmente con tres representantes.

Mientras tanto, el 2 de noviembre, en una entrevista en directo en el programa de Ana Rosa, el presidente del PNV se mostraba convencido de que el partido mantendría su grupo parlamentario propio. También reconocía que las elecciones generales son especialmente difíciles para el PNV debido a la polarización política.

Desde el punto de vista de las percepciones y, por tanto, también de la realidad subjetiva que se va construyendo alrededor de estas elecciones, parece haberse instalado una línea defensiva: conseguir cinco diputados se ha convertido en la frontera entre la salvación y el fracaso electoral para el PNV.

Es una actitud defensiva, alimentada por la incertidumbre y por la dificultad de afrontar un escenario de polarización impulsado por las grandes fuerzas estatales. Una polarización que, aparentemente, otras fuerzas abertzales, como EH Bildu, parecen estar sabiendo aprovechar mejor.

Pero ¿Desde una perspectiva electoral y objetiva podemos afirmar que conseguir ese quinto escaño supone un buen resultado para el PNV? ¿Es ese el único dato que debemos analizar para determinar si el resultado es bueno o malo?

Para valorar adecuadamente el resultado de las próximas elecciones generales en la CAV debemos analizar diferentes variables y ponerlas en relación con la trayectoria electoral histórica del partido.



1. Primera variable: El número de diputados.

Debemos partir de una realidad: Los cinco diputados que tiene actualmente el PNV representan su suelo histórico de representación en las elecciones generales desde 1977. Ha obtenido esa cifra en varias convocatorias: 1989, 1993, 1996, 2011, 2016 y 2023.

Cada vez que el partido ha alcanzado ese mínimo ha tenido que afrontar una situación de debilidad electoral, aunque posteriormente haya conseguido recuperar posiciones. Por tanto, repetir los cinco diputados no debería ser motivo de satisfacción automática. Salvo que ese resultado viniera acompañado de otros indicadores positivos, como un avance significativo en porcentaje de voto o una recuperación de la primera posición en Euskadi, no deberíamos considerar que se trata de un buen resultado.

En cambio, la posibilidad de obtener cuatro o incluso tres diputados supondría un retroceso de enorme gravedad. No estaríamos hablando únicamente de perder representación, sino de poner en cuestión una trayectoria de presencia e influencia política que el PNV ha mantenido desde las primeras elecciones democráticas de 1977.

Además, bajar de cinco diputados supondría perder la posibilidad de constituir un grupo parlamentario propio, ya que el Reglamento del Congreso exige, para las formaciones que no alcanzan los quince diputados, un mínimo de cinco escaños y el cumplimiento de determinados requisitos de porcentaje de voto.

No se trata, por tanto, de una cuestión meramente simbólica. Perder el grupo parlamentario propio tendría consecuencias políticas, organizativas y de capacidad de intervención en la Cámara.

2. Segunda variable: El porcentaje de votos.

Desde 2011, el PNV ha obtenido en las elecciones generales una media aproximada del 27,4 % de los votos en la CAV. Esta cifra puede servirnos como referencia para valorar qué debería considerarse un resultado satisfactorio.

El porcentaje obtenido en las últimas elecciones, en 2023, fue del 24,0 %, el segundo peor resultado porcentual del partido desde 1977, solamente por encima del 22,78 % registrado en 1989, en plena crisis derivada de la escisión que dio lugar a Eusko Alkartasuna.

Por tanto, repetir el 24 % de 2023 no debería considerarse un éxito. Sería mantener uno de los peores resultados de nuestra historia reciente.

Obtener menos del 24 % sería un nuevo retroceso, aunque se consiguieran conservar los cinco diputados. Y bajar del 22,78 % supondría perforar el suelo electoral registrado en 1989.

No podemos permitir que la conservación de los escaños oculte una pérdida continuada de apoyo electoral.

3. Tercera variable: La posición electoral.

Independientemente del porcentaje de votos y del número de diputados, también es importante quedar por delante de nuestros adversarios políticos.

Desde 1977 hasta 2023 se han celebrado 16 elecciones generales. El PNV ha sido la fuerza más votada en la CAV en 11 de ellas. Mantener el liderazgo electoral en Euskadi ha sido una de las principales señas de identidad de nuestra trayectoria política.

Quedar en segunda posición no debería ser una buena noticia para el PNV. Los resultados de 2023 ya fueron malos desde esta perspectiva: el partido quedó por detrás del PSE-EE, aunque consiguió mantenerse por delante de EH Bildu por una diferencia de apenas 1.114 votos.

