En los países europeos de arraigada tradición democrática se acostumbra a evaluar a los cargos públicos tras cada uno de los períodos en los que han ejercido sus mandatos.
Se conocen evaluaciones parlamentarias, evaluaciones periodísticas y hasta evaluaciones de los Think Tank más prestigiosos que ponen negro sobre blanco la trayectoria de los líderes políticos e institucionales.
Cada uno desde su perspectiva, pero aportando luz a las trayectorias de las personas que han ostentado responsabilidades públicas para general conocimiento. Los taquígrafos lo transcriben negro sobre blanco.
Por mucho que los responsables institucionales prediquen sobre la transparencia, que se ponga el altavoz a todo volumen para sostener la limpieza y la honestidad de las actividades y trayectorias de los cargos políticos, a estas alturas resulta una evidencia que ni la oposición pone el dedo en la llaga en el Parlamento Vasco, que ni los medios de comunicación tradicionales están por la labor de realizar periodismo de investigación, y que los Think Tank brillan por su ausencia en el oasis vasco. Rige la ley de la omertá, prevalece el criterio corporativo de “entre bomberos no pisarse la manguera”.
El paso de la ex consejera Tapia a labores de asesoría a empresas privadas con el beneplácito de la autoridad competente en el Gobierno Vasco es el último eslabón de esta inacabable sucesión de altos cargos que se montan sin rubor al tíovivo de las puertas giratorias, provocando hastío y malestar en la opinión pública vasca.
Cualquier evaluador externo, fuera parlamentario, periodístico o académico, hubiera tomado en consideración las características de una trayectoria como la de Arantxa Tapia, ligada en los últimos 25 años a la máxima responsabilidad en materias como industria, transporte, puertos o medio ambiente: escasa gestión, por el análisis a la parálisis, incapacidad para crear grupos de trabajo, manifiesta alienación con los agentes empresariales, excesiva exposición a los medios de comunicación… El titular de la evaluación externa sobre legalidad debiera incorporar elementos de análisis sobre cuestiones que han bordeado el ordenamiento vigente… Arantxa Tapia siempre con la voluntad política por delante para defender su posición y la de sus aliados. Ni ética, ni estética, ni legalidad vigente.

Imanol Pradales la cesó como consejera, nombrando a Mikel Jáuregui como sucesor.
Desde el mismo momento de la toma de posesión del nuevo consejero y desde la misma composición de su equipo, todo ha sido una guerra sin cuartel, un enfrentamiento continuo. Nombrar a Arantxa Tapia, o pretender valorar positivamente alguno de sus programas en Lakua, es motivo de cese en ese Departamento. Atrás quedaron los años de rosas y miel en los que Teletapia anunciaba las nuevas de gozo a los televidentes.
Quien quiera indagar sobre los inicios de los clamorosos retrasos en la gestión del TAV que analice con rigor la no-gestión del consejero Álvaro Amann y la de su Viceconsejero Toño Aiz, y la siguiente paralización de la mano de Arantxa Tapia y de Idoia Zenarruzabeitia, Vicelehendakari, que no era partidaria de las formas y maneras de las nuevas titulares del ramo y se dedicó a poner clavos en los raíles.
Arantxa Tapia, viceconsejera hacía equipo con Xabier Barandiarán, el archiconocido Gurú de Ataun, jefe de Gabinete del Departamento, y con Jon Basterra, director de comunicación. La gestión en esas condiciones les frustraba, optaron por dedicarse al análisis político en una coyuntura complicada para el nacionalismo y para el lehendakari Ibarretxe. Contaban con el apoyo de Iñaki Txueka a la sazón burukide del EBB que participaba de sus reflexiones e inquietudes. Y… se decantaron por la política del “Batu gaitezen”, auspiciada por Joseba Egibar, sosteniendo y encabezando todo tipo de iniciativas a favor de la colaboración institucional con la izquierda abertzale.
Markel Olano, diputado general en el 2007, captó la jugada y nombró a Arantxa Tapia, diputada Foral de Movilidad y Ordenación del Territorio, a Xabier Barandiaran, jefe de su gabinete y a Jon Basterra, director de comunicación. Tres en uno: una dinámica infernal que condujo a la parálisis de gestión y a la sobreexposición política que conllevó la victoria electoral de la izquierda abertzale en Gipuzkoa. Poco tardó Joseba Egibar para recuperarla presentándola de cabeza de lista para el Congreso de los Diputados en noviembre de 2011. Ocupó el escaño una docena de meses con Aitor Esteban de portavoz, con quien hizo buenas migas y donde empezó a redimensionar la orientación de sus posiciones políticas. En diciembre de 2012 fue nombrada por el Lehendakari Urkullu consejera de Desarrollo económico y Competitividad. En 2016 consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras. En 2020 consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente. Siempre a la vera de Urkullu, sin que fuera promovida a Vicelehendakari, que el de Alonsotegi es muy celoso con estas cuestiones.
Arantxa Tapia tenía también una excelente relación con Andoni Ortuzar, en la época en que el encartado era el Director General de EiTB, Julián Flores, marido de Arantxa Tapia, era un fiel y cómodo socio de los amigos de Ortuzar, en el sostenimiento de las iniciativas del Ente televisivo, aunque en poco tiempo se fueran a pique, la amistad perduraba por encima de los fracasos empresariales. Arantxa con Aitor, Julián con Andoni. ¡Qué tiempos! Predicaban la colaboración público-privada explayada en los manuales del Gurú de Ataun. Determinados empresarios hacían risas al concretar quiénes estaban detrás de cada etiqueta: Arantxa garantizaba lo público, Julián se ocupaba de lo privado.
En esa tesitura se fueron labrando amistades y enemistades. Joseba Egibar, Markel Olano, Xabier Barandiaran & Cía. se dieron cuenta a tiempo de las inclinaciones de la de Astigarraga y fueron rompiendo amarras con ella y su mundo, alegando en público que estaba vendida a los intereses vizcaínos en detrimento de los guipuzcoanos. Arantxa ha sido una persona de rupturas y divorcios crudos, pero también fiel sostén de sus socios colaboradores, sean corporativos como las asociaciones empresariales o personales. El hecho es que cada vez que algún partidario ha querido promocionar a Arantxa Tapia, sea para candidata a Diputada General, para ser burukide del EBB o para cualquier cargo institucional el GBB ha puesto el veto encima de la mesa y ha impuesto su criterio.
Arantxa Tapia es constante como pi. Conoce el veto que de su cabeza pende que ahora enarbola en público Euge Arrizabalaga, por encima de su cadáver. Ello no obsta para que aparezca en público en actos de partido a la vera de Urkullu o del bracete con Aitor Esteban. Ella está a lo de siempre: a los negocios. El poder político con sostén de la economía de una clase. Fue alumna del Opus y se le nota mucho. Todo por la Tapia. Todo por la pasta. Ha vivido muchos años rodeada de lobbistas a los que ha servido con fervor. Ha aprendido el negocio. Ahora se va a asesorar a KPG y a una empresa china.
¿Sabrá que todos los ricos están como los pobres con los bolsillos vacíos en el cementerio jugando al mus?





