Como ejemplo de eso últimos tenemos al
actual Lehendakari Imanol Pradales, o a un consejero a tiempo parcial
apellidado Jauregi. Parece que el Lehendakari Urkullu o la consejera Arantza
Tapi lo han hecho todo de puta pena. Ha venido esta colección de “Euskocayetanos”
a hacerlo todo lo siguiente a bien. Cuando les oyes decir que “nosotros sabemos
hacer esto”, están echando por tierra el trabajo de los anteriores y dan a
entender que sus predecesores lo hacían entre fatalín y peor, por no volver a
decir que lo hacían putapénicamente mal, tirando a desastrosamente mal. Y, si
sus ecos de comunicación no llegan al receptor, ya tienen para ello a El Correo
Español para hacerles de megáfono y, lo que es peor, a lo que queda de DEIA.
Y como ejemplo de los del primer grupo
nos encontramos con el “animador socio-cultural” (monitor de Gaztetxus) Iñigo Iturrate
(como máximo exponente) quién no está ahí, precisamente por su trayectoria académica
ni profesional sino por representar el más claro ejemplo de lo que significa
una puerta giratoria (de las de manual). A lo sumo sabemos que manifestó tener
una “gran sensibilidad” por la cultura. Vamos, que si éste fenómeno llega a ser
del PSOE o del PP, de la misma hubiese acabado dando saltitos reclamando la
Dirección del Museo del Prado sin saber distinguir a Velázquez de Goya pero, le
gustaba el juguete del Euskalduna y “se lo pidió” a sus amigas personales
Itxaso y Leixuri.
Y favor con favor se paga, así que se
puso al frente de la campaña-no campaña de Aitor Esteban y coordinó las
planchas-no planchas. Se les pasó elaborar, aunque fuera, un rudimentario
programa, un proyecto, y las bases de una organización, por lo que empezaron
por el final, que para ellos es lo primero: “Personas, personas y personas”.
Afortunadamente no podía competir con
Miren Arzalluz para liderar el buque del Guggenheim y ni los “colocadores” de
Campo y Ochandiano podían maquillar a medida tan deficitario currículo, aunque
dicen que pensaron que el Euskalduna le podía caer tan grande (como la
Diputación a Elixabete) y le propusieron llevar el rumbo del entonces Museo Marítimo
de la Ría de Bilbao, hoy Itsasmuseum Bilbao, pero estamos en las mismas: No
sabía diferenciar una trainera de un batel, y no tenía ni repajolera idea de lo
que era una Falúa. Con todo, parece que era igual desplazar a una profesional
de Euskalduna Jauregia o a otro profesional del Itsasmuseum Bilbao, siempre, con
tal de satisfacer los caprichos o antojos del “acomodador” Iturrate.
Y es que no hay quien pare a un
acomplejado. Se pasaron meses pidiendo información, planes, inversiones, ni una
palabra de los que lo imaginaron, hicieron, impulsaron, en un 25
aniversario, nada. Sólo una política sin
memoria, sin respeto, valores y valoración de su bagaje histórico, de su
orgulloso de ser y haber sido, "izan zirelako, bagara", puede llegar
hasta este nivel tan barriobajero, de navajazos y de baja estopa. En el caso de
lo que la gente conocemos como Museo Marítimo, evidentemente, las posibilidades
de ese espacio cultural no eran las suficientes para las grandilocuentes
pretensiones de Iturrate. Sí podría haber hecho “tardeo” pero no le daba para confetis,
purpurina, o para aspirar a montar nada relacionado con la cutrez de
Eurovisión.
No hay nivel humano, ni emocional, ni
intelectual. Y me refiero a que le daba igual fulminar a una buena gestora en
el Euskalduna o a un buen gestor en el Itsasmuseum. Según dicen, se demuestra a
que su ignorancia es tan osada hasta el punto de que llegó a decir que el
gestor del Museo Marítimo era vicepresidente del Athletic Club. Como queriendo
dar a entender que podría vivir de la Entidad rojiblanca sin saber que ningún
miembro de la Junta Directiva percibe un solo euro por el hecho de serlo. Y
esto no lo digo yo sino que lo dicen los Estatutos del propio Club rojiblanco.
Entre tanto, por ahí anda Iturrate (como
cuando un tonto se pone medallas ajenas), ajeno a todo, tan ufano y tan felicce
de tourné por Canarias. Está pletórico. Aún no sabe que la vida es un tiovivo y
que, curiosamente, gira para todos.
Lo normal es que se hablase de un récord
en facturación y resto de logros transcurrido un año desde que Iturrate okupase
(con “k”) el despacho de la Dirección General y que, lo primero que hizo
semejante zote fue sacarse una foto desde su nuevo despacho. Sólo ese dato
puede dar una imagen sobre el personaje a quién no le conozca. Y, que sepamos, ese
año de dirección se cumplirá el próximo
13 de mayo del año en curso. Ni en esto ha sabido aguantarse pese a que llegó a
pedir los típicos 100 días de cortesía, que, una vez concedida, situaríamos la
primera quincena del mes de agosto como un primer “aniversario” en el que poder
hacer un balance anual.
La ansiedad y la impaciencia hacen que Euskalduna
Jauregia publique, con prisa y sin pausa, una serie de datos en redes que no se
corresponden con la gestión del típico acomodador acostumbrado a cortar la cinta
sobre algo que ha gestionado una tercera persona a la que, por no reconocer, ni
reconoce su magnífico trabajo.
La pregunta es obvia por la
fechas. ¿Todo eso es el resultado de una óptima gestión de Iñigo Iturrate? Canta
de lejos que se está poniendo medallas que no le corresponden, o, traducido, se
apropia de la excelente gestión de la anterior directora. ¡Que indecencia!
Y, si hablamos de la programación para este año, además de un
montón de homenajes, son, pueden encontrarse, entre otros con Café Quijano, Guitarricadelafuente, o Andy y Lucas. ¡Con dos cojones!
Pero falta La Pantoja. Esta programación estaba prohibida por el anterior
Diputado general. Y si no tienen suficiente con ese par de personajes anti-vascos,
como lo han demostrado ser Anndy y Lucas, y porque él es muy Eurofan, quiere
traer Eurovisión al Euskalduna. No creo que haga falta recordar que esa
organización televisiva considera a la ikurriña una bandera prohibida y tiene
vetada la participación de Palestina y no la israelí. ¿Es esta es la “sensibilidad”
que dijo tener?
Como ven, además de una puerta giratoria, nos encontramos ante un auténtico bluff. La pregunta del millón es qué sería de Iturrate si no existiese el PNV. Dejemos la pregunta en el aire porque yo he oído de todo: Desde que estaría en otro partido, a que lideraría una Asociación de “sensibilidad cultural”. Lo que se terciase... A saber… Lo cierto es que a este tipo de monedas de tres euros la gente la tiene muy pillada. Ya sé eso de que "ande yo caliente y ríase la gente" pero, definitivamente, no ven que éste tipo de personajes, ya de forma individual, restan votos al Partido a paladas. Pregunten, si no, por el Casco Viejo de Bilbao y luego nos cuentan.