Pero el escenario que dibujan algunas encuestas es todavía más preocupante: Quedar en tercera posición, superados tanto por el PSE como por EH-Bildu.

Si eso sucediera, no estaríamos ante una simple pérdida de escaños. Estaríamos ante un cambio de posición en el liderazgo político y electoral de Euskadi. Para un partido como el PNV, que históricamente ha aspirado a representar la centralidad política y social vasca, sería un resultado de enorme gravedad.

4. Cuarta variable: Los senadores elegidos.

El Senado también debe formar parte de nuestro análisis electoral. En las elecciones de noviembre de 2019, el PNV consiguió nueve senadores, mientras que en las elecciones de 2023 obtuvo cuatro.

La pérdida de representación en la Cámara Alta es otro indicador del retroceso electoral experimentado por el partido. Por tanto, volver a obtener cuatro senadores no supondría una recuperación, sino la consolidación de un resultado muy alejado del alcanzado en 2019. Obtener menos sería todavía más preocupante.

No debemos limitar nuestro análisis a los resultados del Congreso. La representación en el Senado también refleja nuestra capacidad de movilización y de implantación territorial.


5. Quinta variable: El número de votos.

El mayor éxito electoral del PNV en unas elecciones generales, atendiendo al número de votos, se produjo en 2004, cuando consiguió 420.980 sufragios.

Desde 1996, el partido había superado siempre los 300.000 votos hasta llegar a las elecciones de 2016, en las que obtuvo 287.014. En 2023 volvió a situarse por debajo de esa cifra, con 277.289 votos. No hace falta insistir demasiado en que el resultado de 2023 fue muy malo desde esta perspectiva. Bajar de esa cifra supondría profundizar todavía más en la pérdida de apoyo electoral.

Y si, además, se perforase el suelo de 1989, cuando el PNV obtuvo 252.119 votos, estaríamos ante un retroceso de una dimensión histórica.

En resumen.

En 2023, Ortuzar y Esteban trasladaron una valoración de satisfacción con los resultados electorales porque habían conseguido mantener el grupo parlamentario propio con cinco diputados, habían quedado en segunda posición en la CAV, a poca distancia del PSE-EE-PSOE y por delante de EH-Bildu, y habían conseguido frenar a la derecha.

Sin embargo, si analizamos objetivamente aquellos resultados, la conclusión debería ser bastante diferente: El PNV obtuvo el mínimo histórico de diputados de su trayectoria democrática, el segundo peor porcentaje de votos desde 1977, perdió la primera posición electoral en Euskadi, consiguió cuatro senadores frente a los nueve de noviembre de 2019 y registró su peor cifra de votos desde 1989. No parece, por tanto, que hubiera demasiados motivos para la satisfacción. 

Ahora parece que volvemos a jugar a repetir los resultados de 2023, convirtiendo de nuevo en objetivo político lo que debería ser considerado un resultado claramente insuficiente. Se está construyendo un nuevo horizonte de expectativas en el que conservar los cinco diputados aparece como una meta razonable y hasta satisfactoria. Espero que no nos sintamos orgullosos por ello: Aunque consiguiéramos ese objetivo, seguiríamos estando en una situación de debilidad electoral. El PNV ha sido mucho más que esto. Y para hacer realidad nuestro proyecto político necesitamos volver a ser mucho más.

Pero lo peor es que, según algunas encuestas, los resultados podrían ser todavía más negativos. Y lo que resulta aún más preocupante es que no parece que tengamos claro por qué estamos perdiendo espacio electoral.

Hablamos de la polarización política que viene desde Madrid y de cómo nos perjudica. Pero me pregunto: ¿Es esta polarización electoralmente más fuerte que los tsunamis electorales de Felipe González en 1982 o de José María Aznar en el año 2000? ¿Es peor que los ataques de la caverna mediática en 2001? ¿Es más determinante que la propia escisión de Eusko Alkartasuna? ¿Y por qué esa misma polarización no parece perjudicar de la misma manera a EH-Bildu?

Quizás deberíamos dejar de buscar permanentemente las explicaciones fuera y empezar a mirar hacia dentro.

Y pienso: ¿No será que hemos pasado de ser un robusto y humilde roble, con unas raíces bien asentadas y capaz de resistir todo tipo de inclemencias, a convertirnos en un bonito, coqueto y delicado bonsay que no aguanta ni el clima del exterior?

jueves, 5 de noviembre de 2026

LA NO COMUNICACIÓN EN EL PNV

¿En serio alguien cree que le han quitado a Elisabete Etxanobe porque no ilusionaba?

Pues no. Nadie se lo cree. ¿Ilusiona más Mikel Hidalgo? Desde luego en los vídeos que le graban no; E Ibone Bengoetxea, pues tampoco. Lo de ilusionar es ya una utopía en el PNV, que proyecta una imagen de auténticos setas, serios, con las mismas posturas, las manos con la pose del famoso dedito, la mismas sonrisas forzadas, siempre rodeando a las o los candidatos de las mismas gentes (más vistas que una receta de pasta en internet).

Y estas mismas gentes son gente joven con cara de no tener demasiados problemas. Es un error de concepto en una sociedad con reconocida y alarmantemente descendente tasa de natalidad utilizar de atrezzo a gente joven como intentando hacer ver que son el futuro o que el Partido está repleto de gente joven. No es así ya que todas y todos los que "decoran" el escenario en los mítines, los del EGI Eguna, las y los de la txosna Gogorregi, la acampada del Alderdi Eguna, o haciendo ondear ikurriñas en el Aberri Eguna, son todas y todos los que son.

Pero la sociedad vasca es más vieja que joven. ¿No sería más acorde a la realidad alternar joven con gente mayor? Cualquiera de sus creativos diría que se ofrecería una imagen de experiencia unida al futuro. Pues no hay manera. A las gentes veteranas que ha ocupado cargos políticos e institucionales y han sido referentes del Partido las orillan y las ningunean. Les sobran y se les invisibiliza.

Esta imagen se corresponde a la presentación de candidato-as al Congreso después de la Asamblea Nacional. Parece una instantánea post funeral más que de alegría e ilusión (sobre todo si son imágenes para el consumo interno). En esto también deberían cambiar pero va a ser que no les interesa hacer caso, no vaya a ser que, quién las plantee, les quite la silla y su metro cuadrado de moqueta.

Y no se va a cambiar absolutamente nada por dos motivos:

1. A quiénes tienen contratados y bien pagados para generar esos contenidos dicen que es lo mejor. Y el comprador cree a pies juntillas que es lo mejor. Por ahí nada que hacer.

2. Si, internamente, se sugiere un cambio, el creador de contenidos bien pagado va a decir que vas contra él. Aún no siendo cierto, el contratador de los contenidos también va a decir que vas contra él. Y, a más, si va contra ellos, pues te dicen que vas contra el Partido. Y ahí está la perversa pinza: Si sugieres algo te conviertes en enemigo con lo que ello conlleva: Anulación, defenestración, depuración, purga y señalamiento. En definitiva, te mandan a galeras.

Y así le va a lucir el pelo al Partido. Al tiempo...

En cuanto a la esclerótica capacidad de comunicación política del PNV, otras dos convicciones basadas en la experiencia:

Primera: Existen buenos profesionales, con ideas y calidad estética y  de contenidos, pero que están absolutamente amedrentados ante unos responsables mediocres, autoritarios, sectarios y con actitudes temerariamente chulescas y amenazadoras. Las alubias les van en obedecer, sacar la basura y callar.

Segunda: Existe toda una tribu de apesebrados-as, sin aptitudes pero con larga experiencia en ejercer de palmeros-as, aduladores-as y chivatos-as. También aferrados-as a sus alubias pero con uso y abuso de las falsas acusaciones, azpijokoak, y delaciones a los "desleales", aprovechándose de la debilidad o voluntarismo de otros-aas. Siempre preparados-as y alerta para mantenerse en su puesto porque en la calle (sector privado), especialmente en el mundo de la comunicación y de los Medios, hace muuuuuuuuucho frío sin padrinos y, con su exiguo currículum y su falta de capacidades, no llegarían ni al puesto de castañas.

Es más sencillo, o más complicado, que eso:

Hay contratados unos cuantos en Marketing, redes y publicidad. Un responsable, y otras tres personas aparte los que estaban en Prensa antiguamente. 

Pero las personas que marcan la línea a seguir son  la "One" Marta Pagola (pareja de Gabriel Rufián), Danel Alberdi (Asesor de Mensaje de redes), y las Asesorías externas. Pero el último OK lo da Pagola. Como creador de contenidos, está Alex Erkoreka, que al fin y al cabo, es un mandado.

Si fallas en Comunicación fallas en algo demasiado importante porque trabajas para nada ya que el mensaje, o bien no llega de forma nítida al electorado, o bien no cuaja. O ambas cosas. Eso sí, para convencer al convencido, al de "casa", están bien pero para eso no es necesario semejante despliegue de medios humanos y materiales. Hablando de los de "casa", hacer actos en los que se habla de esfuerzo, trabajo, juventud, vivienda... a las 12:00 del mediodía. Desde luego no se convocan para gente que trabaja o estudia... Actos "públicos" una mañana laborable lo dice todo sobre el actual poder de convocatoria del Partido, que se apañen con los cargos (cargas) internos y públicos bien mandados, estos últimos para llenar las sillas dejando "aparcado" el trabajo institucional por el que se les paga.

Pues nada... Ni caso. Ahí van los "comunicadores de la casa" junto con sus jefes a bordo de su peculiar Titanic pero tienen un par de problemas, y bien gordos: En el puente no tienen radar ni prismáticos. Nosotros sí los tenemos por lo que ya vamos esto 👇🏻👇🏻👇🏻



miércoles, 4 de noviembre de 2026

¿BATACAZO A LA VISTA?


Esta es la previsión de voto de cara a las Elecciones Generales del próximo 29 de noviembre de 2026. Nada sospechoso, ya que viene avalado por Lehendakaritza (Presidencia) del Gobierno Vasco. Les pasamos los datos y saquen sus propias conclusiones. Las nuestras las escribiremos al final del artículo.

A continuación, se presenta una tabla para cada ámbito geográfico de previsión con tres columnas de información:

La intención directa de voto corresponde a los datos brutos de la encuesta, sin ningún tipo de ajuste. En ella aparece tanto la abstención como el “no sabe” y el “no contesta”. Los porcentajes están calculados sobre el total del censo.

La intención directa se ofrece como porcentajes sobre el total de la muestra, con un solo decimal. Por ello, en algunos casos, la suma de porcentajes puede no ser exactamente 100, ya que el redondeo al decimal más cercano puede generar pequeños desajustes.

La estimación de voto es una elaboración del equipo técnico del Gabinete de Prospección Sociológica e incluye, por un lado, el porcentaje sobre censo previsto de abstención y, por otro lado, los porcentajes sobre votos válidos previstos para cada partido político. La categoría “otros+blancos” alberga algunas de las formaciones políticas con un voto estimado inferior al límite legal mínimo para optar a la atribución de escaños, así como los votos en blanco.

Los porcentajes de estimaciones de Euskadi son una extrapolación a partir de las estimaciones devoto y abstención de cada Territorio Histórico ponderadas con arreglo a la población de cada circunscripción, según el censo electoral vigente.

El reparto de escaños es el que corresponde a la estimación de voto realizada para cada Territorio, aplicando la Ley D’Hondt. Al final del informe se presenta el reparto de escaños para el conjunto de Euskadi, es decir, la suma de los escaños que obtendría cada candidatura en los tres Territorios.




Pues ahí tienen los datos crudos.  Mientras el Medio oficial (que no oficioso) del Partido, Deia, haciendo el ridículo más espantoso frente a los terribles resultados de Sociómetro. Por cierto EH-Bildu serían 7+1 en Nafarroa mientras que por aquellas tierras el PNV se pierde (y se hunde) en el pozo de Geroa BAI.

Como pueden ver, el que no se consuela es porque no quiere. Dicen "el PNV amarra su suelo de voto" y "con el 40 % de indecisos". Según los datos proporcionados en la encuesta, para llegar al 40% hay que sumar los resultados dados en las casillas "No sabe" (a quién va a votar) más la de la casilla "No contesta" (a quién va a votar).

La abstención va en otra casilla. Y ahí nos encontramos con los sociólogos de Deusto pretendiendo que nos traguemos las trampas que se hacen en el solitario.

No dentro de muchos días, alguien tendrá que escribir con letras mayúsculas que el PNV llegó a tener 10 senadores y 8 diputados.

Comparen aquella de hace 25 años con la que tienen a la izquierda de sus pantallas. Con esa foto se puede llegar a entender a entender que el PNV va a sacar 3 diputados y una senadora. Para entendernos, parecen estar preparando al enfermo.

De ser todo esto así, ¿Quién va a asumir la responsabilidad de semejante batacazo? ¿Volverán con aquella sandez de co-responsabilizar y culpabilizar al "electorado blandito"? Porque -también de ser todo así- suponemos que, ahora que está tan de moda andar pidiendo responsabilidades y dimisiones alguien debería empezar a pensar (si aún no lo ha hecho) en asumir las suyas.

Si la portavoz del PNV (Maribel Vaquero) se ha afanado en pedir la dimisión del ministro Puente por la Catástrofe ferroviaria de Urda, es de suponer que, ante el escenario que dibuja el Sociómetro del Gobierno Vasco, sería lo más coherente que alguien presentase su dimisión tras la más que presumible catástrofe electoral del 29N. Y ese "alguien" tiene nombre y apellidos: Luis Aitor Esteban Bravo. Ahora bien, en tal caso, hay quién piensa que dicha asunción de responsabilidad la debería asumir únicamente el presidente del EBB del Partido Nacionalista Vasco y, por otro lado, hay quienes piensan que, si las directrices electorales se han adoptado de manera colegiada, la responsabilidad debería recaer en el conjunto del Euzkadi Buru Batzar del PNV. De una u otra manera, ante un fiasco electoral, alguien debería hacer las cajas y marcharse a su casa.

En resumidas cuantas, creemos que ya no van servirles los topicazos a modo de excusas acerca de que se han tratado de unas Elecciones bipolarizadas, la citada del "electorado blandito", ni ningún otro cuento chino más visto que el TBO.  Entre que el adelanto electoral les ha pillado a traspié y debido a la poca movilización e implicación de las bases militantes (en muchos casos por desencanto, hartazgo, ninguneo y desafección), mucho nos tememos que ya no exista capacidad alguna de maniobra ni de reacción. La suerte está echada y buena pinta no tiene para el Partido.

martes, 3 de noviembre de 2026

⚠️⚠️⚠️ NUEVA REGLA EN EL BLOG ⚠️⚠️⚠️


En realidad ni se podría llamar "regla" ya que, salvo mantener la compostura, este Blog no tiene "reglas", Más bien es una especie de norma de uso. 

Hemos recibido bastantes sugerencias en el sentido de que hay usuarias y usuarios que se pierden muchísimo en los debates entre anónimos ya que que no se sabe quién rebate a quién. Y es cierto: Hay comentaristas que refieren su respuesta o replica a otro poniendo la hora ("Al de las 19:04h."...) pero otros no lo hacen. Así que hay comentarios que no sabemos si responden "Al de las 19:04h. o "Al de las 23,01h."

Así, hemos pensado que los comentaristas dejen de utilizar la opción "Anónimo" por la opción Nombre/URL. Así, cada comentarista puede poner lo que quiera ("Pepe", "Juan", "Spiderman", "Caperucita Roja"...), ya que se sigue preservando su identidad y resultan más fáciles de seguir los hilos de réplicas y contestaciones.

En ese "nick" o seudónimo pueden poner LO QUE QUIERAN MIENTRAS NO SEA EL NOMBRE REAL DE OTRA PERSONA QUE NO SEA EL PROPIO (a eso se le conoce como suplantación de identidad y, legalmente, no es ninguna broma).

En el artículo de cada día, si uno ha elegido ser "Pepe" lo será siempre que aluda, conteste o replique a otro comentarista y lo será todo el día (u otro) siempre en el mismo artículo. En el artículo del día siguiente puede ser "Superman", de igual manera, siempre que aluda, conteste o replique a otro comentarista y lo será todo el día (u otro) siempre en el mismo artículo.

Se trata de utilizar "nicks" o seudónimos para no perdernos en los hilos de respuestas ya que, llega el momento que nadie sabe a qué comentario se está respondiendo y, claro, surge con demasiada frecuencia eso de "¿Lo dices por mí?" y nadie sabe entre quiénes son las réplicas.

👤❓Nos parece una forma idónea para poner un poco de orden en la Sección Comentarios de este Blog. Lógicamente, quién quiera se puede seguir identificando con su nombre y apellidos pero, quién no quiera hacerlo, puede seguir manteniendo el anonimato mediante un seudónimo y, si quiere, cambiarlo todos los días que quiera hacer un comentario.

📆🔚 Vamos a dejar una semana (hasta el próximo lunes, 9 de noviembre) para que las y los participantes se vayan acostumbrando y habituando.

Nosotros entendemos que, de esta forma, evitaríamos muchos malos entendidos entre todas y todos. ¿Les parece bien